Marcha en reclamo a la reconstrucción de Haití recorre Puerto Príncipe
Haitianos marchan este jueves por las calles de Puerto Príncipe, capital de Haití, en reclamo a la reconstrucción de su país, dos años después del terremoto de magnitud 7 que dejó al menos 316 muertos y más de 1,5 millones de personas damnificadas.
La enviada especial de teleSUR a Haití, Madelein García informó este jueves que "comienza la marcha, se escuchan las voces en protesta, en duelo por aquellos que piensan que no han recibido nada y que siguen en pobreza" tras el sismo que devastó a la nación caribeña el 12 de enero de 2010.
García reportó que la movilización partió "en uno de los sitios donde hay un refugio (...) Ellos (los haitianos) recuerdan con mensajes lo que ocurrió en aquel momento y lo que se ha dejado de hacer para está población".
La protesta se realiza "con cánticos y alabanzas, es su manera de expresarse porque este es un pueblo religioso", resaltó.
En la mañana de este jueves, el director de la Plataforma para la Alternativa del Desarrollo de Haití, Cimille Chalmers, había informado a teleSUR que los haitianos "haremos una marcha, caminaremos este jueves por universidades, escuelas, y en cada punto daremos un mensaje de recuerdos, pero también de alternativas".
"Luego de dos años no se han hecho muchas cosas (...) Sólo se han recogido el 12 por ciento de los escombros y esto es inaceptable", manifestó.
Asimismo, expresó que el 12 de enero "es un día de mucho sufrimiento, de muchas lágrimas, pero también un día para saludar la solidaridad que se levantó en Haití gracias a los Gobiernos progresistas".
"Nuestra esperanza es que este evento del 12 de enero y de esta experiencia negativa nos sirvan de lección para construir una nueva relación entre Haití y los pueblos del mundo y que no se utilice la ayuda para agenda de dominación e imperialismo como lo ha hecho Estados Unidos (EE.UU.)", señaló.
Este miércoles el presidente haitiano, Michele Martelly, prometió que su gobierno "redoblará esfuerzos" para reconstruir a la nación y erradicar la miseria.
Pese a las promesas del Gobierno de Martelly, los haitianos manifiestan su malestar ante la falta de techo y trabajo dos años después del terremoto.
Actualmente, viven 540 mil haitianos en campamentos improvisados que carecen de los servicios básicos.
El movimiento telúrico también causó pérdidas multimillonarias que aún no se han podido recuperar y dio pie para el brote de cólera que ha matado ya a más de siete mil personas.
El capital financiero e industrial brindó su apoyo y financió la aventura política, en esa época agrupados en la Trilateral. Así surge el periódico El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, franquista pragmático de última generación. Los gobiernos de Adolfo Suárez contaron con sus parabienes. Cuando ganó el PSOE, en octubre de 1982 –recuérdese, tras el golpe de Estado apoyado desde la Casa Real, conocido como la operación De Gaulle–, se ratificaron los acuerdos con el Vaticano, se renunció a la reforma agraria, tanto como a una restructuración del sistema universitario y educacional, cuestión que sigue pendiente en pleno siglo XXI y, lo más destacado, se dio el visto bueno a la OTAN y la CEE.
popular, será la suma de socialcristianos, democristianos, liberales, conservadores, falangistas y franquistas. Su aparición busca atraer a las nuevas generaciones de la derecha española. Es el llamado peregrinaje al centro. Tras años en la oposición, el mal hacer de los últimos gobiernos de Felipe González y el PSOE, con los escándalos financieros, los GAL y la corrupción, facilitó su llegada al gobierno de la nación; corría el año 1996.
José María Aznar, político gris, se transformaría en el primer presidente de gobierno de la derecha posfranquista. Su llegada no alteró el itinerario diseñado por los grupos económicos y empresariales. Todo marchaba según lo previsto. Los cambios introducidos estaban a tono con los tiempos. Privatizaciones, desregulación y reforma del mercado laboral. La profundización de la receta neoliberal, impulsada en tiempos del PSOE, supuso un aumento de la conflictividad social y varias huelgas generales. Pero nada debutó la máquina. Haciendo oídos sordos, los políticos continuaron el itinerario marcado por el capital financiero, cuyo costo fue el recorte de derechos sociales, políticos y económicos de las clases trabajadoras.
Bajo la última etapa expansiva del capitalismo central, las reformas neoliberales se justificaron como necesarias para no perder el tren del progreso. Aznar se vanagloriaba de ser el alumno más listo de la clase, cumplía a rajatabla los designios del G-7, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los empresarios, contentos, y la clase política obtenía matrículas de honor. Nadie se planteó quién era el profesor y cuál el plan de estudio. Aznar, alumno modelo, no formaba parte del claustro de profesores. Ni sus deseos de figurar y sentirse protagonista durante la segunda guerra del Golfo cambiaron su estatus; siguió siendo un alumno sumiso. Al final de su etapa, la burbuja financiera e inmobiliaria que sostenía la endeble economía española campaba a sus anchas. Crecía sin oposición alguna. La banca Sachs se frotaba las manos. Con la entrada de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, las grandes empresas trasnacionales, clientes de Goldman Sachs, terminan por actuar bajo sus principios. En Estados Unidos Goldman Sachs ya gobernaba. La crisis la hizo más grande. En medio de la algarabía de las hipotecas basura y las primas de riesgo, pasaron a la ofensiva. Era el momento de invertir la relación entre poder económico y el político. Ahora serían ellos quienes asumieran directamente el poder formal. Sus asesores y empleados pasarían a ser secretarios de gobierno, ministros, diputados, etcétera. Los parlamentos se transforman en comparsas y bailan a ritmo de Telefónica, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander y su valedor Goldman Sachs. Nada más comenzar la recesión en España comenzaron a dar órdenes a un gobierno débil y sin personalidad. Las reformas laboral y de pensiones, junto al despido libre y el trabajo basura se imponen sin rechistar. El triunfo del Partido Popular encumbra a un partido dependiente del Banco Central Europeo y la dupla Merkel, Sarkozy a Mariano Rajoy, otro alumno modélico, como inquilino de La Moncloa. Y para que no queden dudas de quién gobierna en España, nombrará a un asesor de Goldman Sachs como ministro de Economía. Y como señala el manual del banco, el ascenso de sus empleados
Corren malos tiempos para la ética política.
depende sólo de su capacidad del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa... No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma... El lucro es importante para nuestro porvenir. Ya sabemos quién manda en España: Goldman Sachs, conocido bajo el apodo genérico de
los mercados.
Corren malos tiempos para la ética política.