El Fantasma de Canterville
Oscar Wilde, el maravilloso
irlandés que engalanó la neblinosa Londres en la era victoriana, nos narra en
una de sus hilarantes obras de teatro, la historia del fantasma de Sir Simon
Canterville quien, 300 años después de muerto, vaga por un antiguo edificio
asustando a diversas generaciones. Durante mucho tiempo estos, y sus herederos,
lo toman en serio, y se intimidan por el fenómeno; pero de pronto Hiram B. Otis
y su hijas -que no creen en fenómenos paranormales- optan por no dar crédito a
las advertencias recibidas y se burlan del pobre fantasma que, aburrido por el
desdén de sus nuevos vecinos, cae en una profunda depresión y abandona el
escenario, alcanzando por sí mismo la paz de los difuntos. En otras palabras, el
fantasma de Canterville muere cuando los demás dejan de creer que realmente
existe.