Escenas de miseria en el corazón de un barrio rico de la España del PP
Cuarto Poder
Cuando escuchó la frase críptica del vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia: “Las condiciones (del rescate) a España no serán diferentes de lo que ya se conoce” y unas horas después oyó al jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, decir que los “sacrificios son necesarios para salir de la crisis”,
se le avivó el dolor de la T-4 y comenzó a llorar como el día que
despidió al hijo en el aeropuerto de Barajas. Tenía 32 años, el hijo, y
se largó allende el Atlántico de este país que le negaba el pan y el
futuro.