viernes, 17 de junio de 2011

Como utilizan los banqueros la crisis de la deuda para repeler la era progresista

El camino financiero a la servidumbre

Los estrategas financieros no tienen la intención de permitir que la actual crisis de la deuda sea desperdice. Ha llegado la hora de las ejecuciones hipotecarias o, para ser más exactos, una contrarrevolución para eliminar las ventajas del Siglo XX logradas por la socialdemocracia: pensiones y seguridad social, atención pública de la salud y otras infraestructuras que proveen servicios esenciales a precios subvencionados o gratuitamente. El modelo básico sigue las reformas neoliberales en la antigua Unión Soviética desde de 1991: privatización de las empresas públicas, un impuesto uniforme elevado para los trabajadores, pero solo impuestos nominales para los bienes raíces y las finanzas y la desregulación de los precios de la economía, las condiciones de trabajo y los términos crediticios.

Mostrar / Ocultar ▼▲

La guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos se cobra más vidas

Las muertes violentas de Brian Terry y Juan Francisco Sicilia, con apenas meses de diferencia, en la cada vez más peligrosa frontera entre México y Estados Unidos, provocaron el inicio de una revisión tardía de la llamada “Guerra contra las drogas” y un cuestionamiento del modo en el que el gobierno de Estados Unidos está, en definitiva, empeorando el problema.

Mostrar / Ocultar ▼▲

La calle, protagonista del cambio en Europa

El saqueo de los bienes colectivos y servicios públicos vitales no conoce descanso. Se trata de un robo a plena luz del día y a cara descubierta, que en nombre de la austeridad está empobreciendo las condiciones de vida de la clases populares e hipotecando la prosperidad de las nuevas generaciones. La codicia de la banca y la corrupción de unos políticos en nómina que lejos de resolver problemas se convierten en un problema en sí, están haciendo hervir la paciencia de la gente. Las plazas Sol y Syntagma, el Parlament de Catalunya sitiado por una multitud, el extraordinario éxito del movimiento popular italiano en los referendos que han dado un golpe, quizá definitivo, a Berlusconi, o las acciones que se preparan en Gran Bretaña, Irlanda, Portugal y en otros puntos son buen ejemplo de ello.

Una implacable campaña de alarma de los medios del stablishment y de sus élites intelectuales quiere situar el debate en términos de orden público, expandir el miedo y el sentimiento de culpabilidad con objeto de limitar la resistencia. Pero la realidad es bien distinta. Una multitud multicolor de edades, ocupaciones e ideologías diferentes reclama la plaza pública a la actividad comercial y la transforma en un espacio real de interacción social. Reclama la política y desacredita ese pensamiento banal de que los temas de la cosa pública son tan técnicos para la gente ordinaria que deben ser dejados a una élite de expertos, a los profesionales de la política. Y exterioriza que el pueblo, el demos, tiene más sentido colectivo que cualquier líder, una creencia constituyente de la clásica ágora ateniense, hasta convertirse en la más genuina práctica democrática de la reciente historia europea.

Las protestas están dando una vuelta completa a la rueda de los esquemas de movilización, representación política, a partidos y sindicatos en su día radicales que hoy se presentan inefectivos, fuera de contacto social y burocráticos. Están obligando a repensar, reinventar y reorganizarse, de abajo a arriba, para transformar la política a mejor. Y preocupar, todavía más, a las élites depredadoras.

Ollanta, el "neoliberal"

El ascenso de Humala al gobierno está vinculado a la necesidad de arbitrar la lucha de clases en Perú -de características explosivas- con algunas concesiones sociales
La "deschavización" del presidente electo de Perú, el ex militar Ollanta Humala, ya no sorprende a nadie, y menos a los pulpos mineros. Durante la semana posterior a su elección, Humala destacó la necesidad de mantener "la estabilidad macroeconómica" del país, y la voluntad de asociar al Estado con el capital privado para diversos emprendimientos. El ex militar rechazó enfáticamente cualquier nacionalización o estatización, y respondió que se incentivaría la inversión privada. Todo esto sirvió para que la Bolsa pudiera recomponerse de su estrepitosa caída de más del 12%, con alzas pronunciadas durante varios días posteriores. La caída había sido calificada por los analistas como "exagerada".

Mostrar / Ocultar ▼▲

Elecciones presidenciales en Perú

Se han celebrado elecciones en Perú y se ha abierto una puerta a la esperanza. El primer soplo de aire fresco que ha entrado por ella ha servido para que se tambalee la Bolsa, y eso, que se suele presentar como uno de los signos del fin del mundo, es una buena señal. Es una señal de cambio.

Perú es un país inmensamente rico, habitado por una población que oficialmente ronda los 25 millones de personas, pero que está sin terminar de contar. Hay muchas comunidades campesinas en las que no se han hecho censos, porque los distintos gobiernos que sucedieron al último medianamente prometedor –el de Velasco Alvarado- no se han preocupado de dotar de documentos a la población. Después vino la guerra de Sendero.

Es lógico que no lo hayan hecho. El voto es obligatorio, y mientras más comuneros haya censados, menos manejables van a ser. Además, la misma política que llevó a cientos de miles de mujeres a las mesas de operaciones para ser esterilizadas contra su voluntad –con el inestimable apoyo de alguna ONG vinculada a la CIA- ha alejado a otras muchas de los registros civiles, y sus hijos no están censados. Pero de esto hablamos otro día.

La dictadura de Morales Bermúdez dio paso al gobierno pseudodemocrático de Fernando Belaúnde, que inició la guerra sucia contra Sendero Luminoso, uno de los grupos terroristas más feroces del siglo XX, y que sirvió también como pretexto para una de las represiones más brutales que ha conocido un continente tan castigado por dictadores y amos de dictadores.

El desastre Belaúnde dio paso, por la traición de Barrantes, al diluvio Alan García, que llevó la inflación y la pérdida de derechos de los trabajadores a niveles macondianos. La represión continuó y las masacres de los penales cuando la II Internacional se reunió en Lima, en 1986, apenas supusieron una leve reprimenda para un personaje al que sus paisanos terminaron apodando Caballo Loco sin sombra de respeto por el jefe indio.

Alan dio paso a un desastre todavía mayor. Un oscuro ingeniero agrónomo, que a duras penas se expresa en castellano –como buena parte de la población peruana, que habla quechua, aymara o cualquier otra de las más de cincuenta lenguas autóctonas- se alzó con un poder que ejerció de manera dictatorial, arbitraria y sanguinaria. La sorpresa que dio la Comisión de la Verdad que hizo Alejandro Toledo, a su caída, es que fue menos sanguinario que el de Belaúnde y menos corrupto que el de García. Pero esa también es otra historia, contada en las conclusiones de la Comisión de la Verdad para quien tenga la paciencia de leerla.

Fujimori está preso. Huyó vergonzosamente y dimitió por fax cuando se hizo insostenible el castillo que había montado con Montesinos y toda la mafia que había crecido a su alrededor. Japón alegó que era japonés para no extraditarlo, y sus documentos de identidad peruanos, los que afirmaban que había nacido el día de la fiesta nacional -28 de julio- eran falsos. Las copias que publicaron los periódicos mostraban una partida de nacimiento tachada con tippex y enmendada.

El ingeniero volvió cuando Alan García, que le debía la impunidad que le permitió recuperar la presidencia, se había asentado ya sobre los aparatos del poder. Su sorpresa fue que los jueces que lo procesaron también lo condenaron, a pesar de la presión que hizo su hija, junto con sus partidarios, en la calle y en los sectores del lumpen limeño, aliados casi incomprensibles del capitalismo más salvaje.
La bestia parda con la que se enfrentó Alan García fue Ollanta Humala. Se le presentó como militar con tendencias autoritarias, como populista, como asesino de campesinos pro-senderistas y como familiar de senderistas, todo a la vez, junto y revuelto. Ollanta es, efectivamente, un militar, hijo de una familia de pequeños propietarios de Cora Cora, capital de la provincia de Parinacochas, en la región de Ayacucho. Su primo Walter, excelente músico y cantautor, ha pasado varias veces por las cárceles de Fujimori y por el destierro por su militancia de izquierdas y su hermano Antauro está preso por su ideología y su práctica revolucionaria. El proceso que se siguió contra él por supuestos crímenes de guerra lo dio por inocente.

Pero en 2006 era muy peligroso sumar un dirigente de izquierdas a los entonces en el candelero sudamericano, y las multinacionales no iban a permitir semejante atrocidad contra sus intereses. Las elecciones no fueron fraudulentas, pero tampoco fueron un modelo de limpieza. Se sacaron a relucir todos los trapos sucios de un candidato, mientras se pasaba de puntillas sobre la hiperinflación de Alan García y se silenciaban cuidadosamente todos los muertos de los penales –terroristas, campesinos y pobres, al fin y al cabo- y todos los problemas del candidato del APRA relacionados con corrupción e incluso con trastornos mentales que se le achacan. La falta de estructura partidaria de los nacionalistas de Ollanta contribuyó en buena medida a que no pudiera ganar las elecciones.

Cinco años de segundo gobierno de Alan García han servido para colmar el vaso de la paciencia de muchos electores. Ollanta se vuelve a presentar, con tan poca estructura partidaria como entonces, pero con la lección bien aprendida. Hay que predicar moderación. En su ayuda ha venido que su principal contendiente es Keiko Fujimori, que ha hecho de la libertad de su padre una de las banderas de su campaña, y eso ha resultado excesivamente repugnante para personalidades como Mario Vargas Llosa, que recomendó votar por García aunque fuera con la nariz tapada, o Alejandro Toledo, que no quiere pasar a la Historia como el presidente que sucedió a Fujimori y apoyó a su hija. Otros, como Kuzinski, no han tenido tantos escrúpulos.

Puede resultar chocante para una mentalidad como la nuestra el que un personaje como Fujimori siga concentrando apoyos. Que los tenga entre las multinacionales o las distintas mafias, todavía. Pero que los tenga entre los sectores más desgraciados de la población de las ciudades, que además han sido desplazados de sus lugares de origen…

Tiene una explicación muy simple. El populismo. Fujimori creó varios organismos que alimentaban a una población sin recursos a la vez que les quitaba los recursos para poder ganarse la vida con la honradez y la decencia que proclamaban los antiguos incas con su lema de Ama llulla, ama suwa, ama kella, o, lo que es lo mismo, “no mientas, no robes, no seas ocioso”. Una población desmoralizada y dependiente sigue la voz de quien les da de comer, aunque les esté quitando con una mano lo bueno para darles bazofia con la otra. El miedo, el desplazamiento, la falta de recursos, la falta de documentos… hacen todo lo demás. Confiaban en Velasco Alvarado, y murió de una apendicitis de la manera más tonta. Confiaban en Belaúnde, y masacró a los campesinos. También confiaron en Barrantes y los entregó al APRA. Una traición tras otra en un pueblo que tiene tendencia al victimismo y al suicidio colectivo potencian la visión negativa y dificultan la búsqueda de salidas.

Afortunadamente, todo tiene un límite. Se ha abierto una puerta a la esperanza, y parece ser que Ollanta Humala está hecho de otra pasta. Si el nombre tiene alguna relación con la persona, se puede esperar de él que se comporte como el homónimo que da nombre a Ollantaytambo, la ciudadela que hay entre Cusco y Machu Picchu, y que defienda al pueblo. Por lo pronto, a los dueños de las minas se les ha puesto mala cara y ha caído la Bolsa de Lima. Puede que sea porque la puerta que se ha abierto haya removido el polvo asentado sobre los conflictos sociales que hay en marcha y haya despertado a un pueblo soñoliento que se ha acostumbrado a esperar no se sabe muy bien a qué mesías. Se abre un tiempo en el que hay que estar atentos, por si los cambios se confirman y el viejo pueblo orgulloso que vio nacer a Tupac Amaru renace de sus cenizas.

jueves, 16 de junio de 2011

las noticias mundiales en video







Humala, entre lo moderado y lo radical

Perú tiene una sociedad bastante conservadora y Ollanta Humala, que ya tuvo que flexibilizarse respecto de las elecciones de 2006, enfrentará una serie de dilemas para construir un país que democratice la política, la economía y el espacio territorial, pero al mismo tiempo tendrá que ver cómo se dirige, sin provocar traumas, hacia el curso latinoamericanista.

Es demasiado prematuro sacar conclusiones sobre el curso que irá a seguir Ollanta Humala en Perú, tras derrotar el 5 de junio pasado al bloque compacto que la derecha más conservadora de ese país y del continente conformó alrededor de Keiko Fujimori. Sin embargo, como ya se pudo observar en la campaña electoral que desarrolló –en estrategia y discurso-, además del tipo de mensaje que formuló en su primera gira poselectoral por varios países de Sudamérica, es previsible que se vaya a mover con bastante moderación.


Pero la victoria de Gana Perú también se dio más por la fuerza de su candidato que por la fortaleza de las clases subalternas, cuyas protestas contra el crecimiento de las desigualdades sociales no ha borrado los rasgos conservadores construidos por las clases dominantes en más de 20 años en base a un hábil uso de las secuelas dejadas por la violencia guerrillera de los 90 –particularmente de Sendero Luminoso- y el terrorismo de Estado en la era de Alberto Fujimori. No es una sorpresa observar en ese país sindicatos debilitados –muchos de ellos cooptados por tendencias “amarillistas”-, escaso reconocimiento de la indio que recorre por sus venas y una ausencia de proyección de los movimientos sociales, cuando lograron constituirse como tales, salvo aquella movilización que puso al desnudo el carácter avasallador del proyecto industrialista de Alan García en la selva peruana.

En ese contexto de la realidad peruana, que Ollanta no ignoró al momento de formar su agrupación política para las elecciones con la presencia de corrientes de izquierda y centro derecha, ni mucho menos al recibir el respaldo de otra fracción de la derecha peruana a través de Mario Vargas Llosa y Alejandro Toledo en la segunda vuelta, es que se debe entender su oferta electoral y los futuros movimientos, discursos y medidas que vaya a tomar el presidente electo.

A manera de ir cerrando esta primera parte. El 5 de junio se dio el triunfo del Perú profundo y de la periferia. Gana Perú conquistó 19 de los 25 departamentos de ese país. Perú ya no es solo Lima. Lo hizo a través del político nacionalista, cuyos orígenes políticos e ideológicos están en la resistencia al fujimorismo y en el etnocacerismo, respectivamente.

Esta victoria le da un aire fresco para América Latina en un momento de contraofensiva de los Estados Unidos: el golpe de estado contra Zelaya en junio de 2009, la instalación de cuatro bases militares en Panamá, la movilización de 10.000 efectivos a Costa Rica con el argumento de la lucha contra el narcotráfico y de un número similar a Haití a título de “ayuda humanitaria” por el terremoto y la ampliación de tropas en Colombia que efectivamente se ha registrado a pesar de no haberse instalado seis nuevas bases ante el rechazo de la Corte Suprema de Justicia colombiana al convenio firmado por Alvaro Uribe y George Bush.

Pero los desafíos y los dilemas que tendrá que enfrentar Ollanta Humala no serán pocos. La manipulación que hizo la burguesía transnacional financiera al día siguiente que se alzó victorioso, con el cierre de la Bolsa, provocando una caída del 12%, es una muestra muy clara del terrorismo económico al que está dispuesto a llegar ese bloque dominante para acorralarlo y si es posible derrocarlo. La burguesía muchas veces se quita la careta democrática cuanto siente terror y amenaza a sus intereses. De eso, cada cual a su manera, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa tienen bastante experiencia.

Un primer dilema, por tanto, será el tipo de modelo que desarrollará Ollanta para hacer posible su oferta electoral: crecimiento económico con inclusión social. Su identificación con Brasil –una de las economía más poderosas de América Latina con la que el Perú no puede compararse por varias razones- da una idea más o menos próxima de lo que se intentará hacer para no tirarse a los empresarios encima y al mismo tiempo empezar a resolver la gran deuda social provocada por el neoliberalismo. Se ha anunciado un impuesto a la ganancia extraordinaria de las empresas mineras ¿eso es posible? Habrá que estar atento.

Un segundo dilema es si el triunfo del Perú profundo es el punto de partida para construir un nuevo sistema político, radicalmente distinto al que se tuvo en más de 20 años, o más bien el punto de llegada para poner en marcha una política que le de oxigeno a la recomposición de los partidos tradicionales (el APRA ya no existe) y allane el camino para Keiko Fujimori, una joven política de derecha que seguro tendrá la paciencia para esperar, obviamente no sentada pero subvirtiendo discretamente, la culminación del periodo presidencial. Es decir, Ollanta tendrá que tomar, en breve, la decisión de abrir otros canales de amplia participación democrática del pueblo –lo que implica encontrar la manera de posicionar la idea de la Asamblea Constituyente- o seguir con la camisa de fuerza que le impone las reglas construidas por la Constitución Política del fujimorismo.

Un tercer dilema se presentará en el campo de la integración. Perú tiene firmado un TLC con Estados Unidos y desmontar la creencia colectiva de que los beneficiarios son ambos países, lo cual no explicaría el por qué ha salido de ese país más de 40 mil millones de dólares respecto de lo que ha entrado o se ha quedado, será una tarea muy difícil y compleja. Además, ese país se ha movido en el Bloque Pacífico que EE.UU. ha conformado con Chile, Colombia y México con el objetivo de cerrar el paso a la expansión del ALBA y la corriente latinoamericanista.

Por lo pronto, Ollanta, a diferencia de su primera participación electoral en 2006, ha evitado hablar del ALBA –y de los países que lo integran- y sus respuestas más bien se han inclinado por la prioridad que Perú le dará a Unasur y a otros mecanismos de integración como el MERCOSUR y la CAN. Eso lo ha dicho en Brasil, Paraguay y Argentina.

No hay duda que Estados Unidos ha recibido un duro golpe con la derrota de la derecha en Perú. Pero tampoco hay duda que Ollanta puede estar muy tentado a convertir el ejemplo de Brasil en la línea política a seguir, ignorando que la “lulalización” es viable en países como el carioca y que en otros como el peruano hay necesidad de respuestas más radicales para terminar con las diversas formas de exclusión.

Estados Unidos no va a quedarse quieto. Y en la memoria de América Latina también está registrada la capacidad imperial de convertir sus derrotas en victorias al promover capitulaciones. La historia de Lucio Gutiérrez en Ecuador es una prueba bastante aleccionadora.

Perú, ¿de un patio trasero a otro?

El 5 de junio Ollanta Humala (izquierda) ganó las elecciones presidenciales peruanas con el 51,6% de los votos frente al 48,4% de su adversaria Keiko Fujimori (derecha).

La noticia provocó la mayor caída de la Bolsa de Lima desde su creación (el 12,51%): ¿No había declarado Humala durante la campaña electoral anterior, en 2006, su proximidad con el presidente venezolano Hugo Chávez? «Un error», ha repetido constantemente durante la campaña de 2011, y ha preferido declarase cercano al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, mejor considerado en los mercados financieros.

Mostrar / Ocultar ▼▲

Walter Aduviri: Gobierno busca otro Baguazo en Puno

Antes de refugiarse en Canal 5, el líder aymara alertó que el Ejecutivo no quiere dialogar y que tiene un doble discurso.


A más de un mes de huelga sin ser atendidos, ¿cree que en Lima logrará una solución?
El Ejecutivo no tiene la mínima voluntad de diálogo. Nos han cerrado todas las puertas.

¿Qué harán entonces?
La huelga va a continuar. Lapoblación aimara puede tomar la decisión, en cualquier momento, de venir a Lima. Parece que el gobierno busca otro baguazo, enfrentándonos con las fuerzas especiales, para después derogar el decreto 083 (que faculta la concesión a minera Santa Ana en Puno) y las otras concesiones en la zona aimara.

Mostrar / Ocultar ▼▲

Provocación del gobierno agrava el conflicto puneño

El presidente del Frente de Defensa de la Zona Sur de Puno, Walter Aduviri, permanecía hasta el cierre de la edición en el local de Panamericana Televisión, resistiendo una orden judicial de detención, dictada por una denuncia del gobierno, en una evidente provocación del Ejecutivo.

La denuncia gubernamental responsabiliza a Aduviri y otros dirigentes aimaras de los desmanes registrados en mayo pasado en la capital del Altiplano y que los dirigentes sociales atribuyeron a infiltrados favorecidos por la sospechosa tolerancia policial.

Mostrar / Ocultar ▼▲

Poder Judicial verá Ley 29703

Reacción. Su presidencia nombró comisión especial. Magistrados Víctor Prado Saldarriaga y Duberlí Rodríguez Tineo tendrán a cargo esta labor.

Ante los cuestionamientos a la Ley N° 29703, que favorecería  a procesados por  corrupción, la presidencia del Poder Judicial formó una comisión que se encargará de analizar con mayor detalle esta norma, que modifica el Código Penal respecto de los delitos contra la Administración Pública.

Los magistrados que tendrán a cargo esta labor son los doctores Víctor Prado Saldarriaga y Duberlí Rodríguez Tineo, quienes podrían proponer las reformas que correspondan.

Mostrar / Ocultar ▼▲

Pacto García-Keiko

“Ponce Feijoó hace más de un año dio una entrevista a un medio que, por extrañas razones, no fue publicada y aseguró saber de un convenio secreto entre García y la china Fujimori”, dice Tomasio.

El capitán de navío retirado Carlos Tomasio, procesado por el caso Business Track, aseguró que existe un pacto secreto entre el presidente Alan García y la excandidata Keiko Fujimori, tal como lo revelara Ponce Feijoó en una entrevista nunca divulgada. Afirma además que la Dirandro sí chuponea y denuncia amenazas porque hay en juego muchos intereses.

Mostrar / Ocultar ▼▲

Indulto de Fujimori está en manos de García, dice Kenji

El congresista electo Kenji Fujimori expresó molestia porque algunos medios de comunicación, según dijo, tratan de minimizar el estado de salud de su padre, Alberto Fujimori, al destacar que solo tiene fuerte depresión para así desmerecer la posibilidad de un indulto, y señaló que la decisión sobre esta medida está en manos del presidente Alan García.

Al ser consultado sobre la posibilidad de esa gracia, el menor de los Fujimori, dijo que ese tema le corresponde evaluarlo al presidente de la República, Alan García. “Yo como hijo, deseo ver a mi padre libre”, indicó, y se excusó de ampliar el tema para no provocar “suspicacias o malas interpretaciones”.


Mostrar / Ocultar ▼▲

Fracasó imposición de nuevo defensor aprista

En medio de empellones, gritos e insultos, el pleno del Congreso se vio ayer impedido de elegir como nuevo defensor del Pueblo a Walter Gutiérrez, único candidato al cargo, con el aval, principalmente, del APRA y el Fujimorismo.

El Congreso había acordado someter la reconsideración de la votación para designar al nuevo defensor a las 11 de la mañana de ayer, pero ante la poca asistencia de congresistas la sesión fue aplazada para la una de la tarde.

Mostrar / Ocultar ▼▲