viernes, 25 de noviembre de 2011


Lo que revela y oculta la crisis financiera

La rebatiña colonial regresa al galope. Después de Libia será Siria mediante una “intervención limitada” de Francia, Inglaterra y Turquía, según el periódico francés Le Canard Enchaîné (23 noviembre 2011), y otra vez con el apoyo de la armada canadiense que el primer ministro conservador de Ottawa, Stephen Harper, dejó en el Mediterráneo para apoyar cualquier intervención de países de la OTAN (CBC, 20 noviembre 2011). Y luego “irán por Irán”, como escribía Juan Gelman en Página/12 el pasado 13 de noviembre.

Las no tan antiguas potencias coloniales europeas y el imperialismo estadounidense han aprendido la lección de Israel, que como destaca el historiador Yakov Rabkin “conservó el ‘virus’ occidental del uso de la fuerza para someter o colonizar a otros pueblos, y ahora ese virus está propagándose. No es de origen israelí ni de origen judío, es de origen europeo y fue muy bien preservado en Israel, que fungió como hospedante de valores occidentales que son tan agradables al rey de Arabia Saudí, quien los está aplicando con la represión en Bahrein” (http://alainet.org/active/47139〈=es).

En medio de las sucesivas crisis financieras, de los problemas estructurales del capitalismo que amenazan la supervivencia del sistema, la lucha por los mercados, sin tapujos y hasta con arrogancia, reaparece en sus formas originales. Detrás de las fuerzas militares de la OTAN, en Libia, llegaron los hombres de negocio de los países que participaron en esa agresión, como Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Qatar, Canadá e Italia. Los militares bombardearon, mataron e hirieron y desplazaron a numerosos civiles y destruyeron gran parte de la infraestructura de Libia, y los hombres de negocio llegaron para obtener los contratos para reconstruirla, para vender las armas que permitan reponer los arsenales y el material militar destruido, y de paso obtener los contratos para apropiarse al máximo posible de los dos recursos naturales abundantes en ese país: el petróleo y el agua dulce.

Nada ni nadie está al resguardo de esta ofensiva reaccionaria

El regreso a las peores épocas del capitalismo es evidente en todo. Una a una las conquistas laborales y sociales ganadas a través de largas y costosas luchas obreras están siendo limitadas o van camino de la eliminación en los países capitalistas avanzados, todo esto en nombre de la austeridad fiscal y la competitividad, o sea para reforzar la dictadura del capital financiero sobre las economías y los pueblos.

El retroceso político es abrumador. La cúpula de la Unión Europea decidió quien gobernará Grecia e Italia, y entre otras cosas se apresta a establecer una “dictadura presupuestaria” que pondrá fin, en la zona euro, a la soberanía política de las naciones en materia fiscal y presupuestaria.

Los pueblos entienden que el sistema político compuesto por los “partidos de gobierno” no ofrece alternativa a la situación actual. En realidad los “partidos de gobierno”, sean conservadores o socialdemócratas, han capitulado ante los mercados financieros y prometen seguir desangrando a sus ya debilitados pueblos. Y en este contexto el temor a la inseguridad económica y social se instala en el electorado, lo que constituye un peligroso caldo de cultivo, como quedó demostrado durante la crisis de los años 30 del siglo 20.

Mientras tanto el desempleo es altísimo y sigue aumentando, y la recesión económica que afecta a los países endeudados, como Portugal, Grecia y España, se expandió a Italia y amenaza al resto de la zona euro a medida que los gobiernos de países como Francia aplican más medidas de austeridad fiscal para reducir el déficit presupuestario, que reducirán la demanda agregada, o sea la capacidad de gasto de los franceses, con las sabidas consecuencias de un frenazo económico, una reducción de la recaudación fiscal y el aumento del déficit presupuestario. Y como la oligarquía financiera no pierde la oportunidad de ésta crisis que ella misma creó, al mismo tiempo exige que los países de la zona euro sigan eliminando las principales conquistas laborales de los trabajadores, como la semana de 35 horas en Francia, país donde la productividad es más elevada que en Alemania, para retornar a las 38 horas, y vaya a saberse si habrá o no compensación salarial.

Crisis de la civilización capitalista

En Europa el racismo se ha vuelto una cosa cotidiana y junto al nacionalismo de la peor especie ha pasado a formar parte de la plataforma de algunos partidos políticos. Los odios étnicos están presentes y en algunos países europeos se manifiestan a través del discurso de los políticos y gobernantes.

Como dijo el ensayista canadiense John Ralston Saul (1), la globalización que se suponía iba a abrir las fronteras del mundo ha llevado directa o indirectamente a lo contrario, al nacionalismo en su versión antigua. Lo que hemos visto en los últimos 25 años, por buenas y malas razones, es un sorprendente retorno del nacionalismo, del nacionalismo positivo (como en países de Sudamérica) y del nacionalismo negativo. Del retorno del populismo y ahora el regreso al racismo. En las últimas décadas el racismo volvió a ser algo “socialmente aceptable”. Es algo atroz… Se puede ser racista y ser electo para gobernar un país. Italia tuvo un fascista como viceprimer ministro; Francia, vaya uno a saber; Hungría… ¿Cómo sucedió esto? ¿No era que íbamos hacia la apertura y que el nacionalismo estaba muriendo? La globalización trajo de vuelta, a nivel nacional, el populismo, el nacionalismo, el racismo y el fascismo, y las fronteras están cerrándose no por el miedo a Al-Qaeda sino porque están regresando las actitudes del viejo nacionalismo negativo, y esta es sólo una de las consecuencias imprevistas de la globalización dirigida por una deshumanizada ideología economicista.

Las elites que dieron vida a la globalización no están preparadas para la incertidumbre y confusión actual. Saben que algo está sucediendo pero ven los aspectos negativos como excepción a la regla, cuando en realidad "ya no estamos en la globalización, sino en otra cosa que todavía no sabemos definir", declaraba John Saul en 2005, cuando publicó su libro “The Collapse of Globalism and the Reinvention of the World”- (2). Y agregaba que si no hacemos este análisis seremos incapaces de crear una dirección (de cambio) y volveremos a ser victimas de las circunstancias de quienes propongan una dirección a seguir. Eso pasó en los años 30, y en muchos países llevó al nazismo o el fascismo, en otros llevó al New Deal o al comunismo.

En un debate el 11 de marzo pasado en Waterloo, provincia de Ontario, Canadá, John Saul subrayó que la globalización es un intento de “cambiar de prisma” para ver la civilización: “Hubo tiempos en que se la veía a través de Dios, de la religión, a través de la monarquía absoluta o de una ideología. La ideología a partir los años 70 del siglo 20 fue que había que mirar el mundo a través de la economía, y eso fue definido como ‘globalización’. O sea ver el mundo a través de la economía”.

El pensador canadiense explica como a través de esta ideología se piensa acerca del “ciudadano, que pasa a ser un cliente; de la cultura, en términos de cómo organizarla, financiarla y controlarla; o de la salud, donde uno entra en un hospital y nadie es un enfermo, sino clientes, como si fueran objetos de una teoría de gestión económica. Esta ideología que llamamos globalización es fundamentalmente un retorno a la visión utilitarista del funcionamiento de la civilización, de como inevitablemente debe funcionar”.

Para John Saul la globalización no es una idea nueva ni tampoco original, sino una vieja idea atada a una visión linear de como la civilización funciona y debe funcionar: “Forma parte de la antigua visión del racionalismo y el utilitarismo, de como nos movemos del pasado hacia el futuro, sin nunca poder retroceder. El progreso es siempre avanzar. La globalización es una especie de antiguo y lineal utilitarismo económico, atado a viejos modelos de crecimiento y de lo que constituye la riqueza, de que no hay limites a la expansión y el crecimiento, de que hay que aumentar constantemente el comercio exterior sin jamás examinar que tipo de comercio, en cuáles términos o si el comercio nos aporta lo que realmente queremos, ni tampoco examinar cuál es el propósito de aumentar el crecimiento o el comercio”

Este enfoque lineal, agrega, no produce una visión incluyente, de conjunto, sino una estrecha visión utilitaria de como el mundo funciona, y rompe el concepto de la ciudadanía, del bien común y la idea misma del ciudadano desinteresado, la idea misma de civilización, y nos aleja de lo que precisamente necesitamos, una visión holística, amplia e incluyente. Lo que ha ocurrido en los últimos 30 años es muy similar a la atmósfera en Francia bajo (el reinado de) Louis-Philippe 1 (3).

Apunta, como algunos economistas y politólogos, que bajo la globalización hubo un franco retorno del mercantilismo, o sea la creación de grandes corporaciones integradas horizontalmente (y) básicamente controladas por gerentes o administradores. Y compara las grandes transnacionales de hoy día con las empresas mercantilistas británicas u holandesas, como la Compañía de la Bahía Hudson creada por los británicos para controlar el comercio y la extracción de recursos en Canadá, o la Compañía Británica de las Indias Orientales, que no creaban riquezas sino que transportaban y comerciaban diferentes productos a través del mundo. Y subraya que bajo el orden neoliberal “tampoco aumentó la competencia entre firmas, sino al contrario, porque hemos visto el aumento de monopolios y oligopolios”.

Como escribe el sociólogo mexicano Pablo González Casanova (La Jornada, 14 de noviembre pasado), no hay duda de que vivimos en un mundo injusto y peligroso. La “opción racional” que orienta a las ciencias sociales hegemónicas se está convirtiendo, paradójicamente, en opción irracional. Sobre este aspecto y utilizando el referente de la “limpieza étnica”, John Saul habla de la “limpieza intelectual que en las últimas décadas hemos presenciado dentro de los círculos académicos, en particular en los departamentos de economía, para impedir la llegada o el acceso a nuevas ideas. Nunca hubo tan pocos desacuerdos entre economistas. Ahora eso está cambiando porque la situación es tan obvia que no puede ser ignorada. ¡Tres décadas sin desacuerdos! Quienes estaban en desacuerdo no eran publicados. Esto es un ejemplo clásico de la ideología, de rechazo al pensamiento intelectual, a las diferencias intelectuales, porque es a través de la diferencia que descubrimos nuevas cosas. Es algo similar a la secreta Congregación para la Propagación de la Fe (Santo Oficio) de la Iglesia católica, o sea un instrumento de propaganda a favor de una ideología, pero en este caso pretendiendo ser una ciencia económica”.

Para John Saul estamos frente a una ruptura catastrófica del pensamiento intelectual occidental, que explica la ausencia de cuestionamiento sobre la globalización, sobre el crucial ¿hacia dónde nos están dirigiendo? Y afirma que “es como haber caído en un escolasticismo de bajo nivel. Diría que lo que hemos tenido en las últimas tres décadas en términos de pensamiento económico (hegemónico) es el más bajo nivel de educación en materia de pensamiento intelectual desde 1750, cuando Voltaire decía que la aristocracia dominante (en Francia) no tenía necesidad de aprender a leer porque tenían personal doméstico que les leían”.

Goldman Sachs se forra provocando hambrunas

Tan obsesionados andamos con la deuda soberana, la crisis del euro y la recesión del ladrillo, que nos hemos olvidado de los que están mucho peor que nosotros: los mil millones de personas que cada día se acuestan con hambre.


Las hambrunas que aquejan al planeta tienen múltiples causas, desde las sequías e inundaciones causadas por el cambio climático hasta la industria de los biocombustibles, que quita tierras y cultivos a la producción de alimentos para llenar los depósitos de los grandes todoterrenos del mundo rico. Pero pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.


En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.


Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.


El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.


Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecas subprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.


Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.


“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.


Los Tratados firmados por gobiernos afines afectarán especialmente a la agricultura y la distribución
EE UU impone sus tesis sobre libre comercio

El 12 de octubre tanto el Congreso como el Senado de los Estados Unidos ratificaban de manera definitiva los Tratados de Libre Comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Superadas las antiguas resistencias demócratas a la violación sistemática de derechos humanos en Colombia, apenas hubo debate en las cámaras norteamericanas, donde se produjeron todo tipo de reproches desde la bancada republicana a Obama por la demora en enviar estos acuerdos para su ratificación, firmados durante el mandato de GeorgeW. Bush.

Tras la ratificación en el orden legislativo, la Casa Blanca anunciaba, no sin cierto optimismo, que con estos tres acuerdos podrán aumentar las exportaciones estadounidenses en 13 millones de dólares al año y que se generarán 250.000 nuevos puestos de trabajo en el gigante del Norte.

El TLC en Colombia


Las presiones hacia el partido demócrata ejercidas, entre otros actores sociales, por la Iglesia católica, el grupo civil Misión Salud y Oxfam Internacional consiguieron paralizar la ratificación del TLC con Colombia durante los últimos cinco años. La falta de resultados en los planes de reanimación económica de Obama llevó a que se priorizara este acuerdo comercial ignorándose que desde la llegada del presidente Juan Manuel Santos al Palacio de Nariño, en agosto de 2010, han sido asesinados 38 dirigentes sindicales y la violencia del Estado no ha disminuido en este país andino.

El júbilo del Gobierno de Santos tras la ratificación del Tratado de Libre Comercio en octubre se manifestaba a través del primer mandatario colombiano, cuando afirmaba que con dicho acuerdo Colombia crecerá un “1% más de lo que venía creciendo” y aumentará las exportaciones en aproximadamente un 6%.

No piensa igual el economista colombiano Rafael Enciso, quien declara que con el TLC se “generará ruina sobre la agricultura y la totalidad de los sectores económicos y empresas no monopolizadas de Colombia, además de aumentar el desempleo, la explotación de los trabajadores y el saqueo de las riquezas naturales del país”. Enciso forma parte de los cuatro millones y medio de colombianos que viven en Venezuela como consecuencia de la falta de oportunidades económicas y la violencia interna existente en su país.

También los pequeños empresarios colombianos muestran su preocupación cuando son indagados al respecto. “Con el tratado saldrán favorecidos los compradores, dado que tendrán amplia variedad en donde escoger sus productos. Sin embargo la gente no va a comprar productos colombianos que tengan costos similares o más caros que los que vengan de EE UU. No podemos competir con la productividad y costos norteamericanos, para los pequeños productores y comerciantes nacionales esto será nuestro fin”, afirma Felipe Zarabanda, comerciante minorista del sector textil.

Para Jorge Robledo, senador del Polo Democrático Alternativo, “este es un acuerdo que afectará a todos los sectores de la economía en el país, pero sobre todo en regiones agrícolas”. Según este senador colombiano, los productos nacionales como el maíz, el arroz y la leche quedarán rezagados en el escenario del intercambio internacional en donde, según afirma, los únicos que saldrán beneficiados serán las empresas transnacionales y las minorías importadoras colombianas. Robledo concluye: “invito a los agricultores y ganaderos colombianos a que nos pongamos en pie de lucha para evitar a toda costa que desaparezca la industria nacional y que sólo unas pocas minorías se lleven los beneficios y nos dejen las pérdidas”.

Pero las preocupaciones por el recién ratificado Tratado de Libre Comercio no provienen solo del campo social, el pequeño empresariado o la oposición política colombiana. La médica cirujana de la Universidad Libre de Calí y senadora del oficialista Partido de la U, la doctora Dilian Francisca del Toro, manifiesta también sus reticencias. “Con la puesta en marcha de este tratado sufrimos el riesgo de que las empresas extranjeras vengan a invadir el mercado nacional con medicinas sin altos estándares de calidad“, alerta la senadora vallecaucana, quien indica que “existe el riesgo de que se generen desventajas considerables frente a las condiciones de EE UU, lo que se reflejaría en un deterioro en la salud pública que podría ocasionar una disminución en el acceso a los medicamentos”.

El TLC en Panamá

En el caso panameño, la principal resistencia de los demócratas estadounidenses para la firma del Tratado de Libre Comercio se argumentó en torno a la crítica a los paraísos fiscales. Esta quedó despejada en noviembre de 2010, cuando EE UU y Panamá suscribían un acuerdo para el intercambio de información tributaria, conocido como Tax Information Exchange Agreement, que permite compartir información sobre todo tipo de impuestos tanto en casos civiles como criminales.

Para el presidente panameño, Ricardo Martinelli, la firma de este acuerdo “es un logro de todos los panameños y, por qué no mencionarlo, también de las administraciones que nos han antecedido”. Sin embargo, el economista panameño y profesor universitario Adolfo Quintero, explica sus dudas debido a las asimetrías del acuerdo. “Panamá no puede competir con los multimillonarios subsidios que el gobierno de EE UU otorga a su sector agropecuario”, afirma Quintero, quien asegura que “esto genera problemas en cuanto a los períodos de desgravación arancelaria para determinados productos del agro y la industria”. De igual manera se manifiesta el ex ministro de Desarrollo Agropecuario y ex negociador del Tratado de Libre Comercio Laurentino Cortizo, quien afirma que la falta de políticas que impulsen el desarrollo agropecuario en Panamá, han significado una caída de 35.000 hectáreas sembradas en los últimos cinco años. La agricultura representa el 5% del PIB de Panamá, sin embargo es fuente de ocupación para el 20% de la mano de obra del país.

Más críticos aún se manifiestan los sectores sindicales. Para Samuel Rivera, portavoz del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato), “un tratado como este para nuestro país es un simple engaño que, además, ha sido aprobado a espaldas del pueblo”. De igual manera piensa Gabriel Castillo, histórico líder de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi). “Estos tratados son leoninos y únicamente van en la vía de lo que realmente le interesa y beneficia a Estados Unidos”, afirma, y mantiene que “van a exportar productos estadounidenses a mansalva hacia Panamá y van a entregar a las empresas multinacionales todo lo que es el mercado interno y los productos que nosotros estamos dejando de producir”.

Entre los grandes beneficiados del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos se encuentran los importadores y exportadores panameños, “entre ellos el presidente Ricardo Martinelli, quien tiene los supermercados y es un gran exportador de productos”, denuncia Castillo.

El TLC con Corea del Sur margina a Taiwan y Japón

La ratificación del Tratado de Libre Comercio entre EE UU y Corea del Sur tendrá un fuerte impacto sobre las economías de Japón y Taiwán en el suroeste asiático. Estas economías son fuertes competidoras en productos electrónicos, informáticos y de telecomunicaciones, y las rebajas de aranceles para los productos surcoreanos afectará seriamente a las exportaciones niponas y taiwanesas.

Está previsto que los grandes beneficiados sean una vez más los fabricantes chinos, quienes aprovecharon la situación de Taiwán para firmar en junio del año pasado un Acuerdo Marco de Cooperación Económica con la isla del estrecho de Formosa.


Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/EE-UU-impone-sus-tesis-sobre-libre.html

miércoles, 23 de noviembre de 2011


Estados Unidos apoya en las sombras dictadura militar egipcia, controlable como el ex presidente

EL CIUDADANO.CL – Las protestas continúan en la Plaza Tahrir de El Cairo, pese a que el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, mariscal Husein Tantaui, quien por 20 años fue Ministro de Defensa del defenestrado Mubarak, anunció un referéndum Claro que no especifica fechas y, según los planes estarían en el poder hasta junio del 2012.

Tras los violentos choques contra las autoridades, los miles de manifestantes en Egipto no creen que la Junta Militar deje el poder y siguen protestando exigiendo que “se vaya”. Según algunos expertos, EE. UU. está detrás de la violencia y quiere mantener en el poder a la oligarquía militar, controlable como el ex presidente Mubarak.

Este miércoles la muchedumbre rechazó la declaración del mariscal Husein Tantaui, el jefe de la Junta, en la cual se comprometió a entregar el poder a las fuerzas civiles tras las elecciones presidenciales el año que viene.

Miles de egipcios se están concentrando en la plaza Tahrir en el cuarto día de protestas masivas contra el gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. El desorden reina en Egipto desde el lunes, cuando el gabinete civil liderado por el Primer Ministro Essam Sharaf presentó la renuncia. Mientras tanto, Amnistía Internacional ha acusado a los gobernantes militares de cometer brutalidades que en ocasiones superan a las del ex Presidente Hosni Mubarak.

Los manifestantes de la plaza Tahrir  dicen que no creen ninguna palabra de Tantaui y aseguran que es lo mismo que el destituido presidente Hosni Mubarak al grito de “¡Tantaui es Mubarak vestido de uniforme!”.

El activista pacifista Brian Becker lo confirma a RT, señalando que tras la destitución de Mubarak, a quien EE. UU. intentaba tener eternamente en el poder, los norteamericanos apoyaron al régimen militar, más cómodo para Occidente.

Pero los militares no han logrado pacificar a la gente ya que no han promulgado los cambios necesarios y “la población necesita una democracia verdadera”, opina el experto. Y entonces Estados Unidos ha tomado medidas para defender a la Junta y reprimir las insurgencias contra los militares, recuerda el analista político Ralph Schoenman.

“La Junta se ha preparado para hundir las protestas en sangre. El 15 de noviembre el general James N. Mattis, el comandante del mando central de los Estados Unidos, se encontró con los jefes de la Junta en El Cairo para abordar la supresión de la población”. El experto agrega que en este encuentro también se discutió “la estancia de la oligarquía militar en el poder, como lo fue con Mubarak durante 40 años”.

Y ahora está claro que los esfuerzos de EE. UU. están fracasando, porque en gran medida a causa del descontento popular la Junta rinde sus posiciones promulgando cambios y gastando compromisos.

Esos cambios, según Schoenman, podrían ser la causa de que el Gobierno estadounidense finalmente se expresara en contra de la violencia y acciones del Ejército, después de 4 días de choques que han dejado más de 30 muertos y 1.700 heridos.

Las Fuerzas Armadas han aceptado la dimisión del Ejecutivo actual aprobando el nuevo gabinete denominado como Gobierno de Salvación, que desempeñará su papel hasta el final del período de transición.

Según lo anunciado, las elecciones presidenciales se celebrarán antes del 30 de junio de 2012 en lugar de lo que estaba planificado anteriormente, 2013. Además aseguraron que están listos para dimitir si el pueblo lo pone claro en un referendo.

Pero los enfrentamientos continúan. Este miércoles las fuerzas de seguridad volvieron a usar balas de goma y gases lacrimógenos contra los manifestantes, que exigen la dimisión inmediata de la junta.

Los expertos dicen que la gente califica las elecciones parlamentarias que se van a celebrar el próximo lunes como algo formal porque el poder real lo siguen teniendo los militares. Eso se debe a la ‘protección constitucional’ que ofreció el Ejército. Supone, de hecho, una negativa a reconocer la soberanía del nuevo Parlamento e implica que los militares tendrán el derecho de veto sobre cualquier artículo de la futura Constitución que no les guste. Y eso, señalan los analistas, provoca unas protestas multitudinarias que siguen sin cesar.

JUNTA MILITAR ANUNCIA COMICIOS

El jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) de Egipto, el mariscal Husein Tantaui, anunció, sin especificar fecha, que se celebrará un referendo para que los egipcios puedan decidir si los militares abandonan “inmediatamente” el poder.

La Junta Militar que se mantiene al frente del Gobierno de Egipto prometió ceder el poder y convocar a elecciones democráticas en junio del 2012, en atención a las intensas protestas que se vienen registrando en El Cairo, capital, que han dejado un saldo de decenas de muertos y miles de heridos. Los choques entre civiles y las fuerzas policiales se mantienen actualmente.

No obstante, esto no afectará las legislativas previstas para el lunes próximo, que aspiran se celebren con normalidad.

“No buscamos la Presidencia, y las Fuerzas Armadas rechazan cualquier intento de dañar su reputación”, afirmó Tantaui.

Asimismo, indicó que “el ejército no quiere el poder y antepone los intereses del pueblo a cualquier consideración. Está completamente dispuesto a traspasar las responsabilidades inmediatamente si el pueblo lo quiere, mediante un referéndum popular”, y advirtió la posibilidad de celebrar elecciones presidenciales a mediados del 2012.

Por otro lado, Husein Tantaui aceptó la dimisión del Gobierno del primer ministro Esam Sharaf, que se instaló en marzo, tras la caída del régimen de Hosni Mubarak, para administrar el país.

En el acto no se designó al nuevo Primer Ministro. El CSFA estima que el ex jefe de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed ElBaradei, sea designado para asumir esa responsabilidad.

Sin embargo, desde la emblemática plaza Tahrir en El Cairo, decenas de miles de manifestantes gritaban “fuera, fuera” al escuchar el discurso de Tantaui.

El manifestante Ibtisam al Hamalawy, quien a sus 50 años de edad ocupa la plaza de Tahrir, expresó que “no podemos creer lo que dice. La pelota estuvo en el campo del consejo militar durante meses, y no hicieron nada”.

Los egipcios acusan a esta Junta Militar de querer perpetuarse en el poder.

Ahmed Mamduh reclamó que “Tantaui es una copia de Mubarak” y agregó “es Mubarak con ropa militar y este discurso se parece al de Mubarak”.

Por su parte, el joven Ahmed Gharib consideró que este discurso llega tarde: “Si Tantaui lo hubiera pronunciado hace tres días, la situación sería diferente”.

“Desde hace tres días sólo hemos pedido que se anuncie una fecha para las elecciones presidenciales, pero ahora pedimos la marcha del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas porque es responsable de la muerte de los manifestantes”, enfatizó.

En ciudades como Alejandría, Port Said (norte), Suez, Qena (centro), Asiut y Asuán (sur), y en la provincia de Daqahliya, en el delta del Nilo, también se registraron protestas en contra de este régimen.

CELAC: “Ojalá pueda más temprano que tarde reemplazar a la OEA” con sus “distorsiones”

AVN – El presidente de Ecuador, Rafael Ecuador, manifestó su aspiración en que la Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) reemplace a la Organización de Estados Americanos (OEA), sobre todo en la la resolución de conflictos en la región.

El Jefe de Estado anunció que buscará el fortalecimiento del organismo en la Cumbre de la Celac, que se realizará en Caracas, el próximo 2 y 3 de diciembre.

“Ojalá más temprano que tarde pueda reemplazar a la OEA que históricamente ha tenido grandes distorsiones”, dijo este martes durante un encuentro con la prensa extranjera, reseñado por la agencia de noticias Andes.

El mandatario manifestó que no es posible que los conflictos latinoamericanos “tengan que ser tratados en Washington, donde está la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (Pero) EEUU no reconoce a la Comisión. Es claro el sesgo que ha tenido la OEA con respecto a países hegemónicos”.

También cuestionó que la relatoría que trata la libertad de expresión dentro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sea financiada en un 80% por la Unión Europea y Estados Unidos.

“Lo que hace la OEA es tratar análogamente la posición del Banco Mundial (…) Lo que tratan es de generalizar, instituciones anglosajonas que no necesariamente son las más convenientes para nuestra región”, agregó.

En días pasados, el vicecanciller ecuatoriano, Kintto Lucas, expresó que su gobierno propondrá crear una comisión de Derechos Humanos, como alternativa a CIDH.

martes, 22 de noviembre de 2011


Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad: la lógica de Occidente está basada en la amenaza y el belicismo

El presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha denunciado la política de amedrentamiento e intimación utilizada por las potencias imperialistas.
“La lógica de los poderes occidentales está basada en la amenaza y el belicismo”, ha declarado este domingo el presidente Ahmadineyad.

El jefe del Ejecutivo iraní, criticando a los autodenominados “defensores de los derechos humanos” en la escena internacional, ha puesto de relieve que el mundo entero está consciente de su hipocresía.

De igual manera, ha denunciado las mentiras y falta de sinceridad con que actúan estos falsos valedores de los derechos humanos en el mundo.

Ahmadineyad, en otra parte de sus declaraciones, destacando la importancia que tiene la realización de esfuerzos colectivos para progresar en el campo de los derechos humanos, ha manifestado que la República Islámica de Irán, gracias a su cultura, historia, civilización y religión, desempeña actualmente un papel de liderazgo y reconocimiento en esta materia.

Chile: manifestación contra Krassnoff, asesino de la dictadura pinochetista, reprimida por Carabineros

EL CIUDADANO.CL – Cientos de personas, entre ellos familiares de detenidos desaparecidos, víctimas, estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales, se congregaron afuera del Club Providencia. Lugar donde se rendía homenaje a un ex brigadier de la Dina (Dirección de Inteligencia Nacional) que torturó a cientos de personas durante la dictadura.

Esa tranquila manifestación donde se proclamaban gritos como: “¡Si no hay justicia, hay funa”, terminó en un enfrentamiento entre Carabineros y grupos de personas –unas con cara descubierta y otros tapados hasta los ojos-, quienes, sin provocar desmanes, terminaron siendo perseguidos y mojados por el agua del guanaco e intoxicadas por el gas lacrimógeno.
La convocatoria a la funa era a las 7 de la tarde, hora en la que ya se habían reunido centenares de personas que recibieron con insultos, patadas y huevos a los asistentes de este acto, donde se celebraba la 4º edición del libro “Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile”. El homenaje fue convocado por el alcalde de Providencia, Cristian Labbé (UDI, Unión Demócrata Independiente), otro ex Dina, quien hizo parte de la seguridad personal de Augusto Pinochet y quien ha sido reconocido como entrenador del homenajeado en técnicas de tortura y también ha sido señalado como torturador.

El frontis del Club Providencia, además de estar rodeado de manifestantes, se mantuvo lleno de policías, micros de carabineros, carros lanza agua y lanza gases. Mientras con pancartas y manos con pintura roja –representando sangre- civiles reclamaban el desvergonzado homenaje, Carabineros comenzó a separarlos con el ‘Guanaco’ –carro lanza aguas- y el ‘Zorrillo’ –carro lanza gases-.

En la calle Pocuro se vivió una exaltada jornada por la rabia de la gente versus la violencia de la policía. En la calle, uno de los actos que marcó la jornada fue cuando un integrante de Fuerzas Especiales lanzó una bomba lacrimógena -con una pistola- a quema ropa a una mujer. En tanto, en el frontis del edificio, otro policía le dio un empujón por la espalda a uno de los manifestantes que no hacía más que levantar una fotografía de una de las víctimas de Krassnoff. Ambos sucesos exaltaron aún más a los manifestantes.

Cada minuto que transcurría se ponía más tensa la situación, se intentaron hacer barricadas, a la vez que piedrazos iban y venían. Una mujer identificada como Ximena Shultle Morales recibió un golpe en la cabeza que la dejó sangrando en el suelo. Recostada en la esquina de República de Cuba con Pocuro fue asistida por los manifestantes, pero un Zorrillo se posó a menos de cinco metros de ella y lanzó gas lacrimógeno. Una vez que se disolvió el picante químico, los “inútiles subversivos” -como dijera Carlos Larraín- llevaron a la mujer al interior de un restaurant mientras llegaba la ambulancia.

“Los familiares, víctimas, testigos, sobrevivientes y gente sensible con el tema vinimos a manifestarnos, porque esto es homenajear a un delincuente”, manifestó Laura Atencio, hija de Vicente Atencio Cortés, presidente de la Central Única de Trabajadores (Cut) de Arica, regidor, alcalde y diputado por el partido comunista en la Provincia de Tarapacá y desaparecido desde el 11 de agosto de 1976. Atencio declaró que se encontraba “tranquilamente” gritando consignas cuando Carabineros empezó a tirar agua. “Nosotros tratamos de parlamentar, pero han venido cada vez más -efectivos de- Fuerzas Especiales. Estas calles no son sólo de los que están celebrando el asesinato de los nuestros”, criticó.

Chile: rechazan el envío de soldados chilenos a la Escuela de las Américas, la academia USA del terror

COOPERATIVA.CL – Agrupaciones de víctimas de la dictadura, derechos humanos y otras organizaciones rechazaron el envío de soldados chilenos a la estadounidense Escuela de las Américas y solicitaron al Gobierno el listado de los efectivos que han asistido a esa academia.

Esta academia militar ha hecho mucho daño a Chile, así como a todo nuestro continente, formando a los militares que por allí pasan en la lógica del ‘enemigo interno’ y en la doctrina de la Seguridad Nacional”, señala una carta enviada al ministro de Defensa, Andrés Allamand.

En la misiva destacan que desde sus inicios, en la década del 50, hasta en la actualidad “en muchos lugares de nuestro continente, incluido Chile, los militares acusados de violaciones a los derechos humanos tienen el común denominador de haber sido formados en la Escuela de las Américas”.

“Nos dirigimos en su calidad de Ministro de Defensa para expresarle nuestra preocupación y rechazó al permanente envío de soldados chilenos a la Escuela de las Américas, ubicada en Estados Unidos, la que hoy opera bajo el nombre de Instituto de Seguridad y Cooperación del Hemisferio Occidental”, añade el texto.
En el documento se explica que Chile es el segundo país que más soldados envía a la Escuela de las Américas después de Colombia.

En la carta también piden al ministro de Defensa, que instruya a las Fuerzas Armadas a crear una Unidad de Búsqueda “de nuestros compatriotas detenidos desaparecidos tal como lo han solicitado familiares de los ejecutados políticos”.
Recuerdan en el texto, que militares como Miguel Krassnoff, Manuel Contreras, Alvaro Corbalán, Armando Fernández Larios, que cumplen centenarias condenas por violaciones a los derechos humanos, “son algunos de los ‘graduados’ que se convirtieron en torturadores y asesinos de su mismo pueblo”.

Desenmascarada la "libertad" de prensa en EE.UU.

La semana pasada, el periodista independiente Sam Husseini fue a una conferencia de prensa del príncipe Turki al-Faisal de Arabia Saudí en el Club Nacional de la Prensa de Washington, del cual Husseini es miembro. Entonces hizo algo que es extraño en la cultura mediática corporativa en EE.UU. Se condujo como un verdadero periodista e hizo una pregunta dura, pertinente, sin ningún tipo de restricciones. Es la siguiente, como la reproduce el blog de Husseini:
Quisiera saber qué legitimidad tiene su régimen, señor. Usted se presenta ante nosotros como representante de uno de los regímenes más autocráticos, misóginos, sobre la faz de la tierra. Human Rights Watch y otros informan de torturas, detención de activistas, habéis aplastado el levantamiento democrático en Bahréin, tratasteis de derrocar el levantamiento democrático en Egipto y por cierto continuáis oprimido a vuestro propio pueblo. ¿Qué legitimidad tiene su régimen, fuera de miles de millones de dólares y armas? [1]
El príncipe Turki, ex jefe supremo de la inteligencia saudí, ex amigo del líder de al Qaida, Osama bin Laden, ex embajador saudí en EE.UU., reaccionó con un cambio de tema [2].
Si esto hubiera ocurrido en Medio Oriente, Husseini habría sido debidamente secuestrado por la inteligencia saudí, torturado y eliminado. Preguntad a los restos del coronel Muamar Gadafi. Por mucho menos –por decir en alta voz en una reunión de la Liga Árabe que el rey Abdullah era un traidor por alentar al gobierno de George W Bush para que invadiera Iraq– la Casa de Saud hizo todo lo posible –durante años– para asegurar la eliminación de Gadafi.
Turki muestra todas las credenciales democráticas registradas de la Casa de Saud. Se refiere al empuje por la democracia en el mundo árabe como “Problemas árabes”.
Después de la pregunta a Turki
Según Husseini, el mismo día de la conferencia de prensa, recibió una “carta que me informa de que estaba suspendido del Club Nacional de la Prensa ‘debido a su conducta durante una conferencia de prensa’. La carta, firmada por el director ejecutivo del club, William McCarren, me acusa de violar reglas que prohíben ‘conducta o lenguaje alborotador o indecoroso’.”
Husseini, director de comunicaciones del Instituto por la Veracidad Pública, que refleja el periodismo crítico de todo el mundo, es un hombre calmado, pensativo, con credenciales impecables. La acusación no solo es falsa, es directamente patética.
¿Fue un caso aislado? Obviamente no. De vuelta a enero de 2009, al mismo Club Nacional de Prensa, durante una conferencia de prensa de la entonces ministra de exteriores israelí Tzipi Livni. Cuando a Livni le hicieron una pregunta difícil –también Husseini– cortaron el micrófono, y la conferencia terminó abruptamente. Mi cámara, Sebastian Pituscan, estaba conmigo [3].
Así funciona realmente el tan alabado mito de la “libertad de prensa” en EE.UU. Si se realiza la tarea de un verdadero periodista, diciendo la verdad al poder, no se puede asistir a conferencias de prensa en la Casa Blanca, el Pentágono o el Departamento de Estado. Ni siquiera te admitirán en el edificio.
Si alguien es un funcionario de un “aliado valioso” –como la Casa de Saud o el régimen en Israel– es seguro que obtendrá un púlpito libre de preguntas en cualquier sitio que quiera, especialmente si su inglés es fluido.
Pero si alguien es un funcionario de un régimen “canalla”, lo mejor que le puede pasar es que le humillen en público, como le ocurrió al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad en la Universidad Columbia en Nueva York. Especialmente si no habla inglés y la mayor parte de lo que dice se pierde en la traducción.
Por otra parte, si alguien es un periodista viajero de los medios corporativos de EE.UU., puede hacer lo que le venga en gana.
Por ejemplo: durante la crisis financiera asiática, en 1997 y 1998, fui a innumerables conferencias de prensa en las que periodistas estadounidenses llevados con ese objetivo intimidaban a los dirigentes asiáticos como si fueran un montón de hooligans (los periodistas, no los dirigentes). Chicas despabiladas recién salidas de una escuela insignificante de periodismo trataron al entonces primer ministro malasio Mahathir Mohamad como si fuera un violador de niños, porque había establecido controles de capital.
Resultó que Mahathir tenía razón, ya que Malasia superó la crisis mucho antes que aquellos, como Indonesia, Tailandia y Corea del Sur que se rindieron a los horrendos ajustes del Fondo Monetario Internacional.
En 1989, estudiantes chinos que protestaban en la Plaza Tiananmen fueron vitoreados por los medios estadounidenses como héroes que resistían a la tiranía. En 2011, estudiantes estadounidenses que protestaban en todo el país contra la tiranía financiera son “flojos”, “hijueputas”, las dos cosas, o son directamente criminalizados.
Los medios corporativos de EE.UU. no podrían admitir que la represión en la Plaza Tahrir por policías antidisturbios egipcios es exactamente lo mismo que la represión en Nueva York, Oakland, Portland o Boston por policías antidisturbios estadounidenses.
Todavía no se oye ni una palabra de la OTAN sobre el establecimiento de una zona de exclusión aérea “humanitaria” sobre una selección de sitios de Ocupad en ciudades de EE.UU. Todavía consultan con la Casa de Saud.

Entrevista con Manolo Monereo, miembro de la fundación CEPS y experto en el contexto nacional de Perú
"Perú y su movilización continua pero fragmentada"

El pasado 5 de junio de 2011 el candidato Ollanta Humala sale vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la República del Perú, aupado por una alianza (Gana Perú) articulada en torno al Partido Nacionalista Peruano que reúne apoyos desde el Partido Comunista y el Partido Socialista hasta de Mario Vargas Llosa, e incluso durante la segunda vuelta del ex presidente Alejandro Toledo.


En un escenario de intensa, pero muy fragmentada, movilización –según la Defensoría del Pueblo existen a día de hoy 154 conflictos sociales activos y 64 latentes, la mayoría de ellos de carácter medioambiental1- Ollanta Humala accede a la Presidencia de la República con muchas expectativas creadas en los sectores populares. El ex militar de izquierdas se enfrenta a un país con un legado político nefasto, consecuencia de la aplicación del modelo neoliberal implantado por Fujimori durante los años 90’, caracterizado por la corrupción estructural de las élites políticas, un control férreo y casi absoluto de los medios de comunicación por parte de la oligarquía peruana, desigualdades sociales, e inseguridad ciudadana generalizada.


En una breve entrevista con Manolo Monereo, miembro de la fundación CEPS y experto en el contexto nacional de Perú, pretendo señalar sucintamente algunas claves para la comprensión del proceso político que vive actualmente Perú, intentando insertarlo en el viraje hacia la izquierda que vive la región latinoamericana.


Héctor Meleiro - ¿Podría explicar brevemente las características más importantes del sistema político y de partidos peruano?
Manolo Monereo - Para entender este país hay que entender al menos tres cosas:
En primer lugar, este país tuvo una de las izquierdas más importantes, en un momento la más importante, de toda América Latina. Una izquierda política unida que como mínimo tenía un programa de socialismo, que superaba más del 20% y que tenía un partido de centro izquierda ligado a la internacional socialista que es el APRA. En este país cuando llegó Alan García a su primer gobierno, la izquierda –entendiendo por ello también al APRA en aquel momento- tenía un apoyo de cerca del 70% en todo el país. Por lo tanto Perú es un país que ha tenido una izquierda y un movimiento social muy fuerte.


En segundo lugar, en este país en un momento dado la izquierda desarrolló una estrategia político-militar, articulada en torno al Sendero Luminoso, que en un principio tuvo un apoyo social muy fuerte que luego fue perdiendo.


En tercer lugar, aquí hubo un golpe de estado donde los núcleos fuertes del Poder, siempre monitoreados por la embajada estadounidense, desplegaron una guerra contrainsurgente, con elementos claros de guerra civil, con la que fue destrozado Sendero Luminoso; y con la que se impuso una política neoliberal a sangre y fuego hasta en cierto punto más destructiva que las dictaduras argentina, uruguaya o incuso chilena. Aquí hubo víctimas de lo que se llama el conflicto interno con cifras que llegan hasta las 100.000 personas.


Entonces, esas tres cuestiones aquí son muy importantes para entender el escenario peruano. Se puede decir que aquí la derecha económica, política y militar ganó una guerra contrainsurgente y marcó toda una trayectoria política, es decir que aquí se aplicó el neoliberalismo como lo que realmente es: una doctrina contrarrevolucionaria de masas, y se aplicó coherentemente. Eso hizo, entre otras muchas cosas, que desaparecieran los partidos políticos de masas, en general, y los partidos de izquierda, en particular. Y que todo e imaginario político de la izquierda desapareciera del sentido común de las masas en este país. Porque se ligó indefectiblemente palabras como socialismo, hoz y martillo, internacional o izquierda, a Sendero Luminoso y a su estrategia armada. Eso hace que este país tenga hoy un mapa político muy fragmentado, con partidos políticos con muy poca base social y militante, y donde la clave de bóveda es la siguiente: cómo mandan los que no se presentan a las elecciones. ¿Y como mandan los que no se presentan a las elecciones? Pues comprando a la clase política. Los políticos tienen muy poca o nula representatividad, y al tener muy poca base social y depender de una financiación externa al partido provoca que exista un mecanismo perverso en la que la clase económicamente dominante controla a la clase política para a su vez capturar el estado y ponerlo a su servicio, y esa es la matriz de poder que actualmente domina el país. Es una relación estrecha entre clase política, clase económicamente dominante y aparato del estado que articula la política desde Fujimori hasta ahora. Y la única novedad que emerge en este escenario es la irrupción de una nueva fuerza política, que es el Partido Nacionalista Peruano, que como ellos dicen no son ni de izquierdas ni de derechas, sino que son de los de abajo, y que tiene como misión en la práctica crear un nuevo mapa político en el país y un nuevo sistema de partidos; y es este uno de los principales desafíos del actual gobierno.


H.M - ¿Cuál has sido el legado de Fujimori en el sistema político y en la sociedad peruana?
M.M - Te puedo decir que ha cambiado el país. Ha cambiado la relación entre economía y sociedad, entre política y sociedad, ha roto todas las viejas identidades, ha liquidado el imaginario político de la izquierda y ha desarrollado una contrarrevolución de masas. A partir de este razonamiento hay tres elementos a tener en cuenta: el primero es el marco geopolítico, en segundo lugar el surgimiento del nacionalismo como una fuerza antisistémica que es combatido ferozmente por los poderes dominantes, y el tercero es que Ollanta esta vez que consigue el poder lo hace acusado de “blanquearse”, de moderarse, y él lo hace abiertamente apostando por una mayor ambigüedad ideológica y programática, mimetizando lo que se llama el modelo brasileño, y es esto último lo que según los analistas políticos le ha llevado al poder.


H.M. - Como ya sabemos el pasado 5 de junio de 2011 las elecciones dan por ganador a Ollanta Humala. ¿En qué contexto social se da esta victoria?¿Y cuál es su significado para la izquierda latinoamericana?
M.M. - En mi opinión, Perú vive una movilización continua y permanente, pero es una movilización local, absolutamente fragmentada, difusa e ideológicamente confusa. Es decir que detrás de una movilización puede darse que esté detrás la izquierda, el centro y la derecha; casi siempre con reivindicaciones justas pero poco claras. Se puede decir que ésta es una característica propia de este país. Yo lo defino de la siguiente manera: este país vive una continua crisis de legitimidad del sistema político que nunca acaba de ser una crisis de régimen. Aquí, a diferencia del contexto boliviano, venezolano o incluso del ecuatoriano donde las crisis del sistema político acabaron conduciendo a crisis del régimen generando procesos constituyentes, el contexto político se asemeja más al de Uruguay, Chile o Argentina. Es decir que existe una clara crisis de legitimidad, pero el movimiento social no es capaz de convertirla en una crisis del régimen político. No es que no exista movimiento social –porque sino no se explica el 30% de apoyo a Ollanta en la primera vuelta, ni su victoria en la segunda- es que no es capaz de unificar demandas, de articularse a nivel nacional y traducirse en fuerza política.


H.M - Siendo ambos países andinos y con un alto porcentaje de población de origen amerindio, ¿puede usted enumerar y explicar algunas de las continuidades y discontinuidades entre el proceso político boliviano y el peruano?
M.M - La primera, y fundamental para mí, es la diferencia histórica. Bolivia hizo la primera revolución “en serio”, después de la mejicana, en América Latina (1953); y desde muchos puntos de vista la más radical, incluso más radical que la cubana. Hasta esa revolución los indígenas, osea la mayoría de la población, no tenían ni siquiera el derecho al voto. Esa diferencia histórica y sobretodo su proyección en el imaginario colectivo es fundamental para comprender de manera comparativa ambos procesos.


La segunda diferencia tiene que ver con lo indígena. En Bolivia el elemento indio se ha organizado, ha generado identidades colectivas que son muy influyentes en el campo político; eso no ha ocurrido en Perú. Fundamentalmente por los procesos políticos y de urbanización que ha vivido este país –sobre todo con esto que se llama la Gran Lima donde se encuentra el 38% de la población- se puede decir que el elemento indio se ha difuminado, no juega políticamente, o al menos no con tanto peso como en Bolivia, porque aquí lo indígena no marca la política, aunque si le da un sesgo.


Luego hay una tercera diferencia que es que las políticas neoliberales, en vez de generar grandes resistencias como en Bolivia, han tenido efectos muy fuertes sobre las capas populares, despolitizándolas y acabando con cualquier imaginario rebelde.


H.M. - ¿Qué ha cambiado desde la llegada de Ollanta Humala a la presidencia y qué posibilidades de cambio reales existen actualmente en el país?
M.M. - Bueno, hay que tener en cuenta que Ollanta solo lleva 100 días. En mi opinión, la primera cosa que ha cambiado es el mapa geopolítico; es decir, que por primera vez América Latina es un territorio en disputa, donde existen líneas de fractura que marcan la política. Es evidente que el primer resultado es que no ha ganado Keiko Fujimori, es decir que no ha ganado la línea política del Pacto del Pacífico, la más cercana a los sectores “entreguistas” al capital internacional y a la administración norteamericana. Eso es lo primero que ha conseguido Ollanta Humala.


En segundo lugar, lo que llamamos estructura de oportunidad política ha cambiado favorablemente para los movimientos sociales. Es decir que se puede considerar que el gobierno de Ollanta establece más oportunidades para la movilización social, ya que por una parte acompañará a algunas reivindicaciones y por otra la represión será claramente más clamada.


H.M - La alianza Gana Perú es muy amplia, habiendo recibido apoyos desde el Partido Comunista y el Socialista, hasta del ex presidente Alejandro Toledo y de Mario Vargas Llosa. ¿Cree que la heterogeneidad de este bloque supone un freno para posibles transformaciones sociales?
M.M. - Sin lugar a dudas. Ollanta sabe que ha ganado gracias a que ha tranquilizado a parte de los sectores de la derecha política y la oligarquía económica moderando su discurso y su programa. Parte de la derecha y el centro político peruano actúa, como se dice aquí, como una “escopeta de dos cañones”, es decir actúa aparentemente dialogando con Ollanta, y a la vez atacándole y conspirando contra él. La derecha no se fia de Ollanta, sabe que es peligroso y que el modelo que está implementando es un modelo que para ellos puede tener muchos problemas. El modelo que está aplicando Ollanta es lo que yo llamo el modelo brasileño corregido, que es: la economía para la derecha, la política social para la izquierda, y yo me encargo de la policía y los militares –que es lo que está haciendo él. Ollanta está haciendo una verdadera purga -que a mí me parece positiva- en los aparatos policiales y militares, jubilando a viejos generales y cargos intermedios con el fin de eliminar la corrupción públicamente conocida en los resortes del poder. Sin embargo, este modelo parte de dos supuestos, uno es el crecimiento económico, ya que sin él es imposible implementar este modelo, y el segundo es la resolución pacífica de la conflictividad social; ambos supuestos interrelacionados. Ese es el verdadero reto de Ollanta: compaginar el crecimiento económico e inversión privada, que es el la fuente del dinero con el que se implementan políticas de redistribución, con la reestructuración del sector minero, que es el origen de gran parte de los conflictos socio-ambientales abiertos en el país.
H.M. - ¿Cree que lo que usted ha llamado el modelo brasileño corregido afirma o desmiente la teoría de las Dos izquierdas en América Latina, una más radical y otra más reformista?


M.M. - Yo creo que eso siempre ha sido una barbaridad, el típico producto de satanizar a una parte de la izquierda latinoamericana. Yo creo que no hay dos izquierdas, lo que hay son diferentes contextos sociales que en función de la radicalidad de los movimientos sociales en cada país producen determinadas correlaciones de fuerza.


H.M. - Hace poco han salido los datos de una encuesta nacional que dice que el principal problema percibido por los peruanos es el de la corrupción política, por delante de la inseguridad ciudadana, la pobreza y el paro. De hecho los casos de corrupción llegan no solo a aproximadamente el 30% de los congresistas sino que salpican al mismo Vicepresidente Omar Chehade. ¿Puede explicar brevemente el caso Chehade?¿Cuál es su opinión al respecto de este problema?
M.M. - En cuanto al caso Chehade, parece ser que el vicepresidente convoca una reunión con altos cargos de la policía con el fin de intervenir sobre la empresa azucarera Andahuasi, actualmente en litigio entre diferente grupo empresarial y gestionada temporalmente por los propios trabajadores gracias a una orden judicial. Los reúne para beneficiar a una de las empresas en litigio, el grupo Wong, planteando el desalojo de los trabajadores y la entrega del negocio a la mencionada empresa. Entonces el general de la policía, que en ese momento estaba siendo cesado por Ollanta Humala, filtra esa reunión a la prensa y a partir de ahí la Fiscalía inicia una investigación al igual que la Comisión de Ética del Congreso. Ollanta Humala le pide al vicepresidente que “dé un paso al costado”, sin embargo éste le desobedece, pero es cesado por el Congreso. Por lo tanto su figura, pase lo que pase, está más que liquidada. Sin duda este caso le está pasando factura al Presidente Ollanta Humala.
Ahora, existen varias maneras de abordar el problema de la corrupción, una es fijarse en los corruptos exclusivamente, y la otra es fijarse en los corruptos y en los corruptores. Aquí nunca aparecen los corruptores. En mi opinión, la corrupción política, tanto aquí como en España, es la consecuencia estructural del modelo neoliberal, si no se tiene eso en cuenta no hay nada que solucionar. El problema es lo que he mencionado antes: cómo mandan los que no se presentan a las elecciones. Todo esto es consecuencia, en parte, de la debilidad de los partidos políticos, de la imposibilidad de imponer disciplina dentro del partido, y del sistema de listas abiertas o voto preferencial que establece que los que se postulan dentro de una lista se tienen que pagar sus propias campañas electorales. Esto significa que para ser político tienes o que tener dinero o que te financien. Conclusión: este sistema tiene como consecuencia el control absoluto de la clase política por parte de la clase económicamente dominante.