domingo, 20 de marzo de 2011

ofensiva plutocratica-imperialista‏

La actual contra ofensiva plutocrática-imperialista contra las naciones y los pueblos de “nuestra mayúscula América”: algunas anticipaciones.
Por Luis Suárez Salazar*

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Introducción:
Ya es un lugar bastante común en las reflexiones y denuncias de los principales representantes de “la nueva” y “la vieja” izquierda política, social e intelectual de la en que en 1953 el joven Ernesto Guevara de la Serna denominó “nuestra Mayúscula América” el reconocimiento de que –a partir del golpe de Estado que se produjo en Honduras en junio del 2009 y coincidiendo con el bicentenario del inicio de las multiformes y descentralizadas luchas de los pueblos y las naciones de ese continente contra los colonialismos europeos (España, Francia y Portugal)- el gobierno permanente y el actual gobierno temporal estadounidenses –presidido por el demócrata-liberal Barack Obama-  han emprendido una renovada y multifacética contra ofensiva dirigida a “restaurar” su debilitado, pero todavía poderoso sistema de dominación –hegemonía acorazada con la coacción y la fuerza- sobre el denominado “sur político del hemisferio occidental”.

Como he señalado en otras ocasiones (Suárez, 2007 y 2010), sin negar las contradicciones que lo afectan, ese multifacético sistema de dominación (político, diplomático, económico, militar e ideológico-cultural) continúa sustentado en las alianzas asimétricas elaboradas por los grupos de poder, los poderes fácticos y los gobiernos temporales de la suavemente llamada “potencia hegemónica en el hemisferio occidental” con sus contrapartes de Canadá y de la mayor parte de los Estados independientes o semiindependientes de América Latina y el Caribe.  A pesar de su desgaste, expresión y, a la vez, complemento de esas alianzas siguen siendo las diversas instituciones político-militares que componen el Sistema Interamericano –la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Junta Interamericana de Defensa (JID), fundadas en 1948 y 1942, respectivamente- e, interactuando con ellas, los diversos foros oficiales panamericanos que –con la exclusión de Cuba- han venido funcionando a partir de las sucesivas Cumbres de las Américas –ordinarias y extraordinarias-  realizadas desde 1994.   
Sin embargo y a pesar de su importancia para el porvenir de las multiformes luchas por la emancipación nacional y social que en la actualidad se desarrollan en buena parte de los Estados y en algunos territorios colonizados (cuál es el caso de Puerto Rico) ubicados al sur del río Bravo y de la península de Florida, en los trabajos y denuncias difundidas no abundan los enfoques que, con una visión continental,  sinteticen los principales objetivos que se plantea lograr la antes mencionada contraofensiva plutocrática-imperialista en el futuro más o menos inmediato. A contribuir a resolver esa carencia va dirigido el presente artículo. Por consiguiente, en él se presentarán algunas anticipaciones (seguramente incompletas) de las acciones contra los pueblos y las naciones de América Latina y el Caribe (o, si se prefiere, del “continente del Abya Yala”) que, en los próximos dos años y contando con el apoyo de los sectores más reaccionarios de los partidos Demócrata y Republicano, emprenderá la antes mencionada administración estadounidense en consuno con sus principales aliados hemisféricos o extra hemisféricos.       
Las “estrategias inteligentes” de Barack Obama contra “nuestra Mayúscula América”: algunas anticipaciones.  
Como recientemente indiqué en un ensayo aún inédito (Suárez, 2011), dándole continuidad a muchas de las acciones desplegadas por las dos administración neoconservadoras encabezadas por el presidente republicano George W. Bush (2001-2009), así como asumiendo algunas de la recomendaciones de la bipartidista Comisión para un Potencia Inteligente auspiciada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos (Nye, 2008), en los primeros dos años de su primer y, tal vez, único mandato, el gobierno temporal de Barack Obama emprendió diversas “estrategias inteligentes” dirigidas a “renovar” y a prolongar durante el presente siglo el eufemísticamente denominado “liderazgo” estadounidense en el hemisferio occidental (Obama, 2008 y 2008a).   
Contando con el apoyo de los gobiernos derechistas o “socialdemócratas” instalados en Canadá, México, Honduras (a partir de junio del 2009), Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú y Chile, al igual que en diferentes Estados del Caribe insular y continental, esas estrategias estuvieron dirigidas a “contener”, neutralizar y, donde le fue posible, derrotar (roll back) a los gobiernos reformistas, reformadores o revolucionarios, según el caso, instalados en diversos países de América Latina y el Caribe. Asimismo, a lentificar los diversos procesos de concertación política, cooperación e integración económica que –al margen de la voluntad del gobierno estadounidense- se habían venido reformando, dinamizando o fundando en los años más recientes. En primer lugar, a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio entre los Pueblos (ALBA-TCP), actualmente integrada por los gobiernos y algunos movimientos socio-políticos de Antigua y Barbuda (AB), Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, la República Bolivariana de Venezuela (RBV) y San Vicente y las Granadinas (SVG).
Componentes de esas “estrategias inteligentes” fueron, entre otras, las reiteradas convocatorias realizadas por la administración de Barack Obama al establecimientos de nuevas alianzas interamericanas –presuntamente despojadas de “las confrontaciones ideológicas del pasado”- en temas tan sensibles como “la seguridad pública” y “la agenda verde” (Obama, 2009); el despliegue de interacciones diferenciadas con los gobiernos genéricamente denominados “de izquierda”; el cada vez menos sibilino apoyo político, mediático y financiero que le han venido ofreciendo diversas agencias del aparato estatal y político estadounidense a las “organizaciones de la sociedad civil” opuestas a esos gobiernos y en particular a los indistintamente calificados como “anti-democráticos”, “populistas radicales”, “anti-estadounidenses” o “patrocinadores del terrorismo” (Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y la República Bolivariana de Venezuela) y la contigua suscripción de una nueva generación de acuerdos de defensa y seguridad con la absoluta mayoría de los actuales gobiernos caribeños, al igual que con mesoamericanos y suramericanos ubicados en el “eje del Pacífico”. En la visión geopolítica y geoeconómica estadounidense éste se extiende desde México hasta Chile.  
A lo dicho hay que agregar la ampliación del poderoso dispositivo militar y policiaco instalado por las fuerzas armadas y los órganos de seguridad y del “cumplimiento de la Ley” estadounidenses en la llamada Cuenca del Caribe, en la “región andino-amazónica” y, en menor medida, en la Cuenca del río de la Plata; la continuidad de las Cumbre del Ministros de Defensa y de Seguridad Pública de las Américas; las sistemáticas reuniones de Jefes de Ejército, Marina y Aviación coordinadas por la JID, al igual que las diversas maniobras militares interamericanas (como las llamadas UNITA y PANAMAX) convocadas por el Pentágono al amparo del mal llamado Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR). Asimismo, el apoyo al ya mencionado golpe de Estado que se produjo en Honduras y las gestiones desplegadas por el Departamento de Estado norteamericano para que la OEA reconozca al espurio gobierno presidido por Porfirio Lobo.
Igualmente, la ocupación militar de Haití inmediatamente después del sismo del 12 de enero del 2010, el reiterado apoyo estadounidense a las labores de la Misión de la Naciones Unidos para la Estabilización de ese país (MINUSTAH) y a las acciones desarrolladas por las fuerzas policiacas-militares que la integran,  así como por la burocracia de la OEA con vistas a garantizar la instalación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de un gobierno totalmente favorable a los intereses geopolíticos y geoeconómicos estadounidenses. En ese empeño, la administración de Barack Obama ha contado con el apoyo de los gobiernos permanentes y temporales de Canadá, Francia y República Dominicana.            
A pesar del alto costo político que tuvieron y todavía tienen algunas de esas acciones para la credibilidad de los pregones acerca de “una nueva era de las relaciones interamericanas” y de “un nuevo comienzo” de sus relaciones con Cuba difundidos por Barack Obama en la Quinta Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago en abril del 2009 (Obama, 2009), los propósitos referidos en el segundo párrafo de este acápite se mantendrán en los próximos dos años. Con tal fin la actual administración, al igual que otras agencias de aparato político estadounidense controladas por los sectores más reaccionarios de los partidos Demócrata y Republicano, continuarán desplegando diversas acciones dirigidas a “socavar el apoyo popular” al gobierno presidido desde el 2008 por Raúl Castro (Morales, 2009 y 2011); confiando en que, en el mediano plazo, los efectos del extraterritorial bloqueo económico, comercial y financiero establecido contra Cuba, las serias dificultades que afectarán a su socio-economía y la “transición generacional” que se está produciendo en su sociedad y su  sistema político, crearán las condiciones para “el cambio del régimen” instaurado en ese país desde el primero de enero de 1959.
De manera convergente, el gobierno temporal de Barack Obama priorizará sus multiformes acciones dirigidas a lograr la derrota del actual presidente venezolano Hugo Chávez en los comicios presidenciales que se efectuarán a fines del 2012. Para el cumplimiento de ese propósito el poderoso aparato estatal estadounidense continuará respaldando “diplomática”, mediática y financieramente, así como impulsando “la unidad” de todas las fuerzas sociales, políticas, ideológico-culturales y militares opuestas a la Revolución Bolivariana. Apoyados en los diputados con que éstas cuentan en la unicameral Asamblea Nacional (Lander, 2011), así como en su abrumador control sobre los medios privados de desinformación masiva (Weisbrot y Ruttenberg, 2011), esas fuerzas continuarán trabajando para cooptar a los dirigentes, los diputados y las bases del Partido Patria para Todos (PPT), al igual que para utilizar las diversas debilidades que lo afectan con vistas a dividir al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Con ello –y con la definición de un candidato único de “la oposición” para los comicios presidenciales del 2012- esperan entorpecer “la gobernabilidad democrática” de ese país, al igual que seguir debilitando el apoyo popular a las transformaciones internas, así como a la activa política internacional y hemisférica desplegada por el gobierno bolivariano.
Funcional a esos propósitos seguirá siendo la magnificación de todos los errores cometidos o que el futuro cometa ese gobierno y el sostenimiento del “cerco militar” actualmente instalado contra la RBV. También el apoyo “diplomático”, económico y mediático a las fuerzas sociales, políticas, militares e ideológico-culturales (incluidas algunas que gozan de influencia en ciertos sectores populares) opuestas a la “revolución democrática y cultural” que se despliega en Bolivia, al igual que a “la revolución ciudadana” que se desarrolla en Ecuador. En ambos casos y aprovechando las debilidades que tienen ambos gobiernos y las fuerzas políticas que los respaldan, esas acciones del poderoso aparato estatal estadounidense irán dirigidas a desestabilizar y, si le fuera posible, derrocar a los gobiernos presididos por Evo Morales y Rafael Correa, respectivamente. Y, en caso que no puedan lograrlo, a impedir sus correspondientes reelecciones en los comicios presidenciales que se realizarán en esos países en el 2013 y 2014.
Paralelamente, y con el apoyo de los actuales gobiernos “socialdemócratas” de Costa Rica y Guatemala, así como de “la derecha” mesoamericana (Honduras, México y Panamá), los poderes fácticos y el actual gobierno temporal estadounidense emprenderán diversas acciones dirigidas a unificar a todos los sectores políticos nicaragüenses (incluidos los que moviliza el llamado “sandinismo renovado”) opuestos a la reelección del líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en los comicios presidenciales de fines del 2011. En caso de que no puedan impedirla, la administración de Barack Obama y sus principales aliados hemisféricos y extra hemisféricos amplificarán sus acusaciones de inconstitucionalidad y fraude electoral, así como las presiones económicas con el propósito de debilitar y aislar al gobierno nicaragüense, al menos, dentro de los principales órganos del Proyecto Mesoamericano (impulsado desde el 2002 por sucesivos gobiernos de la derecha mexicana) y del Sistema de Integración Centroamericano (SICA).
Estos últimos acuerdos de integración neoliberal y subordinada a las necesidades geoestratégicas de Estados Unidos se verán cada vez más fortalecidos por el cumplimiento de las estipulaciones del Tratado de Libre Comercio firmado en el 2005 entre los gobiernos de Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés), al igual que por la instrumentación de los acuerdos signados en el 2010 en el marco de la llamada Iniciativa Regional para la Seguridad para Centroamérica (CARSI, por sus siglas en inglés) entre la actual administración estadounidense y la mayoría de los actuales gobiernos de esa subregión,  incluido el actual gobierno de Belice, encabezado por el Primer Ministro Dean Barrow, y el gobierno salvadoreño presidido, desde comienzos del 2009, por Mauricio Funes. Seguramente, esos compromisos se consolidarán durante la visita que realizará Obama a ese país en marzo del 2011; ya que –a decir del actual canciller salvadoreño- ésta permitirá “sellar una alianza estratégica con los Estados Unidos, en las áreas de seguridad regional, combate a la pobreza, comercio, migración y energía” (Pineda, 2011).
Por consiguiente, esa asimétrica alianza, además de agudizar las contradicciones existentes en las filas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y entre éste y el presidente Funes, también contribuirá al fortalecimiento –como desea del Departamento de Estado norteamericano- del espurio gobierno hondureño presidido por Porfirio Lobo; lo que tendrá una influencia negativa en el respaldo internacional a los emprendimientos que se han realizado con vistas a definir el programa y garantizar la unidad de los diversos movimientos sociales y políticos integrantes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNPR), coordinado por el derrocado presidente constitucional de ese país Manuel Zelaya. Asimismo, en las acciones que están desplegando diversas organizaciones populares guatemaltecas con vistas a institucionalizar el Frente Nacional de Lucha en Defensa de los Servicios Públicos y los Recursos Naturales (FNL) que les permita construir un Frente Amplio, capacitado para enfrentar las elecciones generales que se realizarán a fines del 2011 y para convertiste en un instrumento que permita  “la refundación del Estado y la construcción de una nueva nación” (Luna, 2011).
Sin embargo, dada la debilidad que todavía exhibe el FNL, al igual que las fuerzas políticas que respaldan al debilitado gobierno “social-demócrata” encabezado por Álvaro Colom, es probable que en esos comicios resulte electo alguno de los candidatos presidenciales de  “la derecha” o de la “centro-derecha”. Mucho más porque los poderes fácticos y el actual gobierno temporal de EE.UU. seguirán laborando para garantizar el respaldo del mandatario que resulte de esas elecciones a la CARSI y a la cruenta “guerra contra el narcotráfico” emprendida –con el apoyo político, económico y militar de Estados Unidos- por el gobierno mexicano, encabezado por el cada vez más desprestigiado y genuflexo “panista” Felipe Calderón. Éste, al igual que las fuerzas económicas y sociales que actualmente controlan el Partido Revolucionario Institucional (PRI) e imperan en el todavía llamado Partido de la Revolución Democrática (PRD), hará todo lo que esté a su alcance para minimizar la alicaída influencia popular del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) e impedir, otra vez, la victoria en las elecciones presidenciales de fines del 2012 de Andrés Manuel López Obrador: candidato del Movimiento de defensa de la economía popular, del petróleo y de la soberanía nacional que se ha venido estructurando y fortaleciendo en los años más recientes.  
En consonancia con los propósitos contrarreformadores y contrarrevolucionarios antes señalados, los poderes fácticos y el gobierno temporal de Estados Unidos continuarán respaldando la multimillonaria Iniciativa Mérida (inicialmente denominada Mexico and Central America Security Cooperation Initiative) y los acuerdos vinculados a la llamada Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) previamente signados con los gobiernos de Canadá y México. También impulsarán el cumplimiento de  todos los acuerdos económico-comerciales y en el campo de la “seguridad multidimensional” incluidos en el llamado Compromiso de Bridgetown para la Prosperidad y Seguridad del Caribe adoptado en “el encuentro informal” que en agosto del 2010 sostuvo la Secretaria de Estados Hilary Clinton con todos los Cancilleres de los países independientes o semiindependientes integrantes de la cada vez más debilitada y dependiente Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM).  
A cambio de la actualización y la prolongación hasta el 2020 de las concesiones comerciales unilaterales incluidas en la otrora llamada Iniciativa para la Cuenca del Caribe (impulsada en 1983 por la reaccionaria administración de Ronald Reagan) y sobre la base de las cerca de siete decena de millones de dólares asignadas a la llamada a Iniciativa para la Seguridad de la Cuenca del Caribe impulsada por la administración de Barack Obama, en esa ocasión los Cancilleres de la CARICOM respaldaron todos los acuerdos negociados durante el Dialogo sobre la Cooperación en Asuntos de Seguridad entre Estados y el Caribe (en el cual también participaron representantes de la República Dominicana), efectuado en Washington el 27 de mayo del 2010, particularmente: The Caribbean-United States Declaration of Principles, The Caribbean-United States Plan of Action on Security Cooperation y el Joint Caribbean-United States Framework for Security Cooperation Engagement (CRNM, 2010).
Aprovechando esos acuerdos, el actual gobierno temporal estadounidense continuará impulsando sus acciones dirigidas a desestabilizar y eventualmente derrocar mediante la celebración de elecciones anticipadas al recientemente reelecto (por un estrecho margen de votos) Primer Ministro de SVG, Ralph Gonsalves, líder del Partido Laborista Unido (ULP, por sus siglas en inglés). En la percepción de “la derecha” de ese país –encabezada por el Nuevo Partido Democrático (NDP, por sus siglas en inglés)- y de sus congéneres caribeños, estadounidenses, canadienses y británicos “la contención” de Gonsalves debilitará a las fuerzas sociales, políticas e intelectuales, así como a los demás gobiernos de la CARICOM o de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) que apoyan la presencia de AB, Dominica y SVG en el ALBA-TCP, al igual que los acuerdos firmados en los marcos de PETROCARIBE y del Fondo ALBA-Caribe.
Al debilitamiento de esos acuerdos también contribuirá el resultado de la manipulada segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se desarrollará en Haití el 20 de marzo del 2011. En razón de las irregularidades y de la alta abstención electoral (75%) que se produjo en la primera vuelta de esos comicios y, por tanto, de la escasa legitimidad popular de que gozará cualquiera de los candidatos que resulte electo (la social-cristiana ex Primera Dama Mirlande Manigat o el cantante derechista Michelle Martelli), así como de la profunda crisis ambiental, económica, social y humanitaria que sigue sufriendo el pueblo haitiano, en los próximos años se mantendrá “el protectorado” que el gobierno estadounidense ha venido ejerciendo sobre ese país desde el sismo de enero del 2010. Éste ha contado con el respaldo de los actuales gobiernos de Canadá, Francia y República Dominicana, del antidemocrático Consejo de Seguridad de la ONU, de la burocracia de la OEA, al igual que con la anuencia o el silencio cómplice de todos los gobiernos del hemisferio occidental integrantes de la MINUSTAH. Por consiguiente, las fuerzas militares y policiales que la integran seguirán reprimiendo a los diversos movimientos socio-políticos de raigambre popular; en primer lugar, a los todavía influidos por el deportado presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide y a los que, con total independencia de la llamada Fanmy Lavalas, participan en los movimientos altermundistas y antiimperialistas vinculados a la denominada Vía Campesina.
En razón de su vecindad geográfica, esa política represiva hacia el movimiento popular haitiano se fortalecerá antes, durante y después de las elecciones presidenciales que se realizarán en República Dominica en mayo del 2012. Mucho más si en éstas llegaran a concretarse las hasta ahora inconstitucionales aspiraciones reeleccionistas de su actual presidente, Leonel Fernández; quien, impelido por sus múltiples compromisos con el gobierno y con diversas empresas transnacionales estadounidense, así como con los sectores más poderosos de las clases dominantes dominicanas y por la participación de su país en el DR-CAFTA, aceptó de buena gana la participación de la fuerzas militares y policiales dominicanas tanto en la CARSI, como en los referidos acuerdos de seguridad signados en agosto del 2010 entre la actual administración estadounidense y los gobiernos integrantes de la CARICOM. Por ello, en los años que le queden en la presidencia, Fernández continuará manteniendo su apoyo a esas iniciativas, al igual que su hostilidad a todas las fuerzas políticas y sociales dominicanas (en particular, las de raigambre popular) que han venido denunciado “la corrupción [existente] en todos los niveles del gobierno” y “las implicaciones de sus fuerzas militares y policiales en el tráfico de drogas que se desarrolla entre América del Sur y los Estados Unidos” (Isa Conde, 2011).   
Con el socorrido pretexto de frenar ese tráfico, así como con vistas a preservar sus intereses geopolíticos y geoeconómicos en la Cuenca del Caribe y en la estratégica región andino-amazónica, los poderes fácticos, el poderoso aparato estatal y el gobierno temporal de Barack Obama mantendrán su apoyo político, económico y militar a la sangrienta “guerra contra el narcoterrorismo” (incluidas las diversas organizaciones populares acusadas de estar vinculadas con el Ejército de Liberación Nacional y con las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo de Colombia) que continuará desplegando el gobierno presidido, desde agosto del 2010, por el liberal oligárquico Juan Manuel Santos. Éste seguirá rechazando las demandas de una solución política-negociada de la guerra civil que se desarrolla en ese país, así como desplegando diversas acciones dirigidas a debilitar al movimiento popular colombiano y, dentro de él, al Polo Democrático Alternativo (PDA), integrado por diversas organizaciones y partidos de la izquierda parlamentaria.
Santos también hará lo que esté a su alcance para lograr el respaldo del corrupto congreso colombiano al legalmente cuestionado Acuerdo Complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad firmado en octubre del 2009 por el ex presidente Álvaro Uribe con la administración de Barack Obama. Ésta –a pesar de sus reticencias iníciales- cederá ante las presiones de importantes sectores del Partido Republicano para que coloque en la agenda del Senado estadounidense la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Colombia y del Tratado de Promoción Comercial con Panamá firmados por la administración de George W. Bush. En este último país diversas agencia militares y de seguridad de Estados Unidos continuarán avanzando en la instalación de las diversas bases militares o policiales acordadas a fines del 2009 con el “empresario-presidente” panameño, Ricardo Martinelli (Gandásegui, 2009)  
Por otra parte y con vistas a preservar sus intereses geopolíticos y geoeconómicos en el  eje del Pacífico sur del hemisferio occidental, los poderes fácticos y el actual gobierno temporal estadounidense mantendrán su respaldo diplomático, económico, político y militar a cualquiera de los tres candidatos de la derecha peruana (Alejandro Toledo, Keiko Fujimori o Luis Castañeda),  que resulte ganador en la primera o en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se realizarán a partir del 10 de abril del 2011. Con el apoyo del presidente que resulte electo en los comicios antes mencionado la actual administración estadounidense continuará impulsando los acuerdos militares establecidos con ese país en los marcos de la denominada Iniciativa Regional Andina. Igualmente, las acciones que despliegue con el fin de reprimir y debilitar a las heterogéneas y dispersas fuerzas políticas, sociales e intelectuales de “la izquierda” peruana, así como a entorpecer el funcionamiento y evitar la profundización de la UNASUR.
En ese empeño el gobierno temporal de Barack Obama seguirá contando con el apoyo del antes mencionado gobierno colombiano, al igual que del gobierno chileno presidido desde comienzos del 2010 por el “derechista moderado” Sebastián Piñera. Asimismo, tratará de cooptar al recientemente reelecto presidente surinamés, ex coronel Désiré Bouterse, así como al mandatario que finalmente resulte electo en los comicios que se realizarán en la República Cooperativa de Guyana en agosto del 2011. Mucho más si, como todo parece indicar, no se modifican las disposiciones constitucionales que impiden la reelección del actual presidente y experimentado líder del Partido Popular Progresista Cívico (CPPP, por sus siglas en inglés), Bharrat Jagdeo. Esto abre la posibilidad de una victoria electoral de las fuerzas políticas que se le oponen: el Partido Nacional del Congreso Reformado (RPNC, por sus siglas en inglés) y la Alianza por el Cambio (FCA, por sus siglas en inglés). Sobre todo si, con el apoyo estadounidense, éstas finalmente logran formar una coalición contra el candidato presidencial del CPPP.
Paralelamente y aprovechando las oportunidades que pudiera ofrecerle la actual presidente  Dilma Rousseff, el gobierno temporal estadounidense continuará sus gestiones para tratar de disminuir las diversas contradicciones que se le presentaron con el gobierno de Brasil durante las dos administraciones de Luiz Inácio da Silva (Lula); tanto por el peso que ha adquirido ese cada vez más poderoso país en la agenda global y hemisférica, como porque el Departamento de Estado, el Pentágono y la Inteligencia Nacional de EE.UU, consideran que el actual gobierno brasileño pudiera actuar como “un contrapeso” a la que el director de esa agencia, Dennis Blair, denominó “influencia regional de [Hugo] Chávez”, su capacidad para continuar apoyando las “posturas anti-estadounidense de sus aliados”, así como para “minar a [los] gobiernos moderados pro Estados Unidos” instalados en América Latina y el Caribe (NOTIMEX, 2010). Todo lo dicho contribuye a explicar el por qué el presidente Barack Obama escogió a Brasil como uno de los dos destinos de la primera (y tal vez última) visita que realizará a Suramérica en la tercera semana de marzo del 2011.
También contribuye a explicar el por qué esa visita no incluyó a Argentina; país en el que los poderes fácticos y el actual gobierno temporal estadounidense han venido apostando a la victoria de algunos de los candidatos de “la derecha” y la “centro-derecha” (incluido ciertos sectores del llamado “peronismo federal”) que se presentarán en los comicios presidenciales que se realizarán en el último trimestre del 2011. En la percepción geopolítica prevaleciente en la burocracia político-militar estadounidense, la derrota de las fuerzas peronistas y de algunos sectores de la izquierda que han venido respaldando los sucesivos gobiernos del desaparecido ex presidente Néstor Kirchner y de Cristina Fernández le permitirán debilitar los diversos acuerdos argentino-brasileños que en los años más recientes posibilitaron la inconclusa reforma y ampliación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y los relativamente rápidos avances obtenidos en la institucionalización de la UNASUR.
Para lentificar esos avances y evitar la profundización de sus acuerdos la actual administración estadounidense continuará sus acciones dirigidas a fortalecer al llamado “sector pragmático” (encabezado por el vice-presidente Danilo Astori) del actual gobierno del Frente Amplio-Encuentro Progresista uruguayo presidido, desde el 2010, por José Mujica; quien antes de comenzar su gestión conciliadora (incluso con los partidos de “la derecha”) era considerado como el líder del llamado “sector programático” (de izquierda) del Frente Amplio. La burocracia político-militar estadounidense también continuará sus gestiones para evitar que el congreso paraguayo ratifique el Tratado Constitutivo de UNASUR y el ingreso formal de la RBV al MERCOSUR. Con esos y otros fines, respaldará de manera sibilina los emprendimientos de los sectores de la derecha paraguaya dirigidos a inhabilitar “institucionalmente” al cada vez más debilitado presidente Fernando Lugo, tomando como pretexto la grave enfermedad que lo ha venido afectando y, si no lo logran, para evitar su reelección en los comicios presidenciales del 2013. En ambos empeños el gobierno estadounidense contará con el apoyo del actual vice-presidente paraguayo y líder del ahora opositor Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Federico Franco.  
Resulta imposible terminar este acápite sin referir el papel protagónico que en sus interrelaciones con América Latina, y en particular con América del Sur, la burocracia política-militar estadounidense le ha conferido y le conferirá al actual gobierno chileno. Mucho más porque –según la información disponible- Barack Obama aprovechará su visita a ese país con vistas a relanzar y actualizar, como una visión global y de futuro, sus incumplidas promesas de impulsar “una nueva era de las relaciones interamericanas” (Bitar, 2011). Comoquiera que Sebastián Piñera es el presidente pro tempore del denominado Grupo de Río (actualmente integrado por 23 gobiernos de América Latina y el Caribe, incluido Cuba) y, por tanto, desempeñará un papel relevante en la preparación, el desarrollo y los resultados de la Tercera Cumbre de Jefes de Estado y Gobiernos de América Latina y el Caribe (CALC) que se desarrollará en la RBV a comienzos de julio del presente año, es de esperar que Obama utilice sus interacciones con su homólogo chileno con vistas a entorpecer la institucionalización de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) que se analizará en esa cita.
Y, sobre todo, para evitar que esa naciente comunidad menoscabe el funcionamiento de las Cumbres de las Américas, al igual que los fundamentos y actuales pilares políticos, jurídicos y militares del Sistema Interamericano. Entre ellos, todos los Tratados y acuerdos adoptados por la Asamblea General de la OEA y por la JID dirigidos a institucionalizar el que otros escritos he denominado “un nuevo orden panamericano” funcional a los intentos de sucesivos gobiernos temporales de EE.UU. de “gobernar el mundo de la posguerra fría” (Suárez, 2007; Suárez y García, 2008). En esos empeños, Piñera seguramente contará con el decidido respaldo de todos los gobiernos temporales latinoamericanos y caribeños controlados por la derecha y la centroderecha, así como de algunos de los gobernados por la que hace casi una década un corifeo de la política hemisférica estadounidense denominó “la izquierda aggiornada” (Castañeda, 1993)
Algunos comentarios finales
Tengo conciencia de que las anticipaciones que aparecen en las páginas anteriores también deberían haber incluido algunas referencias al contradictorio impacto que tendrá en la compleja situación que está atravesando la CARICOM –sobre todo después de haber aceptado colectivamente las estipulaciones de los Acuerdos de Asociación Económica con la Unión Europea (EPA, por sus siglas en inglés)- el resultado de las elecciones que se realizaron en Trinidad y Tobago el 24 de mayo del 2010. Mucho más porque en éstas fue ampliamente derrotado el influyente líder del Movimiento Nacional Popular (PNM, por sus siglas inglés) y varias veces Primer Ministro, Patrick Manning.
Por consiguiente, asumió el gobierno de esas islas gemelas una heterogénea coalición de fuerzas políticas agrupadas en la denominada Alianza Popular (PA, por sus siglas en inglés), encabezada por la nueva líder del Congreso Nacional Unido (UNC, por sus siglas en inglés), Kamla Persad-Bissessar. En la formación de esa coalición tuvo un papel destacado el Movimiento por la Justicia Social (SJM, por sus siglas en inglés) y la Federación de Sindicatos Independientes y Organizaciones No Gubernamentales (FITUN, por su acrónimo en inglés) que había sido la anfitriona de la IV Cumbre de los Pueblos de América, efectuada de manera paralela a la referida Cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago.
A decir de algunos analistas, ese “cambio histórico” modificará las interacciones del gobierno temporal trinitario con sus contrapartes del hemisferio occidental, incluido el de Estados Unidos. Sin embargo, hasta ahora no dispongo de elementos que me permitan afirmar que el gobierno de la premier Persad-Bissessar haya cuestionado el respaldo que le dio su antecesor a todos los contenidos del  antes mencionado Compromiso de Bridgetown para la Prosperidad y Seguridad del Caribe. Tampoco dispongo de suficiente información para aquilatar el impacto positivo o negativo que tendrán en el cumplimiento de esos asimétricos compromisos los resultados de las elecciones que se realizarán en Santa Lucía en diciembre del presente año, así como en Bahamas y en Jamaica en mayo y octubre de 2012, respectivamente.
Por ahora sólo puedo decir que –según algunos especialistas- en esos tres países obtendrán la victoria los actualmente opositores Partido Laborista de Santa Lucia (SLP, por sus siglas en inglés), Partido Liberal Progresista (PLP, por sus siglas en inglés) y Partido Nacional del Pueblo (PNP por sus siglas en inglés). En este último caso, a causa de la grave crisis política y de seguridad (sólo pudo ser resuelta gracias a la intervención  de las fuerzas armadas) creada en los primeros meses del 2010 por la violentamente cuestionada decisión del actual Primer Ministro y líder del Partido Laborista de Jamaica (JLP, por sus siglas en inglés), Bruce Golding, de deportar hacia Estados Unidos al popular “narcotraficante” Christopher "Dudus'' Coke.  
Cualesquiera que sean juicios que merezcan esas y otras anticipaciones que aparecen en las páginas precedentes, en mi consideración los elementos señalados en este artículo y otros excluidos en beneficio de la síntesis deberán ser tomados en cuenta por los gobiernos reformistas, reformadores o revolucionarios actualmente instalados en América Latina y el Caribe, así como por las fuerzas sociales, políticas e intelectuales que los respaldan o critican desde “la izquierda”; ya que, como demuestran múltiples evidencias históricas, el gobierno permanente y sucesivos gobiernos temporales estadounidenses (ya sean demócratas o republicanos) siempre han tenido como uno de sus principales objetivos estratégicos la derrota, de manera más o menos violenta, según el caso, de todos los gobiernos que han desafiado, aunque sea tímidamente, su dominio sobre nuestra Madre América (Suárez, 2003 y 2006).
No obstante su retórica respecto a “una nueva era de las relaciones interamericanas” y a los cambios que ha introducido en algunas de las prácticas escasamente inteligentes de la administración neo-conservadora de George W. Bush, la administración de Barack Obama no ha escapado ni escapará de esa regularidad. Por el contrario –como se ha comprobado en sus primeros dos años- esa administración se ha planteado de manera más o menos expresa restaurar, con ciertas dosis de “credibilidad” y a través de “alianzas modulares o circunstanciales” con diversos gobiernos del continente (incluidos los más reaccionarios y  algunos de los comandados por la “izquierda aggiornada”), la crisis que en la actualidad está sufriendo su multifacético sistema de dominación sobre los 33 Estados independientes o semiindependientes y sobre los 16 territorios sometidos a diversas formas de dominación colonial ubicados al sur del río Bravo y de la península de Florida.  
En esa lógica, la actual administración estadounidense no perderá ninguna oportunidad para derrotar las multiformes luchas populares que se están desplegando en Puerto Rico y para tratar de desestabilizar, derrotar electoralmente o derrocar a través de procedimientos más o menos violentos, según las circunstancias, a los gobiernos que el Departamento de Estado o el Pentágono califiquen como “anti-democráticos”, “anti-estadounidenses” o “patrocinadores del terrorismo”. También para retrotraer donde y cuando les sea posible los cambios internos o externos favorables a los intereses populares, nacionales, latinoamericanos o caribeños que se han venido realizando en los últimos años; incluidos los impulsados por aquellos gobiernos que el conocido economista Claudio Katz (2009) califica como “social-liberales” (Brasil y Uruguay) o “neo-desarrollistas” (Argentina).
Mucho más en momentos de una crisis tan profunda como la que está viviendo la socio-economía estadounidense y por tanto sus pretensiones de mantener “el liderazgo” de su  país en la economía-mundo y en el actual sistema internacional (Obama, 2011). En esas circunstancias y dada la histórica tendencia de los grupos de poder estadounidenses y de otras potencias imperialistas de “exportar” sus crisis y de tratar de resolverlas a costa del resto del mundo, América Latina y el Caribe continuarán siendo uno de los principales escenarios de la actividad depredadora de las más poderosas empresas multinacionales y transnacionales, en particular las que tienen sus casas matrices en Estados Unidos. Esas corporaciones continuarán impulsando el saqueo y la sobre-explotación de los ingentes recursos humanos y naturales del continente americano, así como la extracción de todos los excedentes que le permitan contrarrestar la continua tendencia decreciente de su “tasa media de ganancia” o de rentabilidad (Antunes, 2009). Como siempre, en esos empeños contarán con el respaldo del gobierno permanente y el gobierno temporal estadounidense.
A consecuencia, se producirán multiformes conflictos sociales y políticos, internos y externos, en los que los “actores” y sujetos sociales y políticos, estatales y no estatales, de raigambre popular continuarán avanzando en el siempre contradictorio y zigzagueante proceso de “organizar sus esperanzas” de que es imprescindible y posible desafiar el sistema de dominación instaurado por Estados Unidos y por las clases dominantes “nacionales” del hemisferio occidental. Por ello quiero concluir estas páginas indicando que, cualquiera que sea la validez de mis anticipaciones, el futuro de ninguno de los procesos nacionales (mencionados o no en este artículo) está predeterminado. Tampoco lo está el porvenir de los diversos proyectos de concertación política, cooperación e integración económica que, al margen de la voluntad oficial estadounidense, se están desarrollando en el continente americano.
Como he indicado en otras publicaciones, sus respectivos futuros estarán directamente vinculados al desenlace de las multifacéticas luchas sociales, de clases, civilizatorias y culturales, nacionales y transnacionales, que se están desplegando o que en los próximos años se desplegarán en diferentes países del tercer mundo, incluidos los de América Latina y el Caribe. Y, en particular, de la creación de las condiciones subjetivo-objetivadas en la organización y la acción de todos aquellos “actores” y sujetos sociales y políticos interesados en producir modificaciones sustantivas en el depredador, inhumano, genocida, estructuralmente violento, antidemocrático, patriarcal, racista, así como social, económica y culturalmente excluyente capitalismo subdesarrollante y dependiente instalado en ese continente. Por consiguiente de los avances o retrocesos de todas esas luchas también dependerá el éxito o fracaso de las estrategias ya emprendidas o que emprenda en el futuro inmediato la administración de Barack Obama.
En ese escenario me parece pertinente recordar lo planteado por el comandante Ernesto Che Guevara en su virtual testamento político: “En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción del imperialismo por medio de la lucha debemos ser intransigentes” (Guevara [1967] 1970, t II: 597). Mucho más en momentos de una crisis tan multifacética, sistémica y profunda como la que está viviendo y en el futuro previsible vivirá el sistema capitalista mundial y, a causa de éste, nuestra “madre Tierra” (pashamama).
Coincidiendo con lo recientemente indicado por Fidel Castro, esas superpuestas crisis imponen la búsqueda de la mayor unidad posible y sin sectarismos de ningún tipo entre los más diversos “actores” sociales y políticos, estatales y no estatales”, hemisféricos y extra-hemisféricos, interesados en evitar que la humanidad sea arrastrada a “una catástrofe que puede conducir a la extinción de nuestra especie” (Castro, 2010); ya que si ésta no se evita será inviable cualquier proyecto de emancipación nacional, social y humana, así como de unidad o integración económica, política y cultural emancipadora de nuestra mayúscula América.

viernes, 18 de marzo de 2011

Comuneros toman minera

Un grupo de comuneros del centro poblado Santa Ana tomó anoche las instalaciones de la Corporación Minera San Genaro-Castrovirreyna S.A. para rechazar la constante contaminación de la laguna de Choclococha, principal afluente de la zona, con relaves mineros.

Los comuneros fueron desalojados por la Policía, tras la toma del frontis y algunas instalaciones de la Corporación Minera Castrovirreyna.

La semana pasada el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) del Ministerio del Ambiente multó con más de 1 millón 600 mil nuevos soles a la empresa Minera Castrovirreyna S.A. por seguir contaminando la Laguna Orcococha, cuyas aguas son el principal afluente de la laguna de Choclococha.

Gobierno sigue exportando ilegalmente gas de Camisea

El gobierno sigue burlándose del país e infringiendo las leyes al exportar ilegalmente el gas de Camisea, cuando sabe muy bien que no puede efectuar esta operación al exterior sin asegurar el abastecimiento del mercado interno presente y futuro, afirmaron expertos en el tema energético.

El especialista Aurelio Ochoa alertó que pese a existir un déficit en el suministro y distribución de Gas Natural en el Perú y la ausencia de plantas petroquímicas, Alan García y sus funcionarios de energía y Minas, se empeñan en exportar el recurso.

“Con todo eso, la pregunta es: ¿Cómo estamos exportando (gas)? Porque aquí hay un incumplimiento de la ley. Mejor dicho de dos normas; las leyes 27133 de Promoción del Desarrollo de la Industria del Gas Natural y la de Creación de plantas petroquímicas que, en su artículo tercero, dice lo mismo: La prioridad del mercado interno”, subrayó.

MentirosoEn ese sentido, advirtió que el gobierno, a través de su viceministro de energía, Daniel Cámac, miente y pretende “curarse en salud” cuando señala falsamente que “no hay demanda interna y que por eso exportamos”.

Ochoa le aclaró a Cámac y al régimen aprista que la exportación del gas está condicionada a dos premisas fundamentales: el abastecimiento pleno del mercado interno y que el recurso vendido al exterior no puede ser registrado a precios inferiores a los establecidos en el mercado local.

“¿Y qué es lo que pasa? Que ni una, ni otra se viene cumpliendo, porque en estos momentos estamos regalando el precio del gas. El referido precio de exportación del gas, al concesionario del pozo, se le está abonando 0,53 céntimos de dólar; mientras que estamos vendiendo al mercado local como, por ejemplo, los industriales, a dos dólares 60 céntimos”, especificó.

Por su parte, el representante del Foro Soberanía Energética y candidato al Parlamento por Gana Perú, Manuel Dammert, denunció que al gobierno de Alan García no le interesa la creación de un mercado interno del gas, ya que -anotó- están comprometidos dolosamente con la ilegal exportación de este hidrocarburo.

“Daniel Cámac es un mentiroso. Él oculta que acaban de autorizar, en enero, la exportación de gas para un millón de usuarios domiciliarios en Corea del Sur. Eso significa que ha quitado el suministro local a una similar cantidad de usuarios nacionales”, remarcó.

Al respecto, sostuvo que se requieren, en Lima, tres millones de usuarios de Gas Natural. “Y esa infraestructura de conexiones domiciliarias se puede desarrollar, a través de PetroPerú, tal como lo hizo la compañía estatal Ecopetrol en Colombia”, anotó.

Gas caroDe igual modo, recalcó que el costo real al público del balón de Gas Licuado de Petróleo (GLP) doméstico es de 12 soles, y no los 36 y 40 soles que se pagan ahora. “El tema de la reducción del precio del GLP no es que el Estado lo subsidie, sino que nos están cobrando demás, como si nos lo trajeran del Medio Oriente. O sea, nos lo están vendiendo a precio internacional, cuando este insumo se produce en el Perú”, enfatizo.

amigos en el robo?

Zumaeta se lava las manos sobre pago irregular a Rey

En breve diálogo con LA PRIMERA, el presidente del Parlamento, César Zumaeta, dijo no estar al tanto sobre el pago de gratificaciones navideñas que efectuó el Congreso a Rafael Rey, pese a que éste se incorporó como integrante del Parlamento Andino la última semana de noviembre. El titular del Legislativo se comprometió asimismo a averiguar una supuesta irregularidad en el abono del aguinaldo al actual candidato Fujimorista al Congreso.

-¿Por qué el Congreso pagó S/. 15,600 a Rafael Rey de aguinaldo navideño pese a que se incorporó al Parlamento Andino a fines de noviembre?-No, no conozco eso.

-Pero la Mesa Directiva autorizó el pago...-Eso es un trámite eminentemente administrativo, no se necesita acuerdo de Mesa Directiva, ni Junta de Portavoces, ni Consejo Directivo. Ese es un trámite eminentemente administrativo.

-¿Quiere decir que administrativamente se puede realizar un pago irregular?-No creo que el Congreso pueda hacer un pago irregular. Todo pago que se hace tiene varios sellos, que son de asesoría legal, del auditor del Congreso, entra la Contraloría, tal es así que cuando sale una resolución está rodeado de sellos, de anuencias y de vistos buenos para que se pueda pagar, porque así nomás no puede hacerse eso.

-¿Se va a corregir esta situación porque se ha pagado una gratificación solo por pocos días trabajados?-Voy a consultar con el director de administración y el oficial mayor del Congreso dónde está la irregularidad, la supuesta irregularidad que se pudo haber cometido.


La plata llega sola
Según un documento oficial, Rey se incorporó a fines de noviembre como parlamentario andino y dos semanas después el Congreso le entregó más de 15 mil soles por concepto de gratificaciones navideñas. Al respecto, Rey dijo no tener conocimiento de este pago, aunque consideró que, en todo caso, corresponde a la Mesa Directiva del Parlamento responder sobre ello por el pago.

Rey cobró en el mes de diciembre 36,244 nuevos soles, de los cuales 15,600 nuevos soles fueron por sus renumeraciones como integrante recién incorporado del Parlandino, 1,404 nuevos soles por bonificación extraordinaria y 3,640 nuevos soles como reintegro por siete días laborados en noviembre. Además recibió, 15,600 soles por aguinaldo navideño, pese a que fue reincorporado a este organismo la última semana de noviembre del año pasado.

Kuczynski debe demostrar que renunció a nacionalidad gringa

El candidato de Gana Perú al Congreso Javier Diez Canseco dijo ayer que Pedro Pablo Kuczynski debe presentar alguna prueba de que ha renunciado a la nacionalidad norteamericana, tal como lo anunciara al inicio de la campaña presidencial y lo reafirmara esta semana. “No solo deben ser palabras, los electores quieren ver pruebas”, refirió.

Diez Canseco advirtió que es poco creíble que Kuczynski cumpla su ofrecimiento de renunciar a ser norteamericano pues, dijo, implicaría dejar de tener pasaporte de los Estados Unidos, “donde tiene sus principales negocios y propiedades, donde ha estado su Fondo de Inversiones que ha manejado para hacer de varias empresas privatizadas como Edelnor, el Aeropuerto del Callao, etc.”

Recordó que PPK juró lealtad a Estados Unidos, su Constitución y sus leyes, y, ante un juez, abjuró toda fidelidad al Perú y a cualquier otro Estado del que hubiera sido nacional.

“Creo que el señor Kuczynski nos está volviendo a pasear y que no hay tal renuncia, que prefiere seguir siendo norteamericano y defender los intereses de ese país y no los nuestros”, enfatizó.

PPK sostuvo el miércoles que la renuncia a la nacionalidad estadounidense sigue en curso y que el trámite lleva tiempo, pese a que antes de inscribir su candidatura afirmó que simplemente devolvería el pasaporte norteamericano a la Embajada de ese país, cosa que al parecer no ha hecho.

Inglaterra y Francia pueden atacar Libia las próximas horas tras resolución de la ONU

Francia, Gran Bretaña, Qatar y Emiratos Árabes Unidos pueden atacar las posiciones del líder libio, Muamar Gadafi, en las próximas horas tras aprobación por el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución que impone una zona de exclusión aérea sobre Libia.
“Los ataque de la aviación pueden comenzar este viernes”, dijo una fuente diplomática francesa, citada por la agencia France Presse, al comentar la resolución 1973, aprobada esta madrugada por 10 votos a favor y la abstención de Rusia, China, Alemania, India y Brasil.
Tras tres días de intensos debates, la resolución promovida por Líbano, Inglaterra, Francia y EEUU, establece el cierre del espacio aéreo para la aviación libia, la posibilidad de ataques aéreos contra las posiciones de las tropas leales a Gadafi y la congelación de cuentas de las empresas petroleras y el Banco Central libios.
El documento exige el alto el fuego, el cese de la violencia y cualesquiera ataques contra los civiles en Libia. La ONU autoriza que se adopten todas las medidas que sean necesarias para proteger a la población del país, a excepción de la ocupación extranjera de Libia o de una parte de este país.
En cuanto a la zona de excepción aérea, esta medida no afectará a los vuelos de los aviones que lleven ayuda humanitaria a Libia y evacúen a los ciudadanos extranjeros del país.
El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, declaró que Rusia se abstuvo durante la votación, temiendo que tal medida puede conducir a una intervención militar a gran escala con graves consecuencias para la población.
“La parte rusa se pronuncia con firmeza por garantías incondicionales de protección de los civiles”, dijo el diplomático y agregó que “rigiéndose por este principio y los valores humanitarios universales, Rusia no obstruyó la aprobación de la resolución”.
Churkin destacó que “el alto el fuego inmediato es el camino más corto” que permitirá estabilizar la situación en el país.
El representante ruso deploró que durante la discusión de la resolución, algunos países miembros del Consejo de Seguridad adoptaron una postura abiertamente militarista lo que entorpeció el desarrollo de los debates.
“El trabajo en el documento no correspondió a las prácticas establecidas en el Consejo de Seguridad”, resaltó el diplomático y añadió que muchos interrogantes expuestos por Rusia y otros países quedaron sin respuesta, sobre todo en asuntos relacionados con los mecanismos de realización de la zona de exclusión aérea y las normas y restricciones al empleo de la fuerza por parte de los países extranjeros.
Churkin destacó que durante los debates el texto del documento cambiaba permanentemente, apartándose de la concepción inicial presentada por la Liga Árabe.
En consecuencia, “en el texto de la resolución se incluyeron cláusulas que allanan el camino a una intervención militar de grandes proporciones”, concluyó el diplomático.
Fuente: http://sp.rian.ru/international/20110318/148541899.html

Libia camino de ser un nuevo Iraq

La reciente resolución aprobada por las grandes potencias en el marco del Consejo de Seguridad de la Onu es un capítulo más de la hoja de ruta que se está desarrollando de forma paralela al modo en que se utilizó contra el pueblo iraquí.

Libia e Iraq son dos territorios con grandes reservas de petroleo. Saddam Hussein y Muamar el Gadafi, han sido dos dictadores megalómanos cuyas relaciones con las grandes potencias han fluctuado desde la sumisión (guerra iraquí de castigo contra Irán, campos de concentración libios de inmigrantes africanos...) a enfrentamientos bélicos prácticamente suicidas.

Las guerras del golfo y la próxima guerra de Libia han venido precedidas por una manipulación mediática para conseguir apoyos en gran parte de la población de los regímenes invasores. Sólo hay que recordar las imágenes del cormorán impregnado de petróleo o la falsa noticia de las incubadoras desenchufadas de Kuwait por el ejército de Sadam para poner en tela de juicio las noticias que hablan de supuestos bombardeos contra la población civil libia, de los que no se ha visto ningún vídeo o imagen. Más aún, se ha utilizado contra Gadafi un vídeo de ejecuciones, cuando los autores de esos asesinatos fueron las tropas rebeldes.

Tanto en Iraq como en Libia ha habido levantamientos armados contra los gobiernos e Saddam Hussein y Gadafi. George Bush padre, más inteligente y mejor asesorado que su hijo, dio este primer paso que se ensaya ahora con Libia, crear una zona de exclusión aérea para proteger, no tanto a la población civil, sino como a las fuerzas insurgentes. Lo cierto es que esa zona de exclusión aérea no impidió que las tropas de Saddam Husein se hicieran con el control de todo el sur del país y parte del Kurdistan. Las potencias occidentales son sabedoras que, aún sin el apoyo de la aviación, las tropas libias leales a Gadafi van a terminar reconquistando todo el país.

Repasada la reciente historia de Iraq, es fácil concluir que el imperio quiere para Libia un destino como el de Iraq. Es cierto que la invasión del estado iraquí han ocasionado miles de bajas, civiles y militares de ambos bandos, pero, al final, el petróleo está en manos de multinacionales norteamericanas.

El gobierno libio no se lo va a poner tan fácil a las potencias invasoras como hizo Sadam Hussein con la invasión de Kuwait. Gadafi ha aprendido la lección y en respuesta a la resolución de de la ONU, ha anunciado un alto el fuego y el respeto de los derechos humanos de su población. Este es un movimiento táctico del gobierno libio que intenta deslegitimar la invasión.

En el caso de Iraq o Libia el factor determinante para la intervención occidental es el control de las reservas de petróleo. Si se trata de acabar con las dictaduras, la OTAN debería invadir Arabía Saudita y todos las monarquías del Golfo pérsico. Si se trata de evitar el uso de armas por parte de los gobiernos contra manifestantes pacíficos la Alianza debería estar bombardeando a las tropas de Bahreín.

Si se trata de proteger a población civil, la OTAN debería dejar de bombardear a civiles de Afganistán y Pakistán. Por que lo más paradójico de los motivos alegados para la intervención es la protección de la población civil, cuando estos han muerto por miles en donde las tropas de la OTAN/USA han intervenido. Los mismos motivos que sirvieron para movilizarse contra la Guerras del Golfo son válidos para oponerse a la intervención en Libia. Saddam Hussein fue un dirigente que causó muchas más muertes y sufrimientos que el propio Gadafi: Guerra contra Irán, invasión de Iraq, asesinato y represión de militantes comunistas iraquíes, represión contra los chiíes y kurdos... Todo ello no fue obstáculo para que millones de personas saliéramos a la calle para defender vías pacificas de solución de conflictos.

Oponerse a las intervención de la OTAN en Libia no es apoyar a Gadafi. No se trata de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, sino de evitar la expansión imperial y, sobre todo, evitar más muertes de inocentes.

La irresponsabilidad política de una guerra contra Libia

El reducido grupo de países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU acaba de aprobar una resolución que autoriza la imposición de una zona de exclusión aérea contra Libia e incluye "todas las medidas que sean necesarias" para, evidentemente, atacar a ese país.
Este hecho no debe sorprendernos, pues Fidel Castro lo había alertado en una de sus reflexiones: “La guerra inevitable de la OTAN", cuyo contenido adquiere ahora mayor trascendencia para quienes ejercen u observan la política internacional actual. Sin embargo, los franceses y británicos continuaron y lideraron la arremetida contra Libia, en una puja sin límites para que el Consejo de Seguridad de la ONU se pronunciara antes de que las autoridades libias resolvieran la compleja situación interna, que sabemos ha contado desde el inicio con el apoyo incondicional de algunas potencias occidentales decididas a derrotar al presidente Muammar Gaddafi.
El documento —que recibió la aprobación de diez países (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Líbano, Colombia, Nigeria, Portugal, Bosnia y Herzegovina, Sudáfrica y Gabón), ningún voto en contra y cinco abstenciones (Rusia, China, India, Brasil y Alemania) — establece que los estados miembros de la ONU pueden adoptar "todas las medidas necesarias" contra Libia, en abierta lógica de guerra y, al parecer, sin detenerse en el cálculo de las imprevisibles consecuencias de un conflicto en esa convulsa región.
Algunos sectores árabes plantean, desde ahora, que de desatarse una agresión contra Libia, podría desencadenarse un movimiento de resistencia por todo el mundo Árabe que haga realidad el apotegma de "sobreviviré a mis verdugos", muy conocido en los sectores populares de esas sociedades.
Quedó bien evidenciado el fuerte acoplamiento de tres países occidentales para lograr el objetivo de luz verde del Consejo de Seguridad contra Libia, porque, según afirma la agencia AFP, tras el logro de la favorable votación, el presidente estadounidense, Barack Obama habló con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, para coordinar la estrategia militar y de sanciones diplomáticas contra Libia, como si las ya aplicadas hasta ahora fueran pocas.
El mismo despacho de la AFP refiere que “los mandatarios acordaron imponer a Libia de inmediato todos los términos de la resolución" y que “la OTAN convocó a los representantes de los 28 países miembros para examinar su actuación, lo cual había sido advertido por Fidel, pero lo hicieron con el beneplácito del Consejo de Seguridad de la ONU en el interés de un viso de legalidad a lo que resulta un acto contra la diplomacia internacional y un atentado a la capacidad de los Estados para buscar solución a los conflictos por la vía pacífica y la negociación.
La impaciencia por aprobar un acto de guerra en el Consejo de Seguridad soslayó las opiniones de los Estados miembros de la Asamblea General de la ONU que se oponen a un conflicto bélico de la OTAN contra Libia.
La conocida socióloga francesa Danielle Bleitrach en un artículo publicado en su página de Facebook ha planteado que “el activismo de Francia obedeció a las órdenes de los Estados Unidos, y constituye “un triunfo” para la diplomacia francesa”, que no podría analizarse aislado del complicado panorama electoral para la élite política gala en vísperas de las elecciones cantonales del 20 y 27 de marzo, y la campaña electoral en marcha hacia las presidenciales de 2012, porque la acción internacional, en el contexto de esos dos escenarios, resulta útil y necesaria para algunos actores de la política francesa.
Bleitrach también considera que un ataque militar contra Libia no solo es un golpe contra la rebelión de los pueblos árabes, sino una senda peligrosa que señala el camino hacia la continuación de aventuras militares de la OTAN contra otros países y gobiernos, que no son aceptables por el bloque de potencias imperialistas, y menciona el caso de Irán.
La investigadora afirma que el protagonismo belicoso de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU, es igualmente una responsabilidad de los partidos de izquierda y las fuerzas comunistas que no alertaron o movilizaron al pueblo francés contra la demente espiral guerrerista en que se le intenta involucrar, en un momento de fracasos en Afganistán; y en que los medios de prensa enfatizan el ascenso electoralista de la extrema derecha representada por el Frente Nacional.
Esta lamentable historia demuestra que todavía vivimos la época de la política de “cambio de régimen” entronizada por George W. Bush, y que persiste en los sectores de poder de los Estados Unidos, y de sus incondicionales aliados europeos, la concepción esbozada por el comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark, quien había señalado hace un par de años que “Libia estaba en la lista oficial del Pentágono para ser dominada después de Irak, junto con Siria y la joya de la corona: Irán”.
Mientras todo esto se perfila, casi como una certeza, sigo con atención el contenido de la reflexión de Fidel Castro “La guerra inevitable de la OTAN", para atinar las motivaciones y las causas reales de un nuevo conflicto imperialista en el siglo XXI.

La guerra del terror de Obama

No podía venir en mejor momento para el gobierno de Obama la última versión de la caza de brujas contra los musulmanes estadounidenses orquestada por el congresista Peter King. Parece que King se encuentra en su salsa haciendo declaraciones incendiarias -como su infundada afirmación de que “entre el 80 y el 85 por ciento de las mezquitas en este país están controladas por fundamentalistas islámicos” que son “un enemigo que vive entre nosotros”- y su intervención en la próxima sesión del congreso sobre la radicalización de los musulmanes estadounidenses promete ser más de lo mismo. Por el contrario, el 6 de marzo Obama envió a Denis McDonough, su viceconsejero de seguridad nacional, a una mezquita en Virginia, en donde aseguró a los musulmanes que “no estigmatizaremos ni demonizaremos a comunidades enteras por el comportamiento de unos pocos”. De ese modo se ha establecido la siguiente dialéctica: King y los de su calaña son los malvados antimusulmanes mientras que el gobierno de Obama es el amigo de los musulmanes, la cara de un estado más racional, menos prejuicioso. La realidad, no obstante, es más sombría. Obama firmó un decreto el 7 de marzo que establece un sistema de detención indefinida para docenas de los 172 detenidos que quedan en Guantánamo, todos ellos musulmanes, y anunció la reanudación de los juicios militares. Este decreto es un golpe que entra en directa contradicción con uno de sus primeros actos en el cargo, una atrevida directiva que ordenaba el cierre de Guantánamo. Pero ante el continuado acoso por parte de los repúblicanos a su plan para juzgar a los detenidos en tribunales civiles, Obama está tratando ahora de resolver los casos de Guantánamo por la vía de legalizar las mismos tácticas y abusos de poder que le valieron implacables condenas al gobierno de Bush. Ni que decir tiene que fue King el que elogió el decreto de Obama porque “confirma la política del gobierno Bush de que tenemos el derecho de detener a los terroristas peligrosos hasta el cese de las hostilidades”.
Y no es sólo a Guantánamo donde Obama ha extendido las políticas de “la guerra contra el terrorismo” de la era Bush. Como Alia Malek documenta en este número de The Nation, en las Unidades de Gestión de las Comunicaciones (CMU), dependientes del gobierno federal, de Marion, Illinois y de Terre Haute, Indiana, los prisioneros son objeto de trato violento y se les restringe, al borde de la legalidad, casi cualquier contacto con el exterior. Establecidas por el gobierno de Bush para albergar detenidos vinculados con el terrorismo, las CMU han ampliado su ámbito con Obama hasta el extremo de poder albergar potencialmente a cualquier preso. Se han usado caprichosamente para aislar de cualquier contacto con el exterior a prisioneros que no tienen vinculación alguna con el terrorismo o cuya única conexión se basa en el engaño o en una peligrosa y dudosa extensión, por parte de los fiscales, del concepto de “apoyo material”. En algunos casos, las restricciones del CMU parece que se han aplicado como represalia por las denuncias presentadas contra funcionarios de la prisión o meramente por las creencias políticas o religiosas de los internos (la mayoría de los reclusos de las CMU son musulmanes).
Para rematar la faena tenemos el vergonzoso trato al que se está sometiendo al soldado de primera Bradley Manning, el supuesto filtrador de muchas de las revelaciones de Wikileaks. Encarcelado en una prisión militar desde julio en Quantico sin juicio, Manning ha sufrido severas restricciones: imposibilidad de comunicación con el exterior, privación del sueño y aislamiento forzoso -tácticas éstas refinadas por los expertos en tortura del gobierno de Bush. Ultimamente se ha forzado a Manning a dormir desnudo y a presentarse de tal guisa a la inspección diaria con el argumento de que podría usar su ropa interior para suicidarse, aunque los psiquiatras del ejército se han negado a diagnosticar que Manning se encuentre en riesgo de cometer suicidio.
Muchos han afirmado que el trato dado a Manning no es más que un intento de que se vuelva contra Julian Assange y Wikileaks y por lo tanto constituye una tortura instrumental. Puede que sea cierto pero ahora se ha revelado otro abuso a añadir a su calvario. El abogado de Manning dice que las nuevas medidas contra su defendido se tomaron como represalia por un comentario sarcástico que Manning hizo a los guardias de la prisión sobre usar “la goma elástica de su ropa interior” para auto-lesionarse; su abogado lo describe como una “humillación ritual”. Y así vemos claramente como está creciendo una nueva clase de cáncer social: El abuso de poder y la extensión de los malos tratos por el mero hecho de ser una prerrogativa del Estado. Recuerden que es eso lo que pasó en Abu Ghraib -no sólo el uso tortura para obtener un resultado sino la tortura como forma de diversión, por vendettas personales, o por la sencilla razón de que el uniforme lo permite. El trato recibido por Manning en Quantico, del mismo modo que el encarcelamiento de reclusos en los CMU sin ningún motivo legal aparente, demuestra que los residuos tóxicos de Abu Ghraib están aún entre nosotros. No se los hizo desaparecer con la retirada de George W. Bush, ni se los destruyó con la elección de Obama. Todo lo contrario. Han penetrado profundamente dentro del aparato del Estado y continuarán ejerciendo su perversa influencia hasta que los Estados Unidos tomen una decisión fundamental: Acatar el estado de derecho y respetar los derechos humanos.
La promesa más importante de Obama fue la de ponernos en ese camino. Será para su eterna desgracia si sigue por la tenebrosa senda hacia un nuevo Abu Ghraib.
http://www.thenation.com/article/159168/obamas-war-terror

Organizaciones sociales exigen el fin de centrales nucleares

El terremoto de 9 grados en la escala Richter, que afecto a Japón el pasado día 11, seguido por tsunami, trajo serias daños al país y consecuencias para el planeta.
Esto porque, además de 5 mil muertos ya confirmados y de las casi 9 mil personas desaparecidas, las catástrofes ambientales dañaron también la planta nuclear de Fukushima, que registró explosiones en parte de sus reactores.
La explosión en reactores de la planta nuclear, libera material radioactivo a la atmósfera contaminando al medio ambiente y a la población. Los elevados niveles de radiación provocan daños a la salud. Ante la gravedad de la situación, 30 organizaciones sociales de países como México, Argentina, Perú, Guatemala, Chile, Canadá y España, entre otros, se manifestaron esta semana contra el uso de este tipo de energía.
En carta abierta, los activistas piden que las plantas nucleares sean deshechas y que se busquen ‘verdaderas soluciones para los pueblos'. "Chernóbil y Fukushima son alertas que deben obligar a los gobiernos a que dejen de insistir en seguir promoviendo estos proyectos. La energía nuclear para proveer energía y más aún con fines bélicos debe parar", enfatizan.
Las organizaciones sociales alertan sobre el peligro que las instalaciones nucleares traen para la vida y seguridad de planeta: "Hoy el mundo está cambiando, no solo por los riesgos de desastres naturales, también por los riesgos a los que estamos sometidos por impactos del cambio climático que ha producido grandes inundaciones, deslaves y alteraciones severas en la habitabilidad del planeta”, expresan.
Las organizaciones comentan que las crisis ambientales y la necesidad de energía hicieron que las grandes corporaciones y los países desarrollados, defendiesen la energía nuclear como una fuente alternativa, limpia y sostenible. Sin embargo, los activistas destacan que "Cada vez queda más claro que estas son falsas soluciones que sólo aumentan el peligro y la vulnerabilidad de la humanidad frente a los cambios globales”.
"La energía nuclear se está proponiendo como una fuente de energía alternativa y "limpia" en las negociaciones de cambio climático, pero está demostrado que puede quedar fuera de control tanto técnico como humano y afectar a millones de personas y en particular a las próximas generaciones por su potencial efecto nocivo para la vida.”, argumentan los activistas.
Por estas razones, las organizaciones sociales "Exigimos que los gobiernos se concentren en asegurar la sobrevivencia, el derecho a la habitabilidad, el derecho a la salud y la soberanía alimentaria de millones de personas en el mundo, en lugar de debilitar las condiciones en el planeta siguiendo mandatos del capital".
Ante la catástrofe ambiental, el gobierno japonés se vio obligado a desconectar 11 centrales nucleares, para evitar que nuevos desastres ocurran. Más de 6 millones de personas están sin energía eléctrica en Japón. Además de la preocupación por la Central Nuclear de Fukushima, también están en peligro otras plantas nucleares en Onagawa y Tokai.
Ante el posible riesgo de nuevas explosiones, cerca de 200 mil personas fueron evacuadas de lugares próximos a la central nuclear, con el fin de evitar la exposición de estas personas a los efectos nocivos de un accidente nuclear.
Traducción: Ricardo Zúniga
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=54753

La banca y el mundo académico

Se está mostrando en EEUU un documental sobre los orígenes de la crisis financiera en EEUU (Inside Job) que está teniendo gran impacto. Se le ha concedido hace unas semanas el Oscar al mejor documental del año y está creando gran revuelo en los departamentos universitarios de Economía y en centros de investigación económica de aquel país. Muestra, entre otros temas, cómo el centro financiero de EEUU (Wall Street) ha estado configurando la sabiduría convencional del conocimiento económico universitario, reproducido en los centros académicos de mayor prestigio de aquel país.

La banca, a través de la financiación de congresos, de revistas supuestamente científicas de gran renombre, de financiación de centros de investigación económica, de pagos a famosos economistas que directamente o indirectamente están a su servicio y del establecimiento de cátedras universitarias, ha configurado la “ortodoxia” del pensamiento económico que ha estado sirviendo, en su gran mayoría, a los intereses del capital financiero de EEUU. Se ha establecido, así, un dominio casi absoluto que ha dominado la cultura económica del país. El documental presenta también la existencia de economistas críticos con este pensamiento único, un número muy reducido, ignorado por el establishment académico económico.

El documento muestra cómo este pensamiento único, ortodoxo, llevó al país y al mundo al desastre. Las enormes crisis financieras y económicas se basaban en las políticas derivadas de los supuestos que regían tal conocimiento ortodoxo económico. La comunidad académica de grandes departamentos universitarios de Economía, donde se reproducía la ortodoxia, falló estrepitosamente, no sólo en prevenir las crisis, sino que contribuyó a que se produjeran. Y lo que el documental denuncia es que, a pesar de este gran fracaso e incompetencia, continúan dominando el pensamiento económico, guiando las respuestas a la crisis a través del Estado federal, proponiendo medidas que están favoreciendo al capital financiero a costa del bienestar de las clases populares estadounidenses.
Sería aconsejable que un documental parecido se hiciera en España mostrando una situación casi idéntica a la que ocurre en EEUU: el dominio de la banca en la reproducción de la sabiduría convencional económica. Sólo basta señalar la coincidencia de puntos de vista y propuestas de cambio que hace el gobernador del Banco de España (el mayor lobby de la banca, que supuestamente es su regulador), los que hace FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), financiada por la banca, y los sucesivos manifiestos (patrocinados por FEDEA) de los 100 economistas, la mayoría académicos. Todos ellos reproducen la misma ortodoxia económica. Su manera de resolver el desempleo es despedir más fácilmente a los trabajadores y bajar sus salarios; la de resolver la supuesta inviabilidad del sistema público de las pensiones es a base de reducir las pensiones; y para resolver la supuesta insostenibilidad del Estado del bienestar proponen reducir todavía más el empleo y el gasto público (en el país de la UE-15 que lo tiene ya más bajo), y así un largo etcétera, medidas todas ellas que están causando un enorme dolor a las clases populares. Nunca incluyen en sus análisis el estudio del comportamiento especulativo de la banca responsable del colapso del crédito (una de las causas de la crisis financiera y económica) ni las propuestas que redujeran el excesivo protagonismo que los intereses de la banca tienen para el buen hacer de la economía española, ni la muy necesaria reforma fiscal que corrija la enorme regresividad existente en España.

Su comportamiento se inspira en el pensamiento neoliberal surgido de los mayores centros universitarios de reflexión económica de EEUU y sus revistas supuestamente científicas. Es demostrativo de ello que en una de las escasas ocasiones que un portavoz del manifiesto de los 100 economistas respondió a mis críticas, no lo hizo respondiendo a mis datos, sino –en un intento de descalificación personal– a mi supuesta falta de conocimiento en Economía que según él quedaba mostrada en que (¡horror de los horrores!) yo nunca había publicado un artículo en American Economic Review, una revista que ha sido un fórum de promoción del pensamiento neoliberal en aquel país.

Durante 40 años he sido catedrático de Políticas Públicas (una especialidad en Ciencias Políticas y Económicas) en The Johns Hopkins University. A la vuelta del exilio, fui propuesto como catedrático extraordinario de Economía Aplicada en la Universidad Complutense. Más tarde fui catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona, y después catedrático de Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Pompeu Fabra. En cuanto a publicaciones, según el instituto de análisis de literatura científica (Lauder Institute of Management and International Studies de Pensilvania), soy uno de los economistas y politólogo españoles más citado en la literatura científica internacional en Ciencias Sociales (que incluye Economía, Ciencias Políticas y Sociología, entre otras disciplinas). Escribo estas notas con cierta incomodidad (procedo de una familia y de una tradición que no ve con buenos ojos hablar de uno mismo) para denunciar los estrechos cánones de ortodoxia económica profundamente ideologizada existente en España, detrás de la cual está el enorme poder de la banca, que al promover el pensamiento neoliberal (que presenta como ciencia económica) está dañando el bienestar de la mayoría de la población española.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas en la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3158/la-banca-y-el-mundo-academico/

Demagogia pronuclear al descubierto

La catástrofe nuclear en Japón ha vertido en la atmósfera de los medios de comunicación grandes cantidades de basura informativa. Ello ha puesto en evidencia la falsedad implícita del viejo discurso pronuclear. Tras la primera explosión en la central de Fukushima Agustín Alonso, catedrático en energía nuclear decía "No son fugas, sino emisiones controladas y de escasa radiactividad".
Mientras tanto los periodistas jugaban con la información haciendo divertidas cabriolas demagógicas, práctica habitual de la mayoría de medios de comunicación.
En ningún lugar se podía constatar pánico. "En realidad no me preocupa la planta nuclear. ¿De verdad es tan grave?", comentaba Kaji Shimauchi, de 21 años, poco después de volver de sus vacaciones en Filipinas. Y después de leer en su teléfono que no hay peligro tras la línea de evacuación, siguió leyendo su libro.
Párrafo escogido al vuelo, en este caso, del Diario de Navarra, en su edición digital del domingo 13 de marzo.
Para acceder a la basura informativa no hay que hacer ningún esfuerzo, basta conectar el televisor y conformarse con el punto de vista de agencias como Europa Press. Lo cual pone de manifiesto los enormes intereses económicos, políticos y estratégicos que están implicados en la cuestión nuclear.
El lunes 14 de marzo, tras la segunda explosión en Fukushima, María Teresa Domínguez presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española declaraba: “a pesar de la magnitud del terremoto, la integridad de todos los edificios de las centrales japonesas se ha mantenido intacta”. Entrevista que fue difundida por TV, prensa y radio.
Resulta también muy curioso observar cómo se reproducen masivamente y de manera maniquea expresiones del tipo: “expertos señalan que Fukushima no será Chernóbil”, sin explicar quiénes son esos expertos. Al tiempo que minimizan las emisiones radiactivas y el colapso de varias centrales en la costa japonesa.
Por fortuna contamos con otras voces que no resulta tan fácil ocultar, como la de Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: “la preocupación es grave. La liberación radioactiva tiene consecuencias a corto y largo plazo que pueden generar tumores, problemas de tiroides o disminución de la inmunidad". Además ha avisado que el mayor problema es que dicha radiación pase a la cadena alimenticia.
Poniendo en contraste las frivolidades informativas con la magnitud de la catástrofe nuclear en Japón, que ha dejado de inmediato en un segundo plano los daños y muertes que ha ocasionado un terremoto de escala 9 y el tsunami más devastador que jamás haya sufrido la isla, se hace evidente que el discurso pronuclear tiene un componente de mentalidad enferma.
Una civilización que se juega todo a la apuesta “lo improbable no puede suceder” – cuando lo improbable es una catástrofe de dimensiones apocalípticas- es una civilización enferma. Apuntaba Jorge Riechmann en el prólogo del libro El espejismo nuclear.
El hechizo nuclear
El período de semidesintegración del americio 243: 7.370 años. El del plutonio 239: 24.110 años. El del protactinio 231: 32.760 años. El del tecnecio 99: 213.000 años. El del plutonio 242: 373. 000 años. El del torio 232: 14.000 millones de años.
Si no queremos dejar un legado envenenado a las generaciones venideras, el problema va más allá del estúpido debate actual “Nucleares Sí o Nucleares No” que los medios alientan de modo tendencioso.
Desde sus orígenes, lo nuclear produjo una fascinación delirante que se asemeja a la fascinación que producía la alianza de J.R.R. Tolkien en El Señor de los Anillos. Con el acceso a una energía inagotable se podría desalinizar toda el agua que se quisiera, era posible conquistar el universo y colonizar planetas. Sin embargo, tal como explica detalladamente Marcel Coderch y Núria Almiron en su libro El espejismo nuclear, la energía nuclear no ha resultado más que una enorme fuente de desastres económicos, únicamente rentable en cortos periodos y principalmente por el hecho de haber sido subvencionada, en la mayoría de casos mostrando su ultimo fin: la industria armamentística.
Caso omiso de todo ello, el hechizo por lo nuclear parece reeditarse una y otra vez con el paso de los años, olvidando rápidamente que los supuestos beneficios de las centrales no llegan ni remotamente a cubrir los desastres que generan de manera creciente año tras año. Nuevas mentes delirantes toman el relevo.
Los nuevos adalides de lo nuclear parecen no tener el tiempo necesario para documentarse lo más mínimo, requeridos como están por partiditas de pádel, paseítos en velero y cócteles de sociedad.
Desde principios de siglo asistimos a una fuerte ofensiva en todo el mundo de los lobbies pronucleares. Ellos apelan a argucias como la defensa del medio ambiente, o el calentamiento global para lanzar sus campañas con el atuendo de moda del momento.
Obviando la larga trayectoria de movimientos antinucleares, en los últimos años muchos países están lanzados a un programa de proliferación nuclear, compitiendo unos contra otros en una vertiginosa carrera por convertirse lo más rápìdo posible en potencia nuclear mundial con derecho a voz y voto en las mesas internacionales de negociación.
Estas campañas han alcanzado un gran apogeo a partir de la crisis económica de 2007, planteando que la energía nuclear puede ser un revulsivo para campear la situación económica sin tener que detener un tipo de crecimiento desaforado y ciego.
Esta actitud inconsciente en el futuro quizá sea considerada como apología del genocidio.
“Quienes hablan, hoy, de seguir construyendo reactores nucleares no han comprendido nada de la tragedia de Chernóbil. Y Chernóbil era, quizá, la última advertencia de la que podíamos aprender, si es que ha de existir en el futuro una humanidad libre sobre una Tierra habitable” dijo Jorge Riechmann.
Es necesario desmantelar el siglo XX.
¿Es posible una lectura positiva de acontecimientos tan dramáticos como lo sucedido en Japón? Quizá sí.
Ahora tras la catástrofe nuclear en Japón tenemos ante nosotros una nueva advertencia definitiva y tajante. Se hace evidente la necesidad de cambiar el rumbo, inventar un nuevo futuro para la humanidad que durante varias décadas pasará necesariamente por la deconstrucción y purificación del pasado.
El planeta Tierra forma parte de un sistema planetario denominado Sistema Solar, que lo incluye y lo determina absolutamente.
Es un hecho constatable por las observaciones de la NASA que el Sol ha entrado en un nuevo ciclo de actividad, aumentando la intensidad de sus explosiones, lo cual ha de seguir generando inestabilidad ambiental en nuestro planeta. El Sol expulsa partículas cargadas de electricidad que causan cambios en el campo magnético de la Tierra. En el año 1859 una de estas emanaciones solares quemó la línea de telégrafo en todo el mundo. Científicos apuntan a la posibilidad de que esto pueda reproducirse sobre las líneas eléctricas de nuestro planeta. ¿Qué pasaría si las 439 centrales esparcidas por el mundo se quedaran de repente sin energía para ser refrigeradas?
“Dado el estado de las cosas, los cuestionables logros obtenidos por nuestra generación en la era de las máquinas son tan peligrosas como una cuchilla de afeitar en manos de un niño de tres años. La posesión de unos medios de producción extraordinarios no ha aportado libertad, sino preocupaciones y hambrunas”, reflexionaba Albert Einstein tras ver el destino con que fueron utilizados sus descubrimientos.
A los tres días de la catástrofe, miles de personas se han manifestado al pie de las centrales nucleares europeas. Angela Merkel ha suspendido el plan para alargar la vida a las centrales en Alemania y ha decretado el cierre inmediato de todas las centrales anteriores a 1980, Suiza y Francia anuncian también cierres de centrales. Muchos otros políticos de los países títeres europeos, como España, al menos carraspeaban al referirse a un tema del que antes hablaban con ligereza. Los periodistas japoneses, paradigma de la contención y las formas correctas, increpan a los ministros y portavoces exigiendo la verdad. En los foros y espacios de opinión por internet las voces se levantan en pro de la necesidad de cambiar nuestro sentido evolutivo.
En abril de 2010 Silo hacía referencia al gran susto. Un gran susto que podría generar una respuesta razonable. “Ojalá sea un susto que no genere pérdidas de vidas humanas”. Daba el ejemplo de lo que pasó con la bomba atómica, a los científicos les hicieron creer que sólo iba a ser un gran susto en una isla… “Un gran susto que paralice y obligue a la reflexión.”
El uso de la energía nuclear es un camino que hoy sabemos que jamás debería haber sido andado. No, al menos, sin antes comprender nuestro sentido en el Universo. Por ello hoy es un camino a desandar. Se requiere para ello de esfuerzo, de recursos y de una coordinación política a nivel mundial jamás emprendida en nuestra historia. Así las cosas, este es el reto que tenemos por delante.

Aristide vuelve a Haití siete años después

El expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide vuelve al país caribeño en vísperas de unas elecciones cruciales, siete años después de verse obligado al exilio por grandes protestas sociales y la pérdida del apoyo internacional.
La casa de Aristide, que fue el primer presidente democrático de Haití, está ya adornada con pequeñas banderas del país, uno de los detalles con los que sus partidarios de Familia Lavalás, fuerza excluida del proceso electoral por razones formales, quieren darle una cálida bienvenida.
Lejos quedan los difíciles momentos que este antiguo sacerdote salesiano de 57 años vivió en 2003, que culminaron con su marcha el 29 de febrero de 2004, en medio de protestas generalizadas y de una insurrección. Aristide, que fue presidente dos mandatos, parecía entonces la única opción democrática a las continuas crisis de este país caribeño antigua colonia de Francia y el más pobre de América.
Nacido en Port-Salut, sur de Haití, el 15 de julio de 1953, Aristide llegó por primera vez a la Presidencia el 7 de febrero de 1991 tras ganar unas elecciones que ponían fin a tres décadas de la dictadura de la familia Duvalier (1957-86) y varios gobiernos inestables que le sucedieron en la década de 1980. Había ejercido el sacerdocio en Cité Soleil, el mayor y más pobre de los barrios de Puerto Príncipe, donde desarrolló una intensa labor social. Simpatizante de la Teología de la Liberación, fue acusado de fomentar el odio y la violencia entre clases y expulsado de la Iglesia católica en 1988. Desde entonces, dedicó todos sus esfuerzos a la política.
Una gestión llena de sobresaltos En las elecciones de 1990 consiguió el 67% de los votos como candidato por el Frente Nacional para el Cambio y la Democracia. Pero su gestión comenzó con sobresaltos, cuando un mes antes de la investidura el exministro de Interior y Defensa Roger Lafontant intentó encabezar un golpe militar que fue sofocado. El nuevo presidente no logró acallar el malestar en el Ejército y siete meses después de acceder al poder fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por el general Raoul Cedras.
Aristide se exilió en Venezuela y en Washington. Tras intensas gestiones internacionales, volvió a Haití acompañado de una tropa multinacional encabezada por Estados Unidos y ocupó de nuevo la Presidencia en octubre de 1994. Un año más tarde disolvió el Ejército y formó un cuerpo de policía que cuenta actualmente con más de 9.000 agentes.
René Préval, amigo y colaborador de Aristide, le sucedió en la Presidencia al ganar las elecciones de diciembre de 1995 y permaneció en el poder hasta 2001, año que dejó de nuevo el poder al exsacerdote. Las elecciones de 2000 dieron a Aristide un triunfo abrumador (91,69% de los votos) y el control total de Haití. Pero las denuncias de fraude motivaron la retirada del apoyo de la comunidad internacional al comenzar su segundo mandato, que debía concluir en 2006.
La oposición, perseguida por Aristide, fue recuperando fuerzas y logró agruparse en la Convergencia Democrática, cuyos dirigentes rechazaron cualquier diálogo con el gobernante. La Organización de Estados Americanos (OEA) envió 23 misiones a Haití para mediar en la crisis y lograr la aplicación de la resolución 822 que establece, entre otras medidas, la formación de un consejo electoral en el que estarían representadas todas las fuerzas políticas y que debería preparar elecciones libres y democráticas. La oposición rechazó entonces cualquier diálogo con el poder al considerar que no se daban las circunstancias de transparencia y libertad que podrían hacer posible la consulta.
Frente a la oleada de violentas protestas que hubo en 2003 y una insurrección al inicio de 2004, que dejaron más de medio centenar de muertos y varias ciudades en manos de los grupos sublevados, Aristide no cesó de reiterar que no abandonaría el poder. "Sólo abandonaré el Palacio (Nacional) el 7 de febrero de 2006", repetía en referencia a la fecha en la que expiraba su mandato constitucional. Sin embargo, tuvo que dejar la Presidencia el 29 de febrero de 2004 y se refugió en la República Centroafricana para después trasladarse a Sudáfrica, desde donde ayer regresó a su país.

Presencia militar de EEUU en Panamá

Los medios de comunicación panameños publicaron una breve nota informando que el martes pasado (antes de ayer) se iniciaba una “intervención militar” norteamericana sobre territorio nacional. La “invasión” se realizó en varias antiguas bases militares que ese país tenía en lo que antes se conocía como la Zona del Canal de Panamá. Según las notas periodísticas, un total de 45 efectivos militares del Ejército y de la Armada de EEUU ocuparían posiciones en Sherman (antigua base de la Infantería de Marina), cerro Tigre (sede de Operaciones Especiales del Ejército a fines del siglo pasado) y Rodman (antigua base de la Armada norteamericana).

La información no detalló el tipo de armamento, ni la logística que implicaba la presencia militar norteamericana en Panamá. La nota periodística señala que entre los objetivos del despliegue militar se destaca el entrenamiento de un total de 45 panameños en operaciones antidrogas. No aclaraba el origen de los 45 panameños que recibirían estos cursos que se extenderían por más de un mes, entre el 15 de marzo y el 19 de abril de 2011.

Hay indicios que el gobierno nacional está creando estamentos militares con la cooperación de EEUU. La Constitución Política de Panamá señala en forma explícita que no existe y no se crearán fuerzas armadas en el país. En su lugar sólo existirá una Policía Nacional. Con la construcción de nueve bases aéreo-navales en las costas de ambos océanos por parte de EEUU, a partir de 2010, se inició de lleno la creación de los batallones militares.

El presidente Ricardo Martinelli ha dado señales que no se opondría a una creciente militarización de Panamá. El nombramiento de un militar de carrera en la dirección de la Policía Nacional en 2009, la creación de un Ministerio de Seguridad (2010) y la construcción por parte de EEUU de las bases aeronavales son señales que destacan una tendencia clara en ese sentido.

El ministro de Seguridad, J. Raúl Mulino, declaró que la “invasión” es parte de “los objetivos de Panamá, para enfrentar el crimen organizado y el narcotráfico”. La opinión pública mundial y, especialmente, la panameña, sabe que el problema de la producción, distribución y consumo de droga nace en EEUU y su solución sólo puede resolverse con acciones políticas en ese país. Los países de Asia Oriental (Afganistán, Camboya y Birmania) son víctimas de esas políticas. Igualmente, en América latina, en países como Colombia y México, la producción y la distribución de la droga, respectivamente, han destruido el tejido social de esos países.

En la actualidad, las Fuerzas Armadas de EEUU tienen un programa global de intervención. Trata de encubrirlo bajo el manto de la lucha contra “el crimen organizado y el narcotráfico”. Este es el objetivo del Plan Colombia (inaugurado hace dos lustros) y del Plan Mérida (iniciado hace un lustro). El primero contempla más de mil millones de dólares en compra de armamento sofisticado por parte del gobierno colombiano a empresas norteamericanas. En el segundo, México ya ha invertido 300 millones de dólares en la compra de aviones de combate y otros artefactos de guerra.

El Plan Mérida, en el caso panameño, se inició con gastos presupuestados por más de 20 millones de dólares (habilitación de las bases “aeronavales”). Los medios locales no obtuvieron información sobre los gastos que tendrá que hacer Panamá por la presencia de tropas norteamericanas en las antiguas bases de la Zona del Canal.

Recientemente en Argentina, el gobierno de ese país tuvo que abortar un proyecto similar de EEUU. En esa ocasión el Pentágono trató de introducir al país sureño – bajo el pretexto de organizar un curso para efectivos de la Policía Federal - equipos (que incluían drogas) de contrabando. Las autoridades argentinas incautaron el contrabando y despachó el avión militar norteamericano de regreso a su país.

En el caso de Panamá, EEUU le ha impuesto a los tres últimos gobiernos “acuerdos” - ilegales e inconstitucionales – mediante los cuales sus efectivos militares tienen acceso a los espacios aéreo, marítimo y terrestre del istmo. Además, sus militares pueden portar armas y son inmunes a las leyes panameñas.

Desde hace varios años EEUU insiste en que Panamá es un país “amigo” del narcotráfico con el fin de crear un clima favorable a su intervención. A principios de marzo, el Departamento de Estado calificó a Panamá como un “centro importante para el contrabando y advirtió que sus órganos de justicia y de seguridad son susceptibles a las influencias del narcotráfico”. En el comunicado de prensa se dice abiertamente que “los oficiales panameños (¿?) y miembros del ejército de EEUU tendrán la oportunidad de planificar misiones, comunicaciones tácticas, puntería, primeros auxilios y movilidad aérea”.

Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena.


http://marcoagandasegui10.blogspot.com

Fuente: http://alainet.org/active/45152

no al narcofujimorismo?

Sombras del narcotráfico sobre candidatos de Fujimori

Aspirantes al Congreso legislativo de Perú, por el partido que tiene como candidata presidencial a Keiko Fujimori para las elecciones del 10 de abril, ocultaron a las autoridades comiciales que son investigados por narcotráfico y lavado de activos.

De las 13 agrupaciones políticas que presentan aspirantes al Poder Legislativo, los medios de comunicación peruanos descubrieron hasta ahora tres casos de postulantes relacionados con casos de tráfico de drogas ilegales.

Los tres son del conglomerado Fuerza 2011, nacida para respaldar la candidatura de Keiko Fujimori, impulsada por su padre, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), que cumple una larga condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción en una prisión próxima a Lima.

Estos señalamientos se suman a otras conexiones entre el llamado fujimorismo y figuras vinculadas al narcotráfico, en sombras a las que han contribuido incluso las filtraciones de Wikileaks sobre los papeles del Departamento de Estado de Estados Unidos, y que llegan a la candidata.

Keiko Fujimori es según encuestas difundidas el día 14 la segunda aspirante en intención de voto, pero en una tendencia declinante desde enero, que dificulta que pueda participar en el previsible balotaje del 5 de junio, frente al favorito expresidente Alejandro Toledo (2001-2006).

La candidata y su partido no suscribieron el "Compromiso Ético contra la Infiltración del Narcotráfico", promovido por Comisión Nacional de Lucha contra las Drogas, el organismo gubernamental antinarcóticos, para ser suscrito por los participantes en las elecciones.

El compromiso obliga a las organizaciones políticas que presentan candidaturas presidenciales y legislativas a "establecer rigurosos procedimientos de selección de los candidatos".

Esos procedimientos deben, en particular, promover "la veracidad y la transparencia de la información sobre los antecedentes de los aspirantes a cargos de elección popular, procurando evitar que en los partidos se despliegue la acción del narcotráfico".

El primer caso descubierto tuvo como protagonista a José "Pepe" Vásquez, un famoso cantante popular de música afroperuana, y fue destapado pocos días después de que Keiko Fujimori presentase su lista de candidatos a legisladores.

"Fueron seleccionados luego de un riguroso proceso", afirmó entonces.

Sin embargo, el programa informativo de televisión Día D reveló que la Policía Antinarcóticos investigaba a Vásquez por su supuesta estrecha vinculación con el capo peruano de la droga Augusto Arriaga.

Arriaga es buscado por las autoridades policiales, por estar acusado de encabezar una mafia en que participan colombianos y mexicanos y está dedicada a la exportación de cocaína.

Keiko Fujimori denunció que se trataba de una campaña urdida en su contra y contrató un abogado del bufete que defiende a su padre para que asesore a Vásquez.

Pero ante otra serie de evidencias sobre la conexión Arriaga-Vásquez, la candidata presidencial se vio forzada a sacar al cantante de sus listas legislativas.

Luego, el diario La República, editado en Lima, sacó a la luz otros dos casos de postulantes fujimoristas al unicameral parlamento, que están bajo sospecha de haber mantenidos contactos con los carteles del narcotráfico.

Se trata de Karina Beteta y Juan Almonacid, ambos del departamento central de Huanuco, donde se encuentra el valle del Alto Huallaga, una de las zonas productoras de hoja de coca y de cocaína.

Beteta, quien en 2006 resultó electa congresista por la alianza del Partido Nacionalista y de Unión por el Perú y que ahora está en las listas de Fuerza 2011, es investigada por la Cuarta Fiscalía Penal de Lima por presunto lavado de activos derivados del narcotráfico.

La fiscalía sospecha que en su condición de abogada, Beteta contribuyó a ocultar el origen ilícito de los bienes de su cuñado, Luis Egoavil, con un amplio prontuario por narcotráfico.

Beteta afirma que desconocía que su pariente era traficante de drogas, pero la fiscalía pone en duda ese argumento.

En el caso del empresario Juan Almonacid, propietario de la compañía de transporte Turismo Armonía, la Fiscalía Provincial de Bolognesi, en el departamento norandino de Áncash, le abrió una indagación por los presuntos delitos de narcotráfico y lavado de dinero.

Las investigaciones contra Turismo Armonía y el empresario comenzaron por los sucesivos hallazgos de droga en las bodegas de los buses de su compañía y en las pertenencias de los pasajeros.

Keiko Fujimori no se ha pronunciado públicamente sobre los dos nuevos casos. Tampoco dijeron nada oficialmente las autoridades electorales sobre la presencia de candidatos investigados por narcotráfico en la lista de Fuerza 2011.

"Tal como se presentan los hechos, parecería que el narcotráfico no es un tema de preocupación e interés real de muchas de las autoridades", dijo a IPS la directora del no gubernamental Consejo Nacional para la Ética Pública (Proética), Cecilia Blondet.

"Parece que la transparencia y la vigilancia incomodan y que, más bien, la corrupción es necesaria para seguir operando con total impunidad", añadió.

"Para el tráfico ilícito y el lavado de dinero los narcotraficantes requieren de cobertura y qué mejor que tener vínculos claves con los políticos", analizó la especialista en ética pública.

A su juicio, dentro de ese objetivo, "la modalidad hoy es el financiamiento a candidatos corruptos para que una vez dentro del Congreso, los cubran y garanticen su impunidad para continuar operando. Lo que hace más difícil su identificación".

Proética comenzó una campaña para que los ciudadanos revisen las hojas de vida que presentan los candidatos a la Presidencia y al Congreso y para que denuncien información falsa y oculta.

Los candidatos Beteta y Almonacid no mencionan en sus curriculos que son investigados por narcotráfico y lavado de dinero.

El diario El Comercio, también editado en Lima, publicó un cable de la embajada de Estados Unidos aquí, del 28 de noviembre de 2006, en que señalaba que el empresario Rofilio Neyra estaría vinculado a actividades de narcotráfico.

El cable forma parte de los papeles del Departamento de Estado filtrados por la organización no gubernamental Wikileaks, y tiene como título "Influencia de la narcopolítica".

Neyra también es candidato ahora a integrar el Congreso por Fuerza 2011, y al publicarse el documento Keiko Fujimori lo respaldó y mantuvo en las listas.

"Debería plantearse la necesidad de restringir la participación de investigados y procesados por narcotráfico y lavado de activos vinculado al narcotráfico en los procesos electorales", afirmó Inés Arias, coordinadora del no gubernamental Grupo de Trabajo Contra la Corrupción.

"Pero esto demanda todo un debate sobre si lo que debe seguir primando es el derecho de toda persona a la presunción de inocencia", reconoció la activista.

Arias dijo no basta con estar alerta sobre la penetración del narcotráfico en la política y los poderes públicos, mediante la introducción de figuras vinculadas al delito.

"También se debe tener mucho cuidado en la financiación de los partidos políticos por parte de grupos vinculados al narcotráfico", subrayó.

La especialista aseguró que las mafias en muchas ocasiones "logran saltar cualquier tipo de límite que se quiera poner", utilizando para su fin "el lavado de dinero y la constitución de empresas de fachada".

La propia Keiko Fujimori ha sido relacionada con personas investigadas por tráfico de drogas.

Ella misma admitió en un programa de televisión que la familia del investigado empresario pesquero Eudocio "Olluquito" Martínez, contribuyó en su campaña de 2006. Y no ha desmentido que la financie en el presente proceso.

Virgilio Hurtado, portavoz del Jurado Nacional de Elecciones, dijo a IPS que solo puede ser retirado el candidato que en su hoja de vida omita sentencias condenatorias.

Los procesados por graves delitos como narcotráfico y legitimación de capitales provenientes del delito no están obligados a incorporar esa información, explicó.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97794