viernes, 23 de septiembre de 2011

LA CRISIS ECONOMICA EMPEORA Y ARRASTRA AL MUNDO AL ABISMO


Asia y la nueva crisis mundial

Funcionarios de los ministerios de Economía y bancos centrales de varios países asiáticos se reunieron en Manila la semana pasada, en un taller sobre Asia y la crisis mundial, en el que participaron también expertos independientes.

La reunión, organizada por la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico y el Banco Central de Filipinas, no pudo ser más oportuna, en especial ante al agravamiento sustancial en las últimas semanas de las perspectivas económicas a corto plazo de Estados Unidos, Europa y Japón.

En la “gran recesión” de 2008-2009, la región se vio afectada por una brusca caída de las exportaciones, que repercutió en el Producto Nacional Bruto (PNB). Pero las políticas de estímulo económico aplicadas por los países desarrollados y varios países asiáticos -entre ellos China, India y Malasia- provocaron una rápida recuperación.

El cambio de políticas en los países desarrollados, que pasaron del estímulo fiscal a la austeridad, es una de las principales razones de la reciente desaceleración, que esta vez parece que durará más.

Asia es vulnerable a una nueva recesión debido a su alta dependencia de las exportaciones. Un documento de South Centre estima que las exportaciones contribuyen aproximadamente en un cincuenta por ciento al reciente crecimiento previo a la crisis. China ya se está preparando para una reducción de sus exportaciones y del crecimiento de su PNB.

La idea es que China aumente el gasto del consumo interno, que pasaría a ser su futuro motor de crecimiento. Pero es más fácil decirlo que hacerlo.

En los últimos años, la participación del consumo en el PBI bajó de cincuenta y cinco por ciento a fines de 1990, a treinta y seis por ciento en 2008. Una de las principales razones es que el aumento de los salarios quedó muy rezagado con respecto a los aumentos de productividad. Como resultado, la participación de los salarios en el PBI cayó a un cuarenta por ciento, cuando en la década del noventa se ubicaba entre cincuenta y cincuenta y cinco por ciento.

China está adoptando medidas para aumentar los salarios de los trabajadores, lo que podría estimular la demanda interna. Pero también existe el temor de que salarios más altos resten competitividad a las empresas chinas en tanto tengan menores márgenes de ganancia.

Otros países asiáticos tienen incluso mayor dependencia de las exportaciones. En Indonesia, Corea del Sur, Taiwán y Tailandia, las exportaciones contribuyeron en más del sesenta por ciento a su crecimiento, comparado con el cuarenta a cincuenta por ciento de China, y la dependencia es aún mayor en Malasia, Singapur y Vietnam.

Los países asiáticos son muy vulnerables a una desaceleración de las exportaciones tanto hacia los países desarrollados como a China, ya que exportan gran parte de los componentes que este último utiliza para fabricar sus productos de exportación. Por eso, una desaceleración de las exportaciones chinas a Estados Unidos y la Unión Europea también tendrá un fuerte impacto.
En numerosos países del sudeste asiático, un gran problema es la aparente falta de oportunidades de inversión, ya que se ha quedado atrás con respecto al ahorro.

En los últimos años, los índices de inversión en Malasia, Singapur, Filipinas, Taiwán e Indonesia han sido aproximadamente el veinte por ciento del PBI, menos de la mitad del índice registrado por China. Sus índices de inversión no se han recuperado a los niveles alcanzados antes de la crisis asiática de 1997 y son demasiado bajos para generar un crecimiento rápido de la demanda efectiva.
Estos países necesitan planificar nuevas fuentes de crecimiento a partir de un aumento de la demanda interna, así como del comercio entre los países de la región y con otras regiones del Sur en desarrollo.
Una lección importante que muchos países asiáticos aprendieron en la crisis de 1997-1999 es que no deben quedar atrapados en una situación vulnerable en que sus reservas de divisas caigan hasta el punto de enfrentar un incumplimiento de la deuda. Es así que el alto excedente de cuenta corriente e importante acumulación de reservas de divisas protegieron a muchos países durante la crisis mundial de 2008-2009.

Sin embargo, la región también enfrenta una serie de vulnerabilidades financieras que la nueva conmoción mundial deja más en evidencia.

En primer lugar, algunos países tienen importantes déficit de cuenta corriente y dependen de los ingresos de capital extranjero para cubrirlos. Podrían tener problemas con la balanza de pagos en caso de que las exportaciones se deterioren, o si se revirtieran los ingresos de capital.

En segundo lugar, varios países asiáticos estuvieron liberalizando sus ingresos de capital en la década pasada. Se abrieron al ingreso de capital extranjero, incluso inversiones directas, inversiones de cartera y préstamos. También permitieron ingresos de capital de residentes, bancos y empresas. Están, pues, más susceptibles a oleadas de ingresos de capital y egresos de fondos de empresas locales y personas.

En épocas en que los ingresos de capital son grandes, éstos se equilibran con los egresos de los residentes o los superan. Pero cuando un país enfrenta un revés en las corrientes de capital extranjero, podría ser difícil recuperar el capital local que se fue al exterior. Como resultado, el país queda expuesto a los riesgos de importantes egresos netos. Si eso no se compensa adecuadamente con un excedente en la balanza comercial y las cuentas corrientes, la posición de su balanza de pagos podría verse afectada.

En tercer lugar, los países asiáticos están expuestos a los aumentos de fondos internacionales en busca de mayores rendimientos. La reciente ola de ingresos de capital causaron problemas tales como apreciación de la moneda -lo que se traduce en que las exportaciones sean menos competitivas-, exceso de liquidez, presiones inflacionarias y burbujas en los precios de acciones e inmuebles. También son vulnerables a una caída repentina de las corrientes de capital, lo que puede tener efectos devastadores. Algunos países asiáticos, como Tailandia y Corea del Sur, utilizaron controles de capital para reducir los ingresos de capital, pero las presiones continúan.

En cuarto lugar, varios países asiáticos sufrieron pérdidas debido a la caída del valor de sus reservas de divisas -gran parte de las cuales están en bonos del Tesoro de Estados Unidos- como resultado de la depreciación del dólar. La actual falta de alternativa al dólar como moneda mundial de reserva agudiza este problema.

Si bien los países asiáticos pueden adoptar medidas nacionales para controlar o reducir las vulnerabilidades mencionadas, dichas medidas podrían ser inefectivas a menos que exista una acción colectiva a escala mundial. Por tanto, las autoridades de la región deberían ser más activas en cuanto a impulsar reformas financieras mundiales.

Ésa fue una de las conclusiones de la reunión en Manila.

La nueva desaceleración mundial ha vuelto aún más urgente el replanteo de los modelos de crecimiento nacionales y regionales, así como la necesidad tener una fuerte voz regional en las políticas económicas y reformas financieras mundiales.

Martin Khor, fundador de la Red del Tercer Mundo, es director ejecutivo de South Centre, una organización de países en desarrollo con sede en Ginebra.

http://agendaglobal.redtercermundo.org.uy/2011/09/15/asia-y-la-nueva-crisis-mundial/

Crecimiento económico e inestabilidad política


La crisis económica del centro capitalista mundial ha tenido efectos distintos sobre los países de América Latina. En Sur América el incremento de las exportaciones de materias primas a China ha tenido un impacto favorable. Incluso, sobre la correlación política que ha visto un giro hacia la izquierda. En Centro América y el Caribe, así como México, la experiencia ha sido diferente. Su vínculo más estrecho con EEUU ha creado problemas en su crecimiento e, igualmente, en su estabilidad política. El caso de Panamá es ambiguo. Por un lado, el Canal de Panamá ha sostenido un crecimiento espectacular de la economía nacional. Sin embargo, las políticas equivocadas de seguridad militar impuestas por EEUU incrementan la inestabilidad política y la criminalidad.

En Sur América la proyección de estabilidad política puede deberse, en primer lugar, a la transformación de la correlación de fuerzas sociales. El movimiento obrero organizado golpeado por las políticas neoliberales y las crisis económicas (del “tango”, “tequila”, etc.) fue, en parte, complementada por la reestructuración de las capas medias. Un porcentaje significativo de este sector, en búsqueda de cierta estabilidad, optó por apoyar las propuestas políticas de un modelo “social demócrata” diferente (PT, Justicialismo, Frente Amplio). Incluso, las capas medias se inclinaron, en muchos casos, a favor de los gobiernos populistas que surgían sin precedentes partidistas históricos (Socialismo del siglo XXI, MAS y Frente Sandinista).

En segundo lugar, surgió - como alternativa al estancamiento del comercio exterior con EEUU- la opción presentada por la creciente demanda comercial de China. La pérdida relativa de la relación con EEUU se puede analizar desde tres perspectivas diferentes: Primero, la industria norteamericana perdió su competitividad y disminuyó sus exportaciones a la región. Segundo, la falta de crecimiento de la planta industrial norteamericana disminuyó las importaciones de materias primas. América Latina era el proveedor más importante de estos rubros cuando EEUU tenía una manufactura pujante. Por último, la tecnología de punta que actualmente exporta EEUU favorece países donde existe una fuerza de trabajo más barata y disciplinada. Este es el caso de China y otros países del Lejano Oriente.

En cambio, el comercio con China se ha disparado. En pocos años el país oriental se convirtió en el segundo socio comercial de la región, tanto visto desde la perspectiva de las exportaciones latinoamericanas (materias primas) como las importaciones (manufacturas). En 2000, el comercio entre América Latina y China alcanzaba los 13 mil millones de dólares. A principios de la segunda década del presente siglo llegará a 150 mil millones de dólares. La región se ha transformado en un importante proveedor de productos primarios a China, suministrando más del 60 por ciento de las importaciones chinas de soja (principalmente de Brasil y Argentina), un 80 por ciento de harina de pescado (de Perú y Chile), cerca del 69 por ciento de los despojos de aves troceados (Argentina y Brasil) y un 45 por ciento de vinos y uvas (Chile).

En algunos países de Sur América el cambio significó un enfrentamiento político con EEUU. La nueva correlación de fuerzas en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador produjo un choque con los intereses tradicionales de EEUU en esos países. Al mismo tiempo, la nueva correlación de fuerzas produjo gobiernos más independientes en Brasil. Argentina, Uruguay e, incluso, Paraguay. Estos siete países tienen gobiernos que le dan sentido a la etiqueta de “giro hacia la izquierda”. Para administrar estos cambios políticos – producto de la nueva correlación de fuerzas – llegaron al poder partidos políticos asociados con posiciones de izquierda. Las imágenes, los discursos y la historia de los nuevos partidos y sus líderes se asocian con los símbolos de las luchas populares del siglo XX: movilizaciones populares, intervención del Estado y socialismo.

En los casos de Chile, Colombia y Perú la situación se encuentra aún borrosa aunque pueden darse cambios a corto plazo como consecuencia de la nueva correlación de fuerzas. En el caso de Chile, la “izquierda” dentro de la llamada Concertación que (1991-2010), se distanció de los discursos de la izquierda del siglo XX. Adoptó una imagen globalizada, flexible y subordinada al “Consenso de Washington”. En Colombia, la intervención directa militar de EEUU evitó que se llegaran a pactos entre las nuevas fuerzas sociales que emergen al calor de una guerra civil. Todo indica, sin embargo, que en el caso de la patria de Santander su dependencia económica y militar frente a EEUU sigue siendo dominante. En el caso de Perú, aún está por verse si se estabiliza una nueva correlación de fuerzas. La triangulación entre Brasil, EEUU, China puede beneficiar a Perú.

Los nuevos gobiernos de “izquierda” de América del Sur han logrado desarrollar programas sociales que alivian las contradicciones que surgen como consecuencia de la falta de políticas de desarrollo en sus respectivos países. Una porción de los excedentes extraordinarios recabados del creciente comercio con China, se destina a paliar la falta de participación en los procesos de producción de los trabajadores. En algunos casos son administrados por nuevas organizaciones políticas, en otros por organizaciones con historia y bases consolidadas. Paraguay y Perú se dirigen hacia un camino autónomo. Chile y Colombia negocian entre las diferentes clases sociales la salida más adecuada.

- Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena. http://marcoagandasegui10.blogspot.com

Cambiar los objetivos


Por descontado que los comportamientos económicos no pueden seguir los caminos emprendidos y que se requieren cambios valientes y no seguir soñando con los regalitos, pero se ve que la adaptación a la situación todavía se hace con ideas de transitoriedad y no de adaptación a un bache que ha trastornado el zócalo en el que se apoyaban las expectativas de la gente. Hay que mirar hacia otro lado y ver más allá del intento de cambiar el mínimo para que todo siga de la misma manera, lo que es propio de los políticos que tenemos y habrá que ver si podemos tener otros o nos hemos de hundir con el barco todos juntos.

Hay que organizar la actividad económica de otra manera. Un retorno a la producción y comercialización de proximidad, retomando en mano las capacidades de ordenación de la economía más adecuada a la situación de cada uno de los países, manteniendo la cooperación en aquello que puede adentrar a la Unión Europea en una profunda crisis hasta acabar de nuevo en enfrentamientos armados. El endeudamiento total, público y privado (hogares, empresas y bancos) es el problema principal junto con las ruinosas inversiones realizadas en los años de la burbuja inmobiliaria (y que en Francia parece formarse ahora), de las que todo el mundo quiere deshacerse ahora sin asumir el coste.

Desde la cooperación, que significa hacer sacrificios sin sobrepasar el coste alternativo no cooperar, debe organizarse el desmontaje de una Unión Europea que ha ido más allá de lo económicamente posible por la diferencia entre los Estados componentes, sus poblaciones y características, lo que hacía hablar hace unos años de la Europa a dos velocidades, como mínimo añadiría yo, tras las alegres ampliaciones posteriores.

Hay que ayudar a Grecia a superar la situación actual, como puede ser necesario ayudar a Irlanda o Portugal o a otros, pero para hacerlo no es necesario formar parte de la Unión Europea, ni hacer de la defensa de una ilusión, la del euro el enterrador de poblaciones en la miseria. Hay que mirar hacia otro lado, plantear otros objetivos, como decía Ralf Dahrendorf en El nuevo liberalismo, "la historia, o el hombre, si prefiere, no progresa a través de la solución de problemas, sino a través del cambio de sus objetivos. "

Profesor Titular Departamento Economía i Empresa UVIC

"La crisis puede desplomar a la gran banca europea”

El peligro más importante en estos días no es tanto Grecia, sino una bancarrota de bancos privados muy grandes, como el Société Générale de Francia, que perdió el 55 por ciento de su capitalización bursátil en los seis últimos meses”, dispara y sorprende el reconocido intelectual europeo Éric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo y autor del reciente libro publicado en Argentina La crisis global. Además, el politólogo belga, figura central del movimiento Attac, siglas en francés de la Asociación por una Tasa para las Transacciones Financieras y Ayuda a los Ciudadanos y activista del Foro Social Mundial, estima que la oferta del bloque Bric (Brasil, Rusia, India, China) sobre comprar deuda europea implica “una inédita inversión de roles en el sistema global. Solamente China podría salvar al conjunto de Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España. Porque las reservas del gigante asiático son superiores al total de la deuda pública de dichos países. Entonces, yo diría que los países del Sur tienen la posibilidad histórica de cambiar las reglas y de imponer otro rumbo”.


–¿Cómo analiza lo que está pasando con la deuda griega y los cimbronazos económicos de Italia y España?
–La Unión Europea y, en particular, la eurozona atraviesan una crisis brutal. Empezó en mayo de 2010 por el eslabón más débil de la cadena de la deuda pública europea, es decir Grecia, y luego se contagió a Irlanda y Portugal. Igualmente, el peligro más importante en estos días no es tanto Grecia, sino una bancarrota de bancos privados muy grandes, como el Société Générale de Francia que perdió el 55 por ciento de su capitalización bursátil en los seis últimos meses. Estos bancos están al borde de la bancarrota porque utilizaron, en los años 2007 y 2008, la liquidez otorgada por el Banco Central Europeo y las reservas federal de Estados Unidos para endeudar masivamente a países de las zonas del euro, en lugar de utilizar el dinero para dinamizar la economía real. Entonces, estos bancos son muy débiles frente a la situación general de inestabilidad de la deuda pública en varios países de la Unión Europea.

–Cuando uno lee que el Bric, este bloque de países que integran Brasil, Rusia, India y China, dice “hagamos un Plan Mar­shall, pero en vez de mandarle la plata desde el Departamento del Tesoro norteamericano, lo podemos realizar este grupo de países con recursos propios”, suena extrañísimo. ¿Cómo tenemos que interpretar eso?
–Es una inversión de roles, claro que tienen enormes reservas en dólares y euros. Solamente China podría salvar al conjunto de Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España. Porque las reservas de China son superiores al total de la deuda pública de los países que acabo de mencionar. ¿Cuál es la reflexión sobre esto? Primero, que en los últimos años con el alza de los precios de materias primas, los países del sur del planeta y China lograron acumular un capital enorme. Además, estas mismas naciones no aplican de manera ortodoxa las políticas neoliberales, al contrario de la Unión Europea y los Estados Unidos. Entonces, yo diría que los países del Sur tienen la posibilidad histórica de cambiar las reglas y de imponer otro rumbo. Y la segunda reflexión es que, sin embargo, estos países no utilizan esta oportunidad histórica para realmente cambiar las reglas del juego global. No retan a Europa para abandonar el dogma neoliberal sino que se proponen como ayudantes a nivel financiero y para mí eso es una debilidad estratégica. Es el problema del G-20, de la política de los gobiernos de Brasil, Argentina y China, que no son de una suficiente ofensiva para doblegar la coyuntura actual.

–Y usted cree que hay un margen en las relaciones de poder internacional para ostentar una actitud más protagónica, más agresiva.
–Por supuesto, los países del Sur tienen realmente la posibilidad. Incluso, podrían definir criterios alternativos para otro de­sarrollo productivo del planeta. Y también podrían impulsar una perspectiva de alternativa sobre el tema del cambio climático y sobre la crisis financiera bursátil. Nosotros, por ejemplo, y a nivel de los movimientos sociales y de organizaciones sindicales europeos, resistimos a la ofensiva neoliberal extendiendo iniciativas ciudadanas de auditoría de la deuda. Ese movimiento nació en Grecia, y ahora se están constituyéndose pares del mismo tipo en Portugal, en España, en Irlanda, y hace diez días nació, también, un Comité de Iniciativa para una auditoría ciudadana en Francia. En definitiva, el tema de la deuda, ahora, se transformó en el eje central de la discusión política en Europa. Y eso gracias a que, por primera vez, grandes movimientos dedican toda su atención a la resolución del problema. Y lo hacen recordando a la gente que hay que aprender de las experiencias de lucha del Ecuador, de la Argentina. Porque estos países y sus organizaciones sociales, de algún modo, al menos, no siguieron en la doxa neoliberal. De algún modo, hicieron una primera ruptura antipensamiento único, que habría que extender y profundizar.
Fuente:
Eduardo Anguita eanguita@miradasalsur.com

Dilma Rousseff defendió una violación parcial de las patentes medicinales


La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, defendió en Naciones Unidas la posibilidad de flexibilizar las patentes de algunas especialidades medicinales contra enfermedades crónicas no transmisibles, tales como la hipertensión, el cáncer, la diabetes y las dolencias respiratorias.  

Una defensa de la ruptura parcial de la legislación de patentes fue explicada por Dilma Rousseff durante la Reunión de Alto Nivel sobre Dolencias Crónicas No Transmisibles, en Nueva York. "Brasil respeta sus compromisos en materia de propiedad intelectual pero estamos convencidos de que las flexibilidades aprobadas en Doha (Qatar), son indispensables para las políticas que garantizan el derecho a la salud", dijo Dilma.

 El ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, quien la acompañaba en la presentación neoyorkina, dijo que el gobierno no está defendiendo la violación generalizada de patentes sino solamente cuando fuese necesario para el tratamiento de dolencias crónicas no transmisibles, reiteró. Él agregó que se encuentra superado el enfoque de la flexibilidad solamente aplicada a patentes de medicamentos contra el virus HIV. Dilma explicó su plan de salud (que recibe muchas críticas en Brasil porque se afirma que no cuenta con recursos suficientes como para garantizar la atención necesaria, pero que tiene iniciativas muy interesantes como la distribución de medicamentos a diabéticos e hipertensos en el marco del programa "Salud no tiene precio").

Dilma explicó que en Brasil, el 72% de las muertes no violentas son provocadas por cáncer, diabetes e hipertensión. Y por eso dijo que una prioridad de su administración es combatir el cáncer de mama y el cáncer de cuello de útero. "Estamos facilitando el acceso a los exámenes preventivos, mejorando las mamogrfías. La incidencia desproporcionada de esas enfermedades entre los más pobres demuestra la necesidad de respuestas integrales al problema", concluyó. El miércoles 21/09, Dilma será la primera mujer, en la historia de la ONU, que ofrecerá el discurso de apertura a la Asamblea General de la ONU.

http://matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=14596:dilma-rousseff-defendio-una-violacion-parcial-de-las-patentes-medicinales&catid=46:conocimiento-y-tecnologia&Itemid=69

EL FRACASO DE LA TENEBROSA ONU

Ban Ki-moon: Todo un record de fracasos y traiciones


El Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas afirma:
“NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS, RESUELTOS A
  • a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que en dos ocasiones durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
  • a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y en el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
  • a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
  • a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad…”
La Organización de las Naciones Unidas promueve el apoyo internacional a la tolerancia, la paz y la seguridad, y está decidida a promover los avances sociales y económicos universales.

Sin embargo, desde su fundación en 1945, ha fracasado en todos los campos, aunque algunas de sus agencias (como UNICEF, el Programa Alimentario Mundial, el ACNUR y UNESCO) en ocasiones proporcionen ayuda en las áreas de sanidad, educación, ayuda alimentaria, refugiados, desarrollo social y otras. Pero brilla por su ausencia a la hora de apoyar oportuna y adecuadamente a los pueblos con problemas en momentos de grave necesidad.

Para colmo, después de la II Guerra Mundial y hasta el momento actual, no han dejado de emprenderse cada año guerras globales. La ONU ha sido incapaz de pararlas, o no ha mostrado interés en hacerlo. Uno de sus fallos más graves es su estructura, paralizada por su miembro dominante, EEUU. Puede, y así lo hace, vetar medidas que otros estados apoyan, especialmente cuando van en contra de sus intereses imperiales.

Por tanto, no se emprendió acción alguna cuando Indonesia invadió Timor Este en 1975. Cientos de miles de seres murieron masacrados en una agresión secretamente autorizada por EEUU. Washington armó, financió y apoyó a las fuerzas armadas del TNI (Tentara Nasional Indonesia). En 1999, quedó clara su impotencia de nuevo una vez que Timor Este votó por la independencia, tras lo cual de nuevo las fuerzas del TNI atacaron y asesinaron a varios miles más.

Se mantuvo al margen durante las guerras fronterizas sudafricanas y la invasión de Namibia en los años sesenta y setenta, así como durante el genocidio de los indígenas de la mayoría maya patrocinado por el gobierno guatemalteco, una vez que la CIA derrocó al candidato democráticamente elegido Jacobo Arbenz Guzman.

Docenas de ejemplos revelan un triste record de fracaso y traición a sus altisonantes principios y a los mandatos para hacerlos cumplir. Ni lo hizo antes ni lo hace ahora, incluyendo el despliegue de los Cascos Azules como mantenedores de la paz, que en realidad no son sino ocupantes hostiles que sirven a los intereses imperiales en Haití, Sur del Líbano, Ruanda, Kosovo, Bosnia, la República Democrática del Congo, Sudán, Somalia y otros varios países, y su inicial Organización por la Supervisión de las Treguas de la ONU (UNTSO, por sus siglas en inglés) desde 1948 ha fracasado a la hora de llevar la paz a Palestina. Aún sigue ahí, sin jugar un papel activo aunque oponiéndose a los intereses del pueblo que juraron proteger.

Durante su mandato como Secretario General, Kofi Annan (1 enero 1997-31 diciembre 2006) fue poco más que un instrumento imperial, sin conseguir la paz ni trabajar por ella en parte alguna. Nunca condenó ni actuó para poner fin a las devastadoras sanciones económicas que acabaron matando a 1,5 millones de hombres, mujeres y niños iraquíes indefensos. Nunca utilizó su mandato para denunciar la ilegal guerra de Washington de 2003. No le importó que estuviera basada en mentiras que permitieron masacrar a cientos de miles más y saquear a otro país ocupado.

Mantuvo silencio cuando la guerra asoló Afganistán, una guerra que sigue su curso.

Apoyó o no actuó en forma alguna contra la ilegal ocupación de Israel, a lo largo de sus peores crímenes contra Palestina y de su ilegal guerra contra el Líbano en 2006.

No hizo nada para denunciar los fallidos intentos de Washington de derrocar a Hugo Chavez y mostró una preocupante indiferente ante el dolor de su propio pueblo en el continente en el que había nacido. En cambio, sirvió diligentemente a Washington, a otras potencias dominantes y a la depredación por las corporaciones de las riquezas de África y otros lugares.
Todo su mandato fue un testimonio de fracaso y traición. Y lo mismo ocurre con Ban Ki-moon desde que se convirtió en Secretario General el 1 de enero de 2007. Desde entonces, ha compartido conspiraciones en crímenes de guerra y otros abusos.

De hecho, uno de sus primeros actos fue revertir la larga oposición de las Naciones Unidas a la pena capital. Una práctica bárbara que a menudo sentencia a inocentes a la muerte, sobre todo en EEUU. En aquel momento, dijo con desdén que “era a cada país a quien le correspondía decidir si la respetaba o no” en vez de condenarla francamente. Ni ha hecho plan alguno para abordar el ilegítimo poder de veto de algunos países del Consejo de Seguridad, que da a naciones como EEUU autoridad sobre los demás. Una práctica de la que siempre ha abusado.

Es hora ya de que la Organización refleje el gobierno de la mayoría, dando a todas las naciones la misma voz en cuestiones que afectan a todos. El silencio, la inacción y el apoyo a lo injusto sobre lo justo podrían llenar volúmenes enteros.

De hecho, y a pesar de su a menudo deplorable record, Human Rights Watch (HRW) reconocía la desvergüenza de Ban. En su “World Report 2011: A facade of Action”, incluía una crítica a su “fachada de tranquila diplomacia de (in)acción” al no dar los pasos oportunos cuando es necesario. El director ejecutivo de HRW Kenneth Roth criticaba su “uso del diálogo y la cooperación en vez de presionar públicamente… a gobiernos abusivos”, especialmente EEUU y sus socios imperiales. De hecho, explica Roth: “Lejos de condenar la represión, Ban llega en ocasiones a retratar con una luz positiva gobiernos represores”. Se refería a los déspotas del tercer mundo, no al principal violador de los derechos humanos del mundo, que no deja de emprender ilegales guerras imperiales y de implicarse en actuaciones escandalosas.
La oficina de Ban mostró su desacuerdo ante esas afirmaciones, a pesar de las claras pruebas de su complicidad en graves crímenes de guerra y contra la humanidad por su indiferencia, silencio y apoyo a las agresiones occidentales. Por mucho que la mona se vista de seda…


Ni tampoco sus timoratas medidas sirvieron para proteger a quienes denuncian actuaciones delictivas dentro de la Organización ni impedir los asesinatos, violaciones, explotación social, corrupción y otros crímenes de los Cascos Azules.

Además, no ha defendido los derechos humanos ni condenado su violación, especialmente por parte de los países occidentales. Ni ha denunciado las guerras de agresión ni otros actos ilegales, como el derrocamiento por Washington del democráticamente elegido presidente hondureño Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009. Ni la militarización de Haití por la administración Obama y su complicidad al amañar el proceso electoral para instalar sigilosamente al duvalista Michel Martelly (“Sweet Micky”), un ex cantante antipopulista kompa partidario de poderosos intereses corporativistas corruptos.

Además, Ban apoyó el cambio de régimen en Costa de Márfil autorizando una ilegal operación militar apoyada por Francia contra el presidente costamarfileño Laurent Gbagbo que mató a cientos de civiles.

También se hizo eco del llamamiento de Washington para derrocar a Gadafi, diciendo que había perdido toda legitimidad, al mismo tiempo que manifestaba su apoyo a los feroces paramilitares rebeldes y a los ilegales bombardeos aéreos que han arrasado grandes zonas de Libia y aún lo siguen haciendo, matando e hiriendo a decenas de miles. También han transformado Libia en un desastroso osario de los derechos humanos.

En lugar de condenar, detener o impedir las guerras, las autoriza y jalea, traicionando su mandato de apoyo a la paz y a los derechos humanos.

Sirve desvergonzadamente a Israel frente a Palestina, causando grandes daños a ésta, incluido el rechazo a que la flotilla de ayuda pudiera llegar a la asediada Gaza. Incluso llegó a pedir a los dirigentes mundiales que apoyaran la demanda de Israel de que “todo se hiciera a través de los cruces y canales establecidos”, que habitualmente impiden que pueda entrar ayuda vital o en cantidades ínfimas.

Al designar a una comisión propia para que investigara la masacre del Mavi Marmara perpetrada por Israel en 2010, intentó blanquear la propia condena del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, y obstaculizó las denuncias al asesinato a sangre fría por parte de Israel de nueve civiles, hiriendo a varias decenas más, en aguas internacionales. Esos fueron crímenes graves por los que debería haber condenado firmemente a Israel por el delito de piratería pero no lo hizo. En cambio, le rindió debidamente homenaje, como siempre hace.

A pesar de representar a 193 estados miembros, Ban sirve solo a Washington, Israel y a otras potencias dominantes, aunque levanta la nariz ante el resto, incluyendo las posiciones de la mayoría en la Asamblea General sobre numerosas cuestiones relativas a los derechos humanos y otros temas vitales.

Es decir, en contra del mandato que ha jurado, solo representa los intereses dominantes, especialmente los de Washington, Israel y sus socios imperiales dedicados a arrasar países y destrozar cuerpos para obtener beneficios.

Por todo ello, comparte la culpa, por su desprecio ante los derechos humanos, de los estados depredadores que perjudican a miles de millones de seres. De hecho, esa noción no existe ni en su vocabulario y mucho menos existe la preocupación por los pueblos que se encuentran en situación de necesidad, que se ven solos porque Ban no cumple el mandato jurado de ayudarles. Es un testimonio de su deplorable record.

Y es enormemente terrible que el pasado junio le hayan renovado en su cargo por otros cinco años, para seguir representando a la riqueza y al poder a expensas de los miles de millones que desprecia por todo el mundo.

Ese es el temple de un fallido Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas que está dejando un legado que la historia no le permitirá olvidar ni borrar.

El 99% que ocupó Wall Street

Si 2.000 activistas del movimiento conservador Tea Party se manifestaran en Wall Street, probablemente habría la misma cantidad de periodistas cubriendo el acontecimiento. De hecho 2.000 personas ocuparon Wall Street el sábado. No llevaban pancartas del Tea Party ni la bandera de Gadsden con la serpiente en espiral y la amenaza 'No te metas conmigo'. Pero su mensaje era claro: “Somos el 99 por ciento de la población que ya no tolerará la codicia ni la corrupción del 1 por ciento restante”, dijeron. Allí estaban, la mayoría de ellos jóvenes, protestando contra la especulación prácticamente no regulada y descontrolada de Wall Street, que provocó la crisis financiera mundial.


Uno de los multimillonarios más conocidos de Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg, comentó acerca del momento en que vivimos: “Muchos jóvenes que salen de la universidad no encuentran trabajo. Eso es lo que sucedió en El Cairo, es lo que sucedió en Madrid. No queremos ese tipo de disturbios aquí”. ¿Disturbios? ¿De eso realmente se trataron la Primavera Árabe y las protestas en Europa?

Quizá para desilusión del Alcalde Bloomberg, lo que sucedió en Egipto y en Europa es justamente lo que inspiró a muchas personas a ocupar Wall Street. En un reciente comunicado, la coalición de organizaciones que se están manifestando en Wall Street dijo: “El sábado realizamos una asamblea general de dos mil personas. El lunes a las 8 de la noche aún estábamos ocupando la plaza, a pesar de la constante presencia policial. Estamos construyendo el mundo que queremos, en base a la necesidad humana y a la sustentabilidad, en lugar de a la codicia de las empresas”.

Hablando del Tea Party, el gobernador de Texas, Rick Perry, viene provocando altercados en forma permanente durante los debates presidenciales republicanos con su declaración de que el venerado sistema de seguridad social de Estados Unidos es “una estafa de tipo Ponzi”. Charles Ponzi se dedicó a estafar a miles de personas en 1920 mediante la promesa fraudulenta de que recibirían grandes ganancias por sus inversiones. Una típica estafa Ponzi consiste en tomar el dinero de una serie de inversores y pagarles con el dinero de nuevos inversores, en lugar de pagarles con ganancias reales. El sistema de seguridad social de Estados Unidos de hecho es solvente: tiene un fondo fiduciario de más de 2,6 billones de dólares. La verdadera estafa que amenaza al pueblo estadounidense es la insaciable codicia de los bancos de Wall Street.

Entrevisté a uno de los organizadores de la protesta “Ocupemos Wall Street”. David Graeber es profesor en Goldsmiths, Universidad de Londres, y es autor de varios libros. Su obra más reciente es: “Deuda: Los primeros 5.000 años”. Graeber señala que, en medio de la crisis financiera de 2008, se renegociaron deudas enormes entre bancos. Sin embargo muy pocas hipotecas recibieron el mismo trato. Graeber dice: “Las deudas entre los muy ricos o entre gobiernos siempre pueden ser renegociadas y, de hecho, siempre ha sido así en la historia mundial. No están grabadas en piedra. En términos generales, cuando los pobres tienen deudas con los ricos, de pronto las deudas se convierten en una obligación sagrada, más importante que ninguna otra cosa y la idea de renegociarlas se vuelve impensable”.

El Presidente Barack Obama propuso recientemente un plan de creación de empleo y mayores esfuerzos para reducir el déficit. Una de las propuestas es el llamado “impuesto a los millonarios”, que cuenta con el apoyo del multimillonario y partidario de Obama, Warren Buffet. Los republicanos denominaron el impuesto “guerra de clases”.

Graeber comenta: “Durante los últimos 30 años hemos visto a los más ricos de nuestra sociedad librar una guerra política contra todos los demás y esta es la jugada más reciente de esa guerra, una medida que es totalmente disfuncional desde el punto de vista político y económico. Y este es el motivo por el cual los jóvenes simplemente han abandonado cualquier idea de recurrir a los políticos. Todos sabemos lo que sucederá. Los impuestos propuestos son una especie de simulación de gesto populista, que todos saben que se desechará. En realidad, lo que probablemente suceda es que habrá más recortes de los servicios sociales”.

Afuera, en la fría mañana del martes, los manifestantes iniciaron su cuarto día de protestas con una marcha en medio de una fuerte presencia policial e hicieron sonar la campana de apertura de “la bolsa del pueblo” a las 9.30 de la mañana, exactamente a la misma hora que suena la campana de la Bolsa de Nueva York. Mientras los banqueros permanecen seguros dentro de sus bancos rescatados, afuera, la policía arresta a manifestantes. En un mundo justo, con una economía justa, cabría preguntarse, ¿quién debería estar pasando frío afuera? ¿Quién debería ser arrestado?

jueves, 22 de septiembre de 2011

La verdad sobre la "guerra de clases" en EE.UU.

Republicanos y conservadores siempre se oponen a propuestas de aumentar impuestos a las corporaciones y a individuos ricos con dos afirmaciones básicas: Primero, semejantes propuestas equivalen a una “guerra de clases” anti-‘americana’, que enfrenta a la clase trabajadora a las corporaciones y los ricos. Segundo, semejante actuación extraería dinero para el gobierno que de otra manera se invertiría en producción y por lo tanto crearía empleo.
Ni la lógica ni la evidencia apoyan una u otra afirmación. La acusación de guerra de clases es particularmente burda. Basta con considerar los siguientes dos hechos: Primero, a finales de la segunda guerra mundial, por cada dólar obtenido por Washington de impuestos a individuos, obtenía 1,50 dólares en impuestos sobre beneficios empresariales. Actualmente, esa ratio es muy diferente: por cada dólar que Washington obtiene en impuestos a individuos, recibe 25 centavos en impuestos a los negocios. En breve, el último medio siglo ha visto una transferencia masiva del peso de la tributación federal de las empresas a los individuos.
Segundo, durante esos 50 años, el cambio real que ocurrió fue lo contrario del mucho más modesto cambio de dirección propuesto esta semana por el presidente Obama; durante el mismo período, la tasa federal sobre la renta de los individuos más acaudalados cayó de un 91% al actual 35%. No obstante, republicanos y conservadores utilizan el término “guerra de clases” para lo que propone Obama, y nunca para lo que las últimas dos décadas han significado en la transferencia del peso de los impuestos de los ricos y las corporaciones a la clase trabajadora.
La estructura tributaria impuesta por Washington a EE.UU. durante el último medio siglo representa una masiva doble transferencia del peso de la tributación: de las corporaciones a los individuos y de los individuos más ricos a todos los demás. Si el debate nacional quiere seriamente utilizar un término como “guerra de clases” para describir las políticas tributarias de Washington, la realidad es que los que han ganado en la guerra de clases han sido las corporaciones y los ricos. Los perdedores –el resto de nosotros– quieren ahora reducir modestamente sus pérdidas mediante pequeños aumentos de impuestos a los superricos (pero no, o todavía no, a las corporaciones).
Referirse a este esfuerzo como si hubiera introducido repentinamente la guerra de clases en la política de EE.UU. es deshonesto o se basa en la ignorancia de lo que han sido realmente las políticas tributarias federales. O tal vez, para los conservadores, es una mezcla conveniente de ambos factores.
Gran parte del mismo análisis se aplica a las afirmaciones republicanas de que los gravámenes a las corporaciones y a la gente acaudalada saca dinero que de otra manera se habría invertido en el crecimiento de los negocios y por lo tanto en la creación de empleo. No se distribuye a nadie más y por lo tanto tampoco se gasta en bienes de consumo. Gravar una porción de ese dinero para financiar el estímulo de la economía por parte de Washington gastando ese dinero –o aún mejor, para contratar y remunerar a los desocupados– sería un medio mucho más efectivo de proveer puestos de trabajo que dejándolo acumulado en los cofres de las corporaciones.
El mes pasado, Warren Buffett molestó a muchos de sus “amigos mega-ricos” con lo que declaró categóricamente en un artículo de opinión en el New York Times. Dejó claro que nunca ha encontrado a ningún inversionista serio que decidiera invertir o no básándose en las tasas de los impuestos. Siempre fue la perspectiva de beneficios la que representaba la diferencia. Luego instó a los estadounidenses a aumentar los impuestos a los ricos como él. También dio a entender –sin mucha sutileza– que comenzaba a ser políticamente peligroso para la supervivencia de todo el sistema económico seguir teniendo una minoría de gente extremadamente rica que paga impuestos federales a tasas más bajas que la mayoría de ingresos medianos y bajos.
La ironía final de habladurías sobre la guerra de clases es la siguiente: las voces republicanas y conservadoras que se oponen a todos los aumentos de impuestos a los ricos provocan al hacerlo una renovación de la conciencia de clases en EE.UU., como insinuó Buffett y advirtió de modo más explícito la semana pasada el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Entonces, Washington podría aprender lo que significa realmente la guerra de clases.
Richard D Wolff es profesor emérito de economía de la Universidad de Massachusetts, Amherst, donde enseñó economía de 1973 a 2008. Actualmente es profesor visitante en el programa de posgrado de asuntos internacional de la Universidad New School, New York City. Richard también da clases regularmente en el Foro Brecht, en Manhattan. Su libro más reciente es: Capitalism Hits the Fan: The Global Economic Meltdown and What to Do About It (2009). Un archivo completo de la obra de Richard, incluidos vídeos y podcasts, se encuentra en su sitio web.

martes, 13 de septiembre de 2011

Italia: Huelga general contra la masacre social

El gobierno italiano se está hundiendo cada vez más en la crisis. Italia es hoy un país con un presidente que va de escándalo en escándalo; el último, una llamada telefónica interceptada en la que llama a Italia un "país de mierda" y dice que tiene la intención de abandonarlo en los próximos meses.
Más importante, sin embargo, es el problema de la deuda. La prima de riesgo de Italia, igual que la del Estado español, está alcanzando niveles máximos debido a la especulación financiera, aumentando el riesgo de quiebra. El Banco Central Europeo (BCE) está obligando a Italia –como hace unos meses a Grecia– a acatar un fuerte programa de austeridad. Estamos viendo cómo la crisis del capitalismo y la crisis de la deuda de los gobiernos europeos no hacen más que profundizarse. Los y las italianas ya hablan de una “masacre social” que acompañará a los planes de austeridad.
Y es que la situación es muy grave. Para el próximo año se planea un ahorro del gasto público de 30 mil millones de euros; hasta 2014, el gobierno quiere ahorrar más de 100 millones de euros. En otras palabras: habrá más recortes sociales que aumentarán el paro y la pobreza para millones de personas. Además del aumento previsto en el IVA, el aumento de la edad de jubilación, los despidos en el sector público y la supresión de tres días de fiesta (Día del Trabajo, Día de la República y Día de la Liberación), el polémico artículo 8 del programa de austeridad elimina de facto los convenios colectivos nacionales.
Sin embargo, desde hace meses ha habido un auge en la resistencia social contra los planes del gobierno. Después de la derrota en las elecciones municipales y regionales y el referéndum nacional en la primavera de este año, entra ahora en escena la lucha sindical. La CGIL, el sindicato más grande en militancia del país y a la vez el más combativo, convocó para el 6 de septiembre una huelga general de ocho horas contra los nuevos recortes. Los otros dos sindicatos, más a la derecha, se han distanciado de la convocatoria y la han tildado de “irresponsable”.
Desde el partido de centro-izquierda Partito Democratico se ha criticado a la CGIL porque con esta acción unilateral parece querer sabotear la unidad sindical. Susanna Camusso, secretaria general de la CGIL, responde a esta acusación: "Por supuesto, un movimiento sindical dividido es débil y haremos todo lo posible para restaurar la unidad. Pero siempre del lado de los trabajadores".
Millones de trabajadoras y trabajadores participaron en la huelga general del 6 de septiembre. En más de 100 ciudades salieron a las calles a ventilar su ira. Muchos jóvenes, estudiantes, alumnos y estudiantes, pero también jubilados e inmigrantes han participado en las manifestaciones. Particularmente fuerte fue la consigna por un frente unido de los trabajadores, los desempleados y los estudiantes en la lucha contra el gobierno.
Gaentano, un conductor de autobús de Roma, dice: "Estamos hoy en la calle para defender nuestros derechos, mientras que el gobierno sigue negando la crisis. He estado trabajando durante casi 30 años en el transporte público, y en una ciudad como Roma. El mayor problema es: Si suprimen los fondos financieros para el transporte público, entonces inevitablemente sufriremos los trabajadores y los ciudadanos de a pie. Este es el argumento central, y no el del gobierno, que acusa a todos los funcionarios de vagos. He visto en mi vida muchas disputas laborales y la experiencia me dice que sólo con la unidad podemos ganar y defender nuestro futuro”.
La CGIL valora muy positivamente la participación en la huelga general. En toda Italia fueron a la huelga una media del 58% de los y las trabajadoras. El porcentaje más alto se registró en los trabajadores del metal.
"¿Y ahora qué?", pregunta a la izquierda el periódico Il Manifesto en su editorial del 7 de septiembre. La huelga general del día 6 puede y debe significar el comienzo de una nueva fase de protestas en Italia. Para ganar esta lucha será necesario unir la lucha obrera con otros movimientos sociales, desde el movimiento “No al TAV” –contra el tren de alta velocidad en Piamonte– hasta el potente movimiento estudiantil. Además, la coordinación internacional con las luchas en otras zonas europeas, como el Estado español y Grecia, ampliaría la repercusión de las protestas en todas las zonas.
Junto con otros sindicatos, los partidos de izquierda, organizaciones sociales y el Popolo Viola –movimiento de la sociedad civil que se dirige contra Berlusconi–, la CGIL movilizará para una gran manifestación nacional en Roma el 15 de octubre, coincidiendo con la convocatoria del movimiento del 15M en el Estado español.

Chávez llama a la unidad para la creación de una moneda latinoamericanaChávez llama a la unidad para la creación de una moneda latinoamericana

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llamó a los países de Latinoamérica a unirse para crear la moneda del Sucre, con el fin de hacerle frente a “la dictadura del dólar”. Enfatizó que su nación “no puede actuar sola en un proyecto de estas dimensiones”.

“Hay una dictadura del dólar, hay monedas como la de China que no las aceptan en un país, sólo en China. El dólar cada día vale menos (...) Nosotros estamos haciendo una propuesta de moneda, pero solos no podemos con la creación de la moneda”, señaló este martes el mandatario venezolano vía telefónica para la estatal Venezolana de Televisión.

Chávez enfatizó que “este es el momento adecuado para actuar en este tema por la crisis económica mundial (…) Ahorita hay una crisis sin precedente del sistema capital, que ha obligado a las naciones capitalistas a sacar la bayoneta para no perder el objetivo. Por eso es tan importante mantenernos en la unidad”.

El jefe de Estado de Venezuela recordó que el líder libio, Muammar Al Gaddafi, “se dedicó a la unidad africana” para también crear una moneda regional. “Nosotros estamos haciendo lo mismo en Suramérica, con otros ritmos, otra cultura”.

Desde la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) “estamos avanzando en esa dirección con mucha fuerza en un comercio, una moneda. Desde el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) avanzamos con pasos más firmes, estamos acordando con nuestros bancos la unidad económica”.

Chavéz enfatizó que “la picada del dólar ha llevado a una guerra contra Libia (...) De ahí los líderes europeos sumándose a la locura imperial. Por eso el reto en estos momentos, la unidad”.

El presidente de Venezuela también exhortó a los venezolanos a fomentar la unidad en su país, porque en “algunos programas de la contra revolución tratan de minimizar las acciones del imperialismo”.

“La unidad del pueblo hay que seguirla fortaleciendo. Ellos (el imperialismo) no quieren que tengamos una defensa preparada para defender a nuestro país”, denunció el dignatario.

“Nosotros tenemos que tener un poder de defensa y económico”, agregó tras resaltar que cuidará de su salud “para estar en Miraflores (Palacio de Gobierno) por muchos años más. Mientras yo esté aquí el pueblo tendrá más poder, yo gobernaré obedeciendo al pueblo, mientras que la oposición busca arrodillar al pueblo con el imperio y eso no lo vamos a permitir”.

Cuarto ciclo de quimioterapia

El presidente Chávez informó que este lunes fue sometido a una serie de exámenes por la infección de garganta que sufrió y para determinar si “vamos probablemente a un cuarto ciclo de quimioterapia y luego a una evaluación integral en octubre (próximo), para verificar la no presencia de células malignas y luego entrar en otra etapa plena de recuperación”.

“Luego que pasemos este ciclo de quimioterapia comenzaremos más con el ejercicio físico y ya a finales de año, que prevemos la cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) el 2 de diciembre (próximo) ya debo estar plenamente recuperado para una actividad de ese tipo, donde van a venir todos los presidentes de Latinoamérica para establecer la unidad”, destacó.

El criminal Carlos Menem queda impune por falta de pruebas en sus actividades de venta de material bélico ilegal

La justicia argentina absolvió este martes al expresidente Carlos Menem por el caso de contrabando de armas a Ecuador y Croacia. El tribunal Oral en lo Penal Económico 3 de Buenos Aires (capital), que dictaminó la sentencia, afirmó que no se encontraron pruebas para determinar la responsabilidad del ex mandatario en ese delito.

“El expresidente fue absuelto de culpa y cargo", reseñó la sentencia dictada por el Tribunal, que también absolvió a su exministro de defensa Oscar Camilión y al exasesor presidencial Emir Yoma.

Previo a entrar al juicio, el exjefe de Estado señaló que "soy optimista", y que contaba con que el ente judicial creería en su inocencia.


El corresponsal de teleSUR en Argentina, Edgardo Esteban, precisó que además de Menem, fueron declaradas inocentes otras 16 personas que también habían sido imputadas por el delito de contrabando de armas entre los años 1991 y 1995.

Por este caso, la Fiscalía argentina había pedido ocho años de prisión contra el expresidente y principal acusado.

Sin embargo, el juez encargado, luego de rechazar los sucesivos pedidos de sobreseimiento y nulidad de las acusaciones presentados por las defensas de los imputados y el fiscal de la causa, decidió absolver por mayoría al actual senador y al resto de los acusados.

Paralela a este sentencia, el tribunal ordenó investigar por falso testimonio a Martín Balza, ex jefe del Ejército y actual embajador en Colombia, por supuestos delitos denunciados por el ex jefe de la Fuerza Aérea, Juan Paulik, durante las indagaciones.

A Carlos Menem se le había atribuido el delito de contrabando agravado a raíz del desvío del seis mil 500 toneladas de armamento, vendidas por decretos secretos de su gobierno, con destinos declarados a Venezuela y Costa Rica pero enviado a Croacia y a Ecuador.

En estos países estaba prohibida la comercialización de armas en ese lapso por una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cuando hicieron su alegato, los fiscales habían considerado probar que el expresidente sí conocía el verdadero destino del material exportado.

Por este caso, el expresidente argentino ya había sido sentenciado en el año 2001, cuando tuvo que cumplir prisión domiciliaria, tras ser procesado bajo la acusación de liderar una "asociación ilícita". No obstante, recuperó la libertad seis meses más tarde, después de que la Corte Suprema de Justicia anulara los cargos en su contra.

Este juicio, por hechos tipificados como “contrabando calificado” se inició en octubre de 2008, y en su transcurso declararon 383 testigos, entre ellos, el exjefe del Ejército, Martín Balza.

Ante el proceso judicial, considerado uno de los mayores escándalos sobre la gestión de Menem (1989-1999), el ex jefe de Estado había reiterado que siempre defendería su inocencia.

"Vengo a expresar mi absoluta y total inocencia en este caso que se está ventilando desde hace bastante tiempo. Inocencia por mi actuación como presidente que se limitó a firmar decretos de exportación de armas a Venezuela y Panamá", señaló el ahora senador de 81 años.

El mayor sindicato británico insta a los trabajadores a “levantarse y luchar” contra los recortes


13/09/11.-El mayor sindicato de Reino Unido, Unidad, ha instado a los trabajadores británicos a que se preparen para iniciar una huelga y un periodo de desobediencia civil, en protesta por las medidas de austeridad emprendidas por el gobierno.

El mayor sindicato de Reino Unido, Unidad, ha instado a los trabajadores británicos a que se preparen para iniciar una huelga y un periodo de desobediencia civil, en protesta por las medidas de austeridad emprendidas por la coalición de Gobierno formada por conservadores y liberaldemócratas, según ha confirmado este sábado el líder sindical, Len McCluskey.

Los 6,5 millones de miembros sindicales de Unidad deben “levantarse y luchar”, o bien hacer frente a un sometimiento de su movimiento. “Mi punto de vista es que debemos ni descatar, ni escatimar en nada”, ha continuado, “toda forma concebible de protesta y acción debe ser cuidadosamente considerada, desde la desobediencia civil hasta las huelgas industriales coordinadas”.

“Todo debe ser considerado en vistas al tipo de levantamiento que estamos mirando”, ha declarado, de cara a una cumbre anual de líderes sindicales y activistas que se celebrará la próxima semana.

LA BESTIA DE EE.UU CAERÁ POR POBREZA

EEUU registra el mayor número de pobres de su historia: 46,2 millones



13/09/11.- 46,2 millones, un 15,1%. Los datos sobre la pobreza en Estados Unidos conocidos este martes no pueden ser más inquietantes y alarmantes.

El número de estadounidenses que viven por debajo del umbral de pobreza está en su nivel más alto desde que se comenzaron a publicar datos sobre la pobreza en EEUU hace 52 años.

En concreto, son 46,2 millones los estadounidenses que viven en la pobreza, mientras que la tasa de pobreza subió un 0,8 entre 2009 y 2010 -de un 14,3% a un 15,1%- la mayor tasa desde 1993.

El informe publicado por la oficina del Censo de Estados Unidos revela también que el número de personas sin seguro médico aumentó hasta rondar los 50 millones, el mayor número en 20 años.

De ahí la lucha de Obama por lograr que un mayor número de personas tuviera seguro, algo que convirtió en su mayor reto de la legislatura.

Peores previsiones
El documento del Censo también asegura que el ingreso medio por hogar cayó un 2,3% hasta 49.445 dólares. Asimismo, la pobreza aumentó en todos los grupos raciales, a excepción de los asiáticos. También se elevó la pobreza infantil -de un 20,7% a un 22%-.

También se elevó la pobreza infantil: de un 20,7% a un 22%
En un país que todavía lucha por recuperarse de la crisis y cuyo desempleo se mantiene por encima del 9% por segundo año consecutivo, las previsiones no son muy halagüeñas.

En este sentido, citado por el diario The Wall Street Journal, Bruce Meyer, profesor de políticas públicas de la Universidad de Chicago, ha afirmado que lo peor en niveles de pobreza aún puede estar por venir.

Meyer hace esta previsión basándose en la creciente demanda este año de cupones de alimentos, entre otros datos económicos y sociales.

Como informa Reuters, Estados Unidos siempre ha tenido uno de los mayores índices de pobreza en el mundo desarrollado. Entre los 34 países estudiados, sólo Chile, Israel y México tienen tasas más altas de la pobreza.

La protesta global del 15 de octubre ya tiene página web



Rebobinemos: había una vez una cosa llamada “Plataforma pro-movilización ciudadana”. Gente con y sin experiencia política previa, pero unida bajo tres o cuatro principios básicos: que había que estar en contra de que “políticos y banqueros” actúen como si el resto del planeta fuéramos su mercancía; que para expresar este hartazgo, conviene juntar a mucha gente dentro y fuera de las redes sociales; que fuera de las redes sociales lo mejor es quedar bajo un lema inclusivo, en un lugar muy céntrico, visible y con acceso peatonal, con la idea de llevar a cabo una protesta no violenta.
Ya lo hemos contado aquí: parece que tan sencilla fórmula la aprendieron en la segunda mitad de la pasada década un grupo de activistas egipcios tras visitar Serbia, que en el año 2000 había desalojado al presidente Milosevic del poder. Quizá los egipcios incorporaron la parte no violenta: los serbios llegaron a prender fuego al parlamento.
Ese esquema es el que se intentará poner en práctica el próximo sábado junto a Wall Street. Pero el objetivo no es tanto denunciar a políticos impopulares: la convocatoria da por sentada una noción que hace pocos meses no resultaba tan fácil de enunciar en alto (y pretender que te siguieran más de 20 personas): estos políticos se han vuelto impopulares por seguir dictados de agencias y grupos de presión que no obedecen a ningún control democrático.
Bajo estas premisas, la protesta del 15 de octubre lleva meses moviéndose en las redes sociales. Es casi tan antigua como la que se difundió las semanas previas al 15 de mayo, de hecho ambas son hermanas. En una entrevista que el público de Diagonal web mantuvo con participantes en Democracia Real Ya (DRY) antes del 15 de mayo éstos hablaban de “una gran movilización euromediterránea para después del verano”.
Esta mañana la web www.15october.net ha hecho su aparición como primera gran evento de esta jornada. En apenas unas horas ha conseguido abrirse paso en la portada del agregador de enlacesMeneame. Durante este verano ha cosechado el apoyo de distintos grupos promotores, de los cuales 8 (Atenas, Dublín y Barcelona entre ellos) ya han publicado el evento. La red ATTAC-Europa ya ha expresado su apoyo a la jornada de lucha, y en la provincia España la convocatoria será discutida en un encuentro internacional que se celebrará el próximo fin de semana en Barcelona.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-protesta-global-del-15-de.html

Al Qaida y el mito detrás de la “guerra contra el terror”

¿Cuál fue el ataque más devastador de al Qaida en los últimos meses? A pesar de todo el palabreo piadoso de este fin de semana sobre el combate contra el “terrorismo”, pocos habrán oído hablar de él. Sucedió el 15 de agosto cuando atacantes mataron a 63 personas en 17 ciudades por todo Iraq en el espacio de unas pocas horas.


Una carnicería semejante es ignorada porque EE.UU. y Gran Bretaña ven a al Qaida solo en relación con sí mismos, y porque todas las víctimas fueron iraquíes. Los verdaderos motivos de al Qaida, a menudo arraigados en luchas locales entre palestinos e israelíes o suníes y chiíes, son desdeñados y reemplazados por fantasías sobre el choque de civilizaciones.

Como archiexponentes del “terrorismo”, al Qaida es al mismo tiempo más y menos que el cuadro que presentan gobiernos, agencias de inteligencia, periodistas y comentaristas. Como organización, siempre ha sido pequeña y destartalada, pero, si parece más grande, es porque tiene la capacidad de nutrirse en feroces disputas locales. Osama bin Laden podrá haber querido lanzar un yihad global, pero la mayoría de los que afirmaban ser al Qaida desde el 11-S han tenido planes diferentes y más inmediatos.

En Iraq, al Qaida en Mesopotamia, la franquicia local, aunque nunca estuvo bajo el control de bin Laden, siempre se interesó más por masacrar chiíes iraquíes que por matar soldados estadounidenses. Los talibanes paquistaníes, estrechamente vinculados a al Qaida, todavía dedican una parte de sus energías a enviar atacantes suicidas a fin de hacer volar aldeanos chiíes y trabajadores en las ciudades, incluso cuando enfrentan ofensivas del ejército paquistaní.

El sectarismo de al Qaida es una suerte para Occidente. Muchos de los ataques atribuidos a al Qaida desde el 11-S han fracasado porque los que los realizaban no podían construir ni el artefacto explosivo más simple. El motivo por el cual esto ha sucedido forma parte de un misterio ya que semejante pericia está demasiado generalizada en áreas de influencia de al Qaida, en Iraq central, el noroeste de Pakistán e incluso en partes del sur de Yemen. Pero el conocimiento no es transmitido porque los fabricantes de bombas en esas áreas se mantienen absortos en el intento de asesinar a sus vecinos musulmanes y muestran poco interés por propagar el caos en Chicago o Nueva York.

Al Qaida como organización global siempre ha sido una especie de ficción. Bin Laden podrá haber buscado un alcance internacional pero, aparte del 11-S, pocas veces lo logró. Su propaganda ha sido aceptada como realidad por gobiernos por sus intereses propios y por agencias de inteligencia con interés en exagerar la amenaza de al Qaida para fomentar su propia autoridad. 

Incluso el más frustrado y primitivo intento de atentado ha sido presentado como si fuera una reproducción del Complot de la Pólvora. Al Qaida en la Península Arábiga comentó burlonamente que no importaba si sus complots fracasaban o tenían éxito, porque los fracasos perturbaban el tráfico aéreo y creaban caos.

Parecería que al Qaida tuviera tentáculos en todo el mundo, porque grupos, a menudo con otros planes pero utilizando tácticas similares, se convirtieron en sus franquicias. Esta noción también se ha arraigado porque autocracias por doquier tienen interés en pretender que sus oponentes son todos fundamentalistas islámicos, estrechamente vinculados a al Qaida. En Libia, Muamar Gadafi lo hizo con mucho éxito en sus relaciones con la CIA y el MI6, en parte porque el Grupo de Combate Islámico de Libia estaba dirigido por veteranos de la guerra afgana, como Abdel Hakim Belhaj. India en Cachemira y Rusia en Chechenia, en su combate contra lo que eran movimientos separatistas que gozaban de amplio apoyo, afirmaron que combatían audazmente contra bin Laden y al Qaida.

En el 11-S, el gran éxito de al Qaida fue publicitar su propia existencia y provocar una sobre-reacción estadounidense que le hizo directamente el juego. Provocó a EE.UU. a derrocar a los talibanes y a Sadam Hussein y a que se enmarañara en guerras civiles de gran complejidad. En retrospectiva se ha hecho fácil culpar a George W Bush y a sus lugartenientes en Washington y en el terreno por errores como disolver el ejército iraquí y el partido Baaz. Pero en esos días –aunque desde entonces han mantenido mucho silencio– los dirigentes chiíes y kurdos estaban totalmente a favor de eliminar esos dos principales instrumentos del poder suní y dejar que EE.UU. cargara con la culpa.

La guerra de Iraq relanzó a al Qaida de otra manera. Desde el principio, los portavoces militares de EE.UU. pensaron que era una idea brillante afirmar que los ataques insurgentes, quienquiera los realizara, eran obra de al Qaida. El objetivo era ganar apoyo para la guerra en EE.UU., pero en Iraq, donde la ocupación estadounidense era cada vez más impopular, dio la falsa impresión de que al Qaida dirigía los ataques de la guerrilla contra el ejército de EE.UU. Los niños iraquíes comenzaron a agitar banderas negras de al Qaida ante los soldados estadounidenses. Los árabes suníes pensaron que podría ser un aliado útil y al movimiento le fue más fácil recaudar dinero en todo el mundo árabe.

Al Qaida ha probado ser tan escurridizo y difícil de eliminar sobre todo porque nunca ha existido en la forma pretendida por gobiernos y agencias de inteligencia. Sus miembros, incluso antes de 2001, siempre fueron pocos y tuvo que contratar a miembros de las tribus afganas para que produjeran vídeos de propaganda. Pero apenas pasa un mes sin que la CIA anuncie que sus drones han matado a planificadores operacionales de al Qaida, como si el grupo fuera un reflejo exacto del Pentágono. Auto-pregonados expertos en “terrorismo” aparecen como “presentadores” en televisión, y declaran que la eliminación de algún personaje de al Qaida ha sido un golpe mortal para la organización, pero su resistencia es tal que su amenaza para nosotros sigue sin disminuir.

¿Podría algún gobierno de EE.UU. haber reaccionado de un modo diferente después del 11-S? ¿No fue tan fuerte el deseo popular de represalias que Washington no pudo evitar la caída en la trampa de al Qaida? Hay algo de cierto, pero el motivo por el cual esta forma de “terrorismo” es tan efectiva es que dirigentes políticos son tentados a aprovechar la oportunidad para expandir su poder destacando la amenaza. Pueden mostrar a críticos que no se muestran de acuerdo como ingenuos o poco patriotas. Reformas necesarias pueden ser dejadas de lado en medio de un llamado general a unirse alrededor de la bandera.

Esta sobre-reacción a ataques “terroristas” no es totalmente inevitable. En Irlanda del Norte después del comienzo en 1968, el IRAQ Provisional se hizo experto en provocar al Ejército británico y al gobierno para que sobre-reaccionara. Cuando un soldado británico era muerto, la consecuencia era el castigo colectivo de un distrito católico romano y los jóvenes se apresuraban a sumarse a los Provisionales. Costó doce años antes que el Ejército británico se diera cuenta de que estaba reaccionando como el IRA esperaba que lo hiciera.

¿Ha aprendido EE.UU. una lección similar? Parece dudoso, porque ningún presidente de EE.UU. puede admitir que ha librado guerras innecesarias en busca de un enemigo que apenas existe.