A un año de las elecciones en Túnez
Involución política y revuelta social
El pasado 23 de octubre se cumplió
un año de las primeras elecciones democráticas en Túnez en una atmósfera
distante de la celebración festiva. Con el ejército desplegado de nuevo en las
calles, protegiendo embajadas, bancos, supermercados y centros oficiales, dos
manifestaciones de signo contrario frente a la Asamblea Constituyente, y otras
dos más pequeñas en la Avenida Bourguiba, daban buena medida de la agudísima
confrontación política que atenaza al país. En sólo 12 meses, Túnez ha hecho una
ejemplar transición a una democracia sin mucho contenido real. Ejemplar porque
toda la pluralidad inicial ha desembocado en tiempo record en un bipartidismo
paralizador, a imagen y semejanza del de las fallidas democracias occidentales.
Sin mucho contenido real porque esta confrontación no sólo no expresa vitalidad
democrática sino que, al contrario, impide incluso establecer las condiciones
mínimas para el ejercicio de una democracia al menos formal, según los
estándares europeos.