jueves, 19 de enero de 2012


EE. UU. RECLUTA A EX MIEMBROS DEL GOBIERNO MEXICANO COMO ESPÍAS


Altos mandos de la Procuraduría General de la República (PGR) de México y de las secretarias de Seguridad Pública federal y de Gobernación confirmaron haber detectado que al menos 80 ex miembros del Gobierno de ese país trabajan para agencias estadounidense como espías y en recopilación de información.
Según el diario mexicano 'La Jornada’, están implicados desde ex funcionarios de alto nivel hasta policías, que fueron captados por agencias estadounidenses como la DEA, encargada del combate antidrogas, así como las representaciones de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Los agentes espían, recopilan y dan seguimiento a los temas y casos de su interés, informaron fuentes anónimas. Además, no descartan que funcionarios en activo también estén trabajando para los estadounidenses en combinación con sus ex compañeros.
Lavado de dinero
El último caso está siendo investigado dentro de la averiguación previa en la que se indaga si la DEA ha lavado dinero de grupos criminales mexicanos en territorio nacional sin conocimiento de las autoridades del país. Los ex servidores públicos y ahora informantes estadounidenses actúan como si se tratara de funcionarios consulares, ya que una de sus bases está ubicada en la embajada estadounidense.
Además, las fuentes señalaron que los ahora servidores de la DEA, ICE y ATF han sido detectados en instalaciones como el Centro de Mando de la Policía Federal o el Centro de Investigación y Seguridad Nacional mexicana.
De acuerdo con el rotativo, aunque los agentes estadounidenses no suman más de 200 en todo México, las autoridades de ese país no conocen el número de informantes que ha contratado su par de EE. UU., ya que inclusive se ha detectado que algunos que fueron detenidos como delincuentes colaboraban con alguna agencia, sobre todo en la frontera norte.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_33811.html

EL EX PRESIDENTE DE LIBERIA TRABAJÓ PARA LA CIA


El ex presidente de Liberia Charles Taylor, que está acusado de crímenes de guerra, trabajó para los servicios secretos estadounidenses. Esta información ha sido confirmada tras más de 25 años de silencio por las autoridades norteamericanas.
El ex mandatario liberiano estuvo colaborando como informante con varias agencias de inteligencia, incluyendo la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), desde los años 80, cuando inició su carrera como uno de los señores de la guerra más conocidos del mundo, según ha reconocido Washington a un periódico local.
Este jueves el diario Boston Globe ha conseguido la primera confirmación oficial de las autoridades estadounidenses de que Taylor había trabajado como espía para la Inteligencia de EE. UU. Fuentes del Pentágono han admitido que sus agentes habían utilizado a Taylor como informante, pero no quisieron dar más detalles sobres las informaciones conseguidas ni sobre el papel concreto que había jugado el ex presidente por "motivos de seguridad".
"La respuesta del Pentágono al Boston Globe afirma que los detalles del papel de Taylor para la agencia de inteligencia están incluidos en decenas de informes secretos -al menos 48 documentos- que abarcan varias décadas. De todos modos, la duración exacta y el alcance de la relación permanecen ocultos", dice el rotativo.
En la actualidad Taylor, primer jefe de Estado africano procesado por crímenes de guerra por un juicio internacional, espera el veredicto por el proceso por crímenes de guerra ante el Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL), que tuvo lugar en Leidschendam (Holanda), por supuestos crímenes de guerra y contra la Humanidad en Sierra Leona en los años 1991-2001.
Taylor, de 62 años, está acusado de haber suministrado armas y municiones a cambio de diamantes a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF) durante la guerra civil en Sierra Leona, que estuvo acompañada de represiones masivas y causó 120.000 muertos.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_35052.html

¡BRICS, SALVEN EUROPA!


El Fondo Monetario Internacional podría solicitar a los países BRICS que contribuyan al rescate de Europa. La directora del organismo declara que necesita aumentar en 500 000 millones de dólares sus fondos anticrisis para lo cual podría demandar la ayuda del bloque.
La jefa del FMI, Cristine Lagarde, espera llegar a un acuerdo con las naciones BRICS durante la próxima cumbre del G20. El FMI planea dedicar los fondos recabados para realizar préstamos a los países con problemas.
El FMI no beneficia a las personas, sino al gran capital
"Los experimentos del FMI en Latinoamérica, Asia y África todo el mundo los conoce. Son medidas y políticas que no benefician a las personas y solo benefician al gran capital. Por lo tanto el FMI sigue metiendo la cabeza en Europa, en la zona euro, y demuestra que la zona, la UE, no ha logrado todavía su independencia económica, en este caso de EE. UU., que controla realmente el FMI", dijo a RT Gregorio López Sanz, profesor de economía de Universidad de Castilla-La Mancha.
Por su parte, la directora de la institución subrayaba la urgencia de un esfuerzo colectivo para hacer frente a la crisis. Recientemente, el Banco Mundial revisó a la baja las perspectivas de crecimiento global para el 2012 y destacó como principal obstáculo la situación de la zona euro.
Los expertos señalan que los fondos pueden ser necesarios para conceder préstamos a Italia y España. Sin embargo, los representantes del FMI no lo dicen directamente. Actualmente, el organismo dispone de 385 000 millones de dólares, lo que no sería suficiente si Madrid y Roma tuvieran que recurrir a él para obtener el respaldo de crédito.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/economia/global/issue_35034.html

BANCO MUNDIAL: EL MUNDO ESTÁ AL BORDE DE UNA CRISIS GLOBAL MÁS SEVERA QUE EN 2008


El Banco Mundial (BM) advierte que el mundo está al borde de una nueva recesión que será tan severa como la de 2008 o incluso más. Las causas principales son la crisis de la zona euro y la controversia EE. UU. y UE contra Irán que podría desembocar en un drástico déficit petrolero.

El BM calcula que la crisis europea es capaz de quitar un 4% del crecimiento económico global, lo que llevaría la tendencia mundial a un ligero incremento en la recesión. Precisa que están amenazadas tanto las economías emergentes, como las desarrolladas.
Las perspectivas para 2012 empeoraron en medio año
El nuevo informe del BM es una revisión de un documento publicado tan solo hace medio año. Sus pronósticos de ahora son mucho más pesimistas. Si anteriormente predecía un aumento de un 1,8% para los países de la zona euro, hoy en día habla de una caída en un 0,3%. En cuanto a las economías desarrolladas en general, les augura un crecimiento anémico de tan solo un 1,4%, mientras que hace seis meses les pronosticaba un aumento en un 2,7%. Los países en desarrollo tampoco evitarán problemas: el Banco les bajó el crecimiento del 6,2% al 5,4%.
Pero esto todavía no es el 'techo'. El BM advierte que estas perspectivas, por más pesimistas que sean, son muy "inseguras" tomando en cuenta todos los riesgos existentes y que la realidad podría ser mucho más severa.
El FMI reclama un billón de dólares para salvar a Europa de la crisis
Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que el mundo todavía puede ser salvado. Para ello el organismo necesita un billón de dólares. El montante será un primer paso en el reforzamiento de la potencia de fuego del Fondo para ayudar durante los próximos años a los estados de la zona euro afectados por la crisis. La cifra supone 500.000 millones extras a lo previsto anteriormente. Según la presidenta del Fondo, Christine Lagarde, el objetivo del organismo es "jugar un papel completo y constructivo como garante de la estabilidad global".
De esos 500.000 millones, 200.000 están garantizados desde diciembre pasado, cuando las naciones europeas se comprometieron a suministrar la cantidad al organismo para que pueda ofrecer préstamos urgentes a los países más vulnerables. En cuanto al saldo restante, el organismo comunica que está "explorando opciones de financiación" y no hará ningún otro comentario "hasta que las necesarias consultas con los miembros del Fondo se hayan completado".
Según los analistas, la mayor presión ahora está dirigida a Rusia, Brasil, China, la India, Japón y a los países exportadores de petróleo. El objetivo es convencerles de hacer mayores contribuciones al FMI y llegar a un acuerdo definitivo antes de la cumbre del G-20 de finales de febrero en México.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/economia/global/issue_35016.html

IRÁN LANZA AMENAZAS SUBMARINAS A LOS PORTAAVIONES DE EE. UU.


El comandante del ejército iraní, Farhad Amiri, aseguró que Teherán está en alerta máxima ante las amenazas estadounidenses y que tiene los mejores submarinos del mundo que están listos para "emboscar y golpear" a los buques enemigos.
El comandante de la Jihad (guerra santa) Autosuficiente del Ejército de Irán subrayó que los submarinos de punta esperarán a los portaviones estadounidenses desde "el fondo, a lo largo del Golfo Pérsico".
Según citaron los medios locales, las sumergibles iraníes, "los mejores del mundo", tienen "los mejores motores de Diesel, son silenciosos y pueden evadir cualquier detección ya que poseen la tecnología de avanzada. 
Funcionarios militares de la república islámica también afirmaron que los submarinos son capaces de abrir fuego con misiles y torpedos de manera simultánea. Además de su superioridad armamentista y tecnológica, son importantes en cuanto "a los aspectos tácticos", tomando en cuenta las peculiaridades geográficas de las aguas que rodean Irán.
Entretanto, analistas de EE. UU. dudan de que el Ejército o la Armada iraní puedan mantener el bloqueo físico del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los expertos coinciden que el país tiene capacidad para utilizar minas, incluso flotantes, y misiles.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_35044.html

China afronta "sombríos" desafíos por el cambio climático

El calentamiento global amenaza la senda de China hacia la prosperidad, reduciendo cultivos, disminuyendo el caudal de los ríos y desatando más sequías e inundaciones, según la última evaluación gubernamental sobre el cambio climático, que prevé grandes cambios en la forma en que el país se alimenta.

Las advertencias aparecen en la "Segunda Evaluación Nacional sobre el Cambio Climático", que resume los últimos conocimientos científicos sobre las consecuencias y los costes del calentamiento global para China - la segunda mayor economía mundial y el mayor emisor de gases de efecto invernadero.

El calentamiento global, que alimenta la industria emisora de gases de efecto invernadero, el transporte y el cambio en el uso de la tierra, supone una amenaza a largo plazo para la prosperidad, la sanidad y la producción de alimentos en China, según el texto. Dado que la economía de China probablemente rivalice en tamaño con la de Estados Unidos en las próximas décadas, eso tendrá amplias consecuencias.

"China afronta un situación ecológica y ambiental extremadamente sombría por el impacto del calentamiento mundial continuado y los cambios del medio ambiente regional", dice el informe de 710 páginas, publicado el año pasado pero puesto en venta recientemente.

Pese a ello, las crecientes emisiones chinas de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, comenzarán a reducirse sólo a partir de 2030, con grandes descensos sólo a partir de mitad de siglo, dice el informe.

Si no se toman medidas para atajar el calentamiento, la producción cerealística en el país con más población del mundo podría caer del 5 al 20 por ciento para 2050, dependiendo de si un "efecto fertilizador" de la presencia de más dióxido de carbono en el aire compensa las pérdidas, según el texto.

Pero esa posible caída puede contenerse mejorando la elección de cultivos y las prácticas agrícolas, además de a través de una irrigación y uso de fertilizantes mejorados.

China es el mayor consumidor mundial de cereales y ha recurrido cada vez más a proveedores extranjeros de maíz y soja.

El informe fue elaborado por equipos de científicos supervisados por responsables gubernamentales, y se produce tras una primera evaluación en 2007. No establece políticas, pero ofrece una base de pruebas y previsiones para dar forma a las políticas.

EL CRECIENTE COSTE DE CULTIVAR
"En general, los impactos observados del cambio climático en la agricultura han sido tanto positivos como negativos, pero principalmente negativos", dijo Lin Erda, uno de los principales autores del informe, a Reuters.

"Pero a medida que las temperaturas sigan creciendo, las consecuencias negativas serán cada vez más graves", dijo Lin, experto en cambio climático y agricultura en la Academia china de Ciencias Agrícolas.

"Por un periodo de tiempo, la gente podría adaptarse, pero los costes de la adaptación crecerán, incluyendo para la agricultura".

Bajo diferentes escenarios de niveles de gases de efecto invernadero y sus efectos, para finales de este siglo la media de temperaturas atmosféricas de China habrá crecido en entre 2,5 y 4,6 grados centígrados por en cima de la media de 1961-1990.

El agua, sea mucha o poca, sigue siendo clave en la forma en que el calentamiento afectará a la prosperidad de China.

"El cambio climático conducirá a graves desequilibrios en los recursos acuíferos de China cada año y a lo largo de los años. En la mayor parte de las zonas, las precipitaciones se concentrarán cada vez más en el verano y otoño, y las inundaciones y sequías serán cada vez más frecuentes", dice el texto.

"Sin medidas efectivas, para la última parte del siglo XXI, el cambio climático podría constituir ya una amenaza para la seguridad alimentaria del país", dice.

En las regiones costeras, el aumento del nivel de los océanos supondrá un problema para las grandes ciudades y zonas exportadoras que han estado a la vanguardia de la industrialización china.

En los 30 años transcurridos hasta 2009, el nivel del mar en Shangái creció 11,5 centímetros; en los próximos 30 años, probablemente aumentará otros 10 o 15 centímetros.

Los esfuerzos para proteger las áreas vulnerables con diques son inadecuados, según el texto, que señala su vulnerabilidad frente a tifones y maremotos que el calentamiento global podría intensificar.

China, con 1.340 millones de habitantes, emite un tercio del dióxido de carbono mundial, siendo Estados Unidos el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero.


El imperio del pis

Los medios critican aisladamente a los cuatro marines para proteger el modelo de humillación global de EEUU

En 1993, un periódico español denunció la corrupción del entonces director de la Guardia Civil, Luis Roldán. Robó dinero público de mil maneras y fue responsable de terrorismo de Estado. A la sociedad le costó digerir la noticia de que robe aquel que debe evitar que otros roben, pero lo que realmente crispó a la opinión pública y obligó a actuar al gobierno más corrupto del llamado ‘felipismo’ fueron unas fotos de Roldán en paños menores durante una fiestorra privada al estilo de Berlusconi en Villa Certosa. Estas imágenes fueron las determinantes para la condena social. Fue desolador: el juicio público recayó sobre la anécdota (yo tengo fotos más truculentas que Roldán) y elude el problema de fondo.


La imagen de cuatro marines orinando sobre unos cadáveres afganos es tan repugnante como la complacencia de la Casa Blanca, sí, pero es grave que sólo se hable de esto y no encontremos en ningún medio un debate profundo y valiente sobre la causa de esta y otras situaciones dramáticas, que es el imperialismo mesiánico estadounidense, empeñado en dominar y humillar al planeta entero a su antojo con Europa de rodillas. Los medios se empeñan en convertir la imagen de los marines en un fin en sí mismo, pero sólo es la consecuencia de decisiones que se toman en despachos para favorecer a determinadas empresas. El ensañamiento está en la naturaleza humana cuando se lleva a extremos, en cualquier causa (yo lo comprendo en el bando de las víctimas, de los invadidos); lo grave es ordenar desde la tranquilidad de un despacho que unos hombres sean llevados a extremos por una causa criminal.

Fuente: http://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/2012-01-16/imperio-pis/15267.html

La petrolera BP ve a China como el mayor consumidor de crudo para 2027

China impulsará el crecimiento de la demanda mundial de petróleo en las próximas dos décadas y en el 2027 superará a Estados Unidos como el mayor consumidor mundial de crudo, dijo el miércoles BP Plc.

BP, en su Energy Outlook 2030, también dijo que el petróleo sería el combustible de crecimiento más lento en los próximos 20 años debido a los altos precios y una eliminación gradual de los subsidios en las economías emergentes.

La demanda mundial crecerá a 103 millones de barriles por día (bpd) para el 2030, un 18 por ciento más que en el 2010, dijo BP. Más de la mitad del aumento de la demanda de combustible líquido se encuentra en China, que BP espera que supere a Estados Unidos como el mayor importador de crudo para el 2018.

La predicción de BP destaca el cambio gradual del crecimiento del consumo de petróleo de Occidente a Asia. China ya es el mayor consumidor de energía del mundo, al superar a Estados Unidos en el 2010, según la Agencia Internacional de Energía.

Además de destacar el continuo crecimiento de China e India, el informe de BP es una muestra más de la disminución de las estimaciones a largo plazo de la demanda de petróleo. El petróleo subió a un récord de 147 dólares el barril en el 2008 y se mantiene muy por encima de los 100 dólares.

"El petróleo, el principal combustible del mundo, seguirá perdiendo cuota de mercado durante todo el período", dijo BP. "En China, se prevé una desaceleración significativa del crecimiento del consumo de energía a partir de 2020, a medidad que la economía madura."

Aún así, el mundo todavía tiene que producir el suficiente petróleo, biocombustibles y otros líquidos para satisfacer un aumento previsto de la demanda de 16 millones de bpd para el 2030 y reemplazar una caída de la producción de las fuentes existentes, dijo BP.

Este es el segundo año en que BP, un referente en la elaboración de estadísticas del sector energético por 60 años, ha publicado sus perspectivas a largo plazo. En el 2007, la AIE estimó que el mundo necesitará 116,3 millones de barriles diarios de petróleo para el año 2030.

El crecimiento de la demanda se dará, sobre todo, de países no pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, dijo BP, aunque una eliminación de los subsidios al combustible sería uno de los factores que frenarán la demanda.

"En general, el crecimiento del consumo se verá limitado por fuertes precios del crudo en los últimos años, los avances tecnológicos, una serie de políticas nuevas, y la reducción continua y gradual de los subsidios fuera de la OCDE", dijo BP.

China e India se convertirán en la primera y la tercera economía y consumidor más grandes del mundo, para el 2030, dijo BP. Estados Unidos es actualmente la mayor economía del mundo.


Perú
Algunas reflexiones sobre el conflicto de Yanacocha y una proposición

El cuestionado proyecto Conga, de explotación aurífera en Cajamarca plantea en efecto, numerosos problemas, ambientales, sociales, económicos y políticos. Veamos algunos de ellos y de cómo podrían resolverse.

El primero de todos los problemas tiene que ver con el modo de explotación, à cielo abierto (o tajo abierto), que reúne prácticamente todos los males (grave depredación del ecosistema, consumo excesivo de agua, y altos niveles de contaminación) que se le atribuyen a la gran minería. En algunos países de América Latina, este tipo de explotación ha sido prohibido.

Por lo tanto, desde el punto de vista técnico y ecológico, en el caso de las reservas de oro de Yanacocha, ese modo de explotación parece ser el más adecuado. El proyecto, en efecto, cuenta ya con un EIA (Estudio de impacto ambiental) favorable, que ha examinado no sólo las consecuencias ambientales del proyecto, sino también los medios propuestos por la empresa para mitigarlos.

Claro, cabe aclarar que este EIA se ha hecho a solicitud de la empresa, la Newmont (estadunidense, asociada a una compañía peruana),  y no sería nada raro que haya contado con la benevolencia bien remunerada de los profesionales que lo redactaron.

El segundo problema tiene que ver con la reacción de la población concernida por las eventuales consecuencias medioambentales del proyecto. En este aspecto, todo parece indicar que una franca mayoría se opone tajantemente al proyecto. “Conga no va”, lo han repetido mil veces y lo siguen repitiendo a quien quiera escucharlos.

Esta oposición es harto comprensible. En ningún caso la explotación minera ha representado para las poblaciones aledañas un beneficio. Por el contrario, las grandes empresas transnacionales se han llevado siempre las riquezas extraídas y han dejado a la población en la miseria de siempre, con sus territorios físicamente devastados y fuertemente contaminados.

Por lo demás, el candidato presidencial Ollanta Humala, en su afán de ganar votos, no tuvo el menor empacho en prometer al pueblo de Cajamarca que él se opondría también, terminantemente, a la realización de ese proyecto. Algo que, una vez elegido Presidente, se apresuró a olvidar y pasó a convertirse en un fervoroso partidario. Tan entusiasta que no ha vacilado en tratar de impedir las movilizaciones de protesta mediante la declaración del Estado de Emergencia y la intervención enérgica de la fuerza pública.  

Vista esta situación, de rechazo total del proyecto, resulta difícil entender que los representantes administrativos de la población (Presidente de Región, alcaldes, etc.), y de los movimientos sociales (como el Frente de Defensa Ambiental)  se hayan prestado a participar en las “reuniones de negociación” con el gobierno. ¿Para negociar qué? Eso ha dado lugar, por parte del gobierno, a una iniciativa que puede contribuir a legitimar el proyecto: el anunciado peritaje internacional. Como se comprenderá, los resultados del EIA actual, hecho por la empresa, podían razonablemente ser cuestionados, pero será mucho más difícil hacerlo otra vez si esos resultados son ratificados por otros técnicos y científicos, independientes de la empresa.

Otro problema concierne los aspectos económicos de ese proyecto. No existe la menor duda que los beneficios financieros que cabe esperar, al precio actual de la onza de oro en el mercado mundial, en este periodo de crisis, son extremadamente importantes. Sin embargo, lo que hay que ver es  a dónde irían esos beneficios. Tradicionalmente, las compañías multinacionales se llevan la parte del león, pero, también en estos tiempos de debilitamiento de la hegemonía norteamericana, siempre es razonable pensar que el gobierno –que se reclama nacionalista- haya obtenido condiciones de repartición más ventajosas.

El presidente Humala, como se sabe, o debería saberse, no es de izquierda, no ha propuesto nunca alguna variante del socialismo del Siglo XXI, como está de moda en otros países de la región. Sin embargo, su pregonada “Gran Transformación” con inclusión de los sectores marginados, parece inspirada de la experiencia brasileña, bajo la dirección de Lula, que a la par de promover el desarrollo de la burguesía y de la gran burguesía carioca ha implementado diferentes programas sociales para combatir, con relativo éxito, la muy difundida pobreza extrema de ese país.

 Para hacer algo parecido en el Perú, Ollanta necesita imperiosamente los beneficios de la explotación minera y para obtenerlos es muy probable que insista, hasta las últimas consecuencias, en la realización del proyecto Conga. La pregunta elemental que inspira esta perspectiva es la siguiente: ¿se trata entonces de una política “extractivista”, típicamente neoliberal?

Si la pregunta se le hace a la mayor parte de los dirigentes de izquierda, la respuesta es obvia: “si, se trata de eso”. Ocurre que la izquierda peruana, como otras del subcontinente, es visceralmente anti-neoliberal, aunque no  haya formulado nunca otro modelo de desarrollo alternativo. Solo algunas personalidades de izquierda postulan un desarrollo que no estaría basado en la explotación de los recursos naturales (gas, petróleo, minerales, etc.) sino en la explotación agraria. De ahí que afirmen, enfáticamente, que “El Perú, es un país agrario”.

La crítica de este “otro modelo de desarrollo” merece, por supuesto, una nota aparte, pero señalemos lo esencial. Este planteamiento ignora la imbricación de la economía peruana en el mercado no sólo latinoamericano, sino también mundial, de mercaderías, de tecnología y de capitales. No sería imposible, pero demoraría décadas para resolver los problemas urgentes del país.

Por lo demás, cuando se habla de desarrollo, recordemos que no se trata de promover el consumismo desaforado de los países “desarrollados”, sino de crear las condiciones para satisfacer necesidades elementales: crear puestos de trabajo, generalizar los servicios básicos, de salud, de educación, de vivienda, de transportes, de electrificación, de agua corriente, de desagües, y de construir una infraestructura productiva moderna que diversifique y acreciente incesantemente el valor agregado de la producción.

Finalmente, el caso de la proyectada explotación del oro cajamarquino, pone en evidencia otro problema mayor susceptible de reproducirse en otras regiones, como la selva peruana, particularmente en territorios ancestrales de los pueblos originarios. Problemas que podrían formularse de la manera siguiente: ¿Puede una comunidad, o una población impedir (o vetar) un proyecto de explotación de recursos naturales, o de construcción de vías de comunicación destinadas a desenclavar ciertas regiones del país?

Por supuesto, si se trata de hacerlo, como ha sido hasta ahora, en beneficio de multinacionales, o de oligarquías locales, es completamente legítimo de mover cielo y tierra para impedirlo, pero, si se trata de contribuir efectivamente al desarrollo económico y social del país, es decir, donde la riqueza social sea redistribuida equitativamente entre todos, evidentemente no. La riqueza del subsuelo, que es obra de la evolución de la naturaleza, pertenece a todos los habitantes de un país, y todos tienen el derecho de beneficiarse con su explotación.

 Sin embargo, lo que debe hacerse, a través de la reglamentación de la reciente Ley de Consulta Previa, es crear una metodología de trabajo, y un mecanismo de arbitraje, que tome en cuenta escrupulosamente la opinión de todos, y muy particularmente la de las poblaciones que, como en el caso de Yanacocha, puedan ser afectadas por esa explotación, sin acordarles por lo tanto el derecho de veto. Pero, que impida al mismo tiempo, al gobierno, de imponer arbitrariamente un proyecto, si este es objeto de una fuerte oposición de la población concernida.

De lo que se trata es de crear, en el cuadro de la definición de una nueva política ecológica nacional, de respeto y protección de la naturaleza, una Alta Autoridad, independiente, como existe en otros países, que frente a un conflicto como el de Yanacocha, decida si la explotación se hace o no. Y si se hace, que tenga la facultad de imponerle a la empresa todas las disposiciones de vigilancia ambiental permanente, y la obligación –en el peor de los casos- de indemnizar a los que pudieran ser perjudicados. Esta Alta Autoridad debería estar compuesta por representantes de diferentes sectores de la población, entre los cuales, naturalmente, de los pueblos originarios.

La reforma de la política fiscal

El debate sobre la salida de la crisis en Europa y en Estados Unidos está dominado por el tema del déficit fiscal. En ambos lados del Atlántico se impone la noción, como verdad económica incontrovertible, de que es indispensable imponer un régimen de austeridad fiscal. Como si el gasto desbocado e irresponsable de los gobiernos hubiera sido la causa de la crisis.
Lo trágico en la coyuntura actual es que la crisis no ha engendrado una discusión seria sobre las verdaderas reformas estructurales que se requieren introducir en el capitalismo contemporáneo. Me refiero a la reforma de la política fiscal para mantener un nivel de actividad consistente con el pleno empleo y con la sustentabilidad ambiental.

Aunque la austeridad fiscal tiene sesgo procíclico y agravará la recesión, se insiste en imponerla porque se parte de un supuesto extremo: la actividad del gobierno es un dispendio que no contribuye a la productividad de una economía. Desde esa perspectiva hasta parece lógico inscribir una cláusula sobre déficit cero a nivel constitucional. ¿Es la austeridad fiscal una buena idea?

La teoría macroeconómica convencional considera que las fuerzas de mercado alcanzan automáticamente equilibrios con una asignación eficiente de los recursos y, por esa razón, la actividad del sector público debería reducirse al mínimo. Pero la crisis que aplasta a las economías capitalistas desde 2008 explotó en el sector privado y demuestra que los mercados son incapaces de corregir sus desequilibrios. Así que algún tipo de intervención desde el sector público es necesaria para evitar el colapso.

En realidad, la intervención del sector público es crucial para mantener la inversión privada en niveles adecuados y de ese modo sostener la generación de empleo. Esto va en contra de una creencia equivocada y muy enraizada en la opinión general según la cual el Estado es enemigo del capitalismo. Vale la pena explicar cómo funciona este mecanismo desde el punto de vista del gasto público.

La mejor referencia está en la obra de John Maynard Keynes. En el capítulo 11 de su obra maestra, la Teoría general sobre la ocupación, el interés y el dinero (publicada en 1936), Keynes explica que la inversión privada depende de la eficiencia marginal del capital, determinada a partir de una comparación entre los ingresos esperados de un proyecto de inversión y el costo real de dicha inversión. En otras palabras, la eficiencia marginal del capital (EMC) resulta de cotejar la recompensa esperada con los pagos y cargas que se tienen que cubrir hoy para realizar un proyecto de inversión.
Keynes subraya que la EMC está definida en función de las expectativas sobre rendimientos esperados en el futuro y su comparación con el costo de la inversión en el presente. Los rendimientos futuros dependen de la demanda de los consumidores, el costo futuro de los insumos, el comportamiento de la competencia y de muchos otros factores que marcarán y condicionarán la atmósfera económica durante la vida útil de la inversión fija. Frente a este cuadro, las expectativas pueden ser más o menos optimistas, dependiendo de las noticias del día de hoy.

Las expectativas a las que hace alusión Keynes no corresponden a las esperanzas que puede tener un apostador empedernido a las carreras de caballos. Como las carreras de caballos se repiten todas las semanas, existe suficiente información para calcular las probabilidades de que tal o cual caballo gane una carrera. Pero en la historia humana rara vez existen los datos para poder calcular la distribución de probabilidades de los acontecimientos del futuro.

Lo que domina no es el riesgo que puede evaluarse por medio del cálculo actuarial de probabilidades, sino la incertidumbre frente a la cual sólo se pueden abrigar expectativas optimistas o pesimistas. Por eso es evidente que para promover y dar aliento a la inversión privada se requiere disminuir la incertidumbre. Y eso es precisamente una de las tareas centrales de la política fiscal.

En efecto, el gasto público aumenta la eficiencia marginal del capital al realizar inversiones en infraestructura que durará muchas décadas, en investigación científica y tecnológica, en salud y en la educación pública y, por supuesto, en la conservación del medio ambiente. Estas son las inversiones que construyen escenarios más estables hacia el futuro, reduciendo costos privados y mejorando la rentabilidad del capital privado.

Es decir, la política fiscal no sólo puede ser valiosa para contrarrestar los efectos de una crisis, realizando inversiones de corto plazo cuando hay un desplome y manteniendo un excedente en tiempos de bonanza. También en tiempos normales es la clave para reducir la incertidumbre y aumentar la eficiencia marginal del capital, la inversión y el crecimiento. Eso mantiene la recaudación en niveles adecuados y permite un déficit reducido y sustentable. Pero estará fuera de alcance mientras predomine el dogma del déficit cero y los presupuestos austeros.

El acuerdo secreto de Geithner con los dirigentes de la Unión Europea

Los mercados de valores estadounidenses y extranjeros siguen zigzagueando salvajemente a la espera de despejar la incertidumbre sobre la supervivencia del euro y ante unas sufridas poblaciones que arrostran las consecuencias de las políticas de austeridad neoliberal impuestas a Irlanda, Grecia, España, Italia, etc. Voy a contarles la historia que me fue confiada por responsables económicos europeos en relación con los últimos episodios caóticos en Grecia y en otras economías europeas deudoras y presupuestariamente deficitarias. (Faltan los detalles, puesto que las negociaciones se han desarrollado en el más absoluto de los secretos: lo que sigue es, pues, una reconstrucción.)

En otoño de 2011, resultaba evidente que Grecia no podría saldar su deuda pública. La UE sacó la conclusión de que había que depreciar esa deuda en un 50%. La alternativa a eso era la quiebra sobre el total de la deuda. Así que, básicamente, la solución para Grecia venía a reproducir lo que había ocurrido con la deuda latinoamericana en los 80, cuando los gobiernos substituyeron la deuda existente y los préstamos bancarios por bonos Brady, así llamados por el secretario del Tesoro de Reagan, Nicolas F. Brady. Esos bonos tenían un principal más bajo, pero al menos se consideraba seguro su cobro Y en efecto, se hicieron los pagos.

Esa quita griega del 50% parecía radical, pero los bancos europeos ya habían cubierto sus apuestas y subscrito seguros de impagos: los bancos norteamericanos se hacían cargo de buena parte de esos seguros.

En diciembre de 2011, un cuarto de siglo después de Brady, el secretario del tesoro de Obama, el señor Geithner, viajó a Europa para reunirse con los dirigentes europeos y exigirles que Grecia depreciara su deuda sobre la base de quitas voluntarias por parte de bancos y acreedores. Explicó que los bancos norteamericanos habían apostado a que Grecia no quebraría, y que, por lo mismo, su situación patrimonial neta era tan precaria que, si tenían que pagar por su mala apuesta, irían a la quiebra.

Según me contaron los banqueros alemanes la situación, Geithner amenazó con cargarse a los bancos y a las economías europeas, si no se allanaban a pagar el pato y cargar ellos con las pérdidas: los bancos estadounidenses no tenían que pagar por los seguros colateralizados de impagos (CDOs) y por otras apuestas en las que habían vertido miles de millones de dólares.
Los europeos estallaron de indignación. Pero Geither terminó por ofrecerles un trato. De acuerdo: la Casa Blanca permitirá la quiebra de Grecia. Pero los EEUU necesitan tiempo.

Convino en abrir una línea de crédito de la Reserva Federal al Banco Central Europeo (BCE). La Fed suministraría dinero para prestar a los bancos en el ínterin cuando las finanzas de los gobiernos europeos desfallecieran. Se daría tiempo a los bancos para que pudieran deshacer sus garantías de quiebra. Al final, el BCE sería el acreedor. El BCE –y presumiblemente, la Fed— cargarían con los costes, “a expensas del contribuyente”. Los bancos estadounidenses (y probablemente también los europeos) evitarían así cargar con unas pérdidas que se llevarían por delante su situación patrimonial neta.

¿Cuáles son realmente los detalles de este acuerdo? Lo que sabemos es que los bancos estadounidenses están retirando la renovación de sus líneas de crédito a los bancos y a otros prestatarios europeos a medida que van expirando. El BCE actúa para cubrir la brecha. A eso se le llama “suministro de liquidez”, pero más parece un suministro de solvencia en una situación de insolvencia básica. Después de todo, una deuda que no puede devolverse, nunca se devuelve.

La idea de Geithner es que lo que una vez funcionó, puede volver a funcionar. Cuando la Reserva Federal o el Tesoro cargan con una pérdida bancaria, lo que hacen, simplemente, es imprimir deuda pública o abrir un depósito para los bancos en el banco de la Reserva Federal. La opinión pública no ve eso de manera tan perspicua como cuando le arrebatan directamente el dinero. Y el gobierno se limita a decir que se trata de “salvar al sistema financiero”, sin mencionar el coste del asunto “a expensas del contribuyente” (¡no a expensas de los bancos!).
Es un regalo.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traducción para www.sinpermiso.info : Mínima Estrella 

lunes, 16 de enero de 2012


Así es Guantánamo, la cárcel que Obama mantiene ilegalmente en Cuba

Diez años después, Guantánamo sigue siendo el limbo de las contradicciones. Cada vez hay menos detenidos -hoy son 171, frente a los más de 700 del 2002-, pero el complejo no para de crecer y cuenta con más trabajadores que cuando abrió.

También es paradójico que más de la mitad de los reos, que ya tienen autorización para irse, sigan atrapados allí porque no hay dinero para su traslado y porque el Congreso ha endurecido las condiciones para los países de acogida. O que los carteles que se colgaron en los pasillos del penal anunciando su cierre, tras la orden del presidente Barack Obama, en el 2009, hayan sido reemplazados por otros, escritos por los presos, en los que se lee: “No deberíamos ser castigados por actos que cometieron otros”.

Emma Reverter es escritora, abogada y periodista de BBC Mundo en Nueva York, a donde llegó procedente de Barcelona en el 2002, un día después de que la prisión abrió sus puertas. Ha publicado decenas de reportajes y dos libros sobre el penal. El último de ellos, Guantánamo, diez años (Editorial Roca), recoge las distintas caras de la cárcel, a partir de sus tres visitas a la prisión, entrevistas con altos funcionarios en Washington, reuniones con abogados, defensores de derechos humanos y charlas con ex prisioneros. EL TIEMPO (Colombia) habló con ella.

¿Cómo es Guantánamo 10 años después?
Ha cambiado bastante. La imagen que el mundo tiene es la del llamado Campamento Rayos X, en el que los prisioneros estaban encerrados en jaulas, con uniformes naranja. Ese campamento ya no existe y los trajes naranja tampoco. Ahora los detenidos visten de blanco y hay dos módulos: uno, para los reos considerados menos peligrosos, en el que tienen más libertad de movimiento y pueden asistir incluso a un aula en la que reciben clases de inglés, informática y arte. El otro es el módulo de máxima seguridad, que es como una donut. En el agujero del centro están los guardias, que, desde allí, ven todos los movimientos de los presos. Es como mirar una pecera.

Es decir, se ha sofisticado…


Y no solo la prisión. El entorno, en general, se ha modernizado. Ha pasado de ser una base naval a un pueblo americano que podría ser Wisconsin. En total, hoy viven en Guantánamo unas 5.000 personas. Presos solo hay 171; el resto son los soldados que los vigilan, sus familias, traductores, médicos, etc. Buena parte de esta población son filipinos y jamaicanos, mano de obra más barata que EE. UU. llevó a la isla porque podía pagarles sueldos más bajos.

¿No es paradójico que el penal siga creciendo cuando se habla de su cierre?
El Washington Post se hacía la misma pregunta y publicaba hace poco un artículo sobre la inversión millonaria en Guantánamo; una inversión brutal porque se han construido carreteras, parques infantiles, hospitales, gimnasios, la cárcel… Una de las empresas que recibieron muchos contratos al inicio fue Halliburton, muy vinculada al entonces vicepresidente Dick Cheney.

¿Cómo se trata ahora a los presos?
Se les sigue violando el derecho fundamental de ser puestos ante un juez o de ser liberados en caso de que no existan pruebas en su contra. De los 171 que aún están presos, la mayoría llegó antes del 2003. Son muchos años de ‘detención preventiva’. En ese sentido, no hablaría de una mejora. Sin embargo, es verdad que las condiciones del encierro han mejorado. La primera vez que fui, en el 2004, se mascaba la tensión y percibías que el régimen era duro, muy militar. Hoy reciben un buen trato, tienen actividades de recreo y ya no se les interroga.

¿Y las denuncias de tortura?
Siempre ha estado esa sombra sobre Guantánamo, pero el Gobierno de EE. UU. se ha defendido diciendo que lo que ha empleado son ‘tácticas de interrogación reforzada’: privación del sueño, encierros de los prisioneros desnudos en habitaciones con bajas temperaturas, interrogatorios extenuantes, etc. La discusión es si estas técnicas son tortura o no. Según los médicos que entrevisté de la unidad Sobrevivientes de Tortura del Hospital Bellevue, de Nueva York, sin duda lo son, porque sitúan el cuerpo y la mente al límite. Aunque está claro que Guantánamo no ha sido Abu Ghraib.

¿Quiénes siguen en Guantánamo?
Hay 171 prisioneros. Unos 5 o 6 que, según EE. UU., participaron directamente en los atentados del 11-S, están aislados en el llamado Campamento Platino, que depende directamente de la CIA, a la espera de ser juzgados por una comisión militar. Otros 47 están en lo que el Gobierno llama ‘detención indefinida’, porque se consideran peligrosos, pero no hay pruebas suficientes para condenarlos. Han optado por darles ese estatus y revisar su situación periódicamente. Unos 30 más están en una situación indefinida, entre la cárcel y la libertad. Y, curiosamente, más de la mitad, unos 90, ya tienen autorizada su salida, pero no pueden abandonar la isla porque el Congreso bloqueó los recursos para trasladarlos a los países dispuestos a acogerlos.

Es decir, ¿no pesan cargos contra ellos pero sigue en el limbo?
Sí. Algunos viven en Camp Iguana, una casa blanca que, en principio, acogió a los detenidos menores de edad. La mayoría son de la etnia uigur (chinos musulmanes) a los que hace algún tiempo se les ofreció la posibilidad de ser trasladados a Palaos, una pequeña isla del Pacífico. Ellos prefirieron esperar un destino mejor, pero el Congreso bloqueó la partida presupuestaria para moverlos. EE. UU. destinaba más de 100.000 dólares por cada liberado. El país de acogida utilizaba esos recursos para ayudarlos a iniciar una nueva vida.

¿Por qué se bloqueó esa partida?
Fue una jugada más de la mayoría republicana en el Congreso, que no está de acuerdo con desmantelar el penal ni con liberar a más prisioneros. Primero bloquearon la posibilidad de que EE. UU. pudiera recibir a liberados en su territorio -hay ex presos de Guantánamo en casi toda Europa y en otros países, pero ni uno en EE. UU-; luego pusieron condiciones excesivas a los países dispuestos a acoger a los liberados y, finalmente, consiguieron frenar los traslados.
¿Y cuáles son los argumentos?
Dicen que alrededor del 20 por ciento de los liberados vuelven al campo de batalla o se vinculan de nuevo a actividades terroristas contra EE. UU. Y es cierto que algunos ex prisioneros han caído en combate, pero la mayoría de los expertos considera ese porcentaje exagerado. El fondo del asunto es que temen que algunos presos terminen en suelo estadounidense cuando cierre el penal.

¿Qué historias personales de los presos la han impactado?
En mis visitas a la cárcel no pude hablar con ninguno. Está prohibido. Pero he ido recogiendo testimonios de muchos que ya están fuera. Algunos han rehecho su vida, como los cuatro uigures que no quisieron regresar a China y ahora trabajan en un campo de golf en las Islas Bermudas. Otros, como el británico Moazzam Beeg, uno de los pocos que han sido indemnizados, invirtió el dinero que le dio el Gobierno de Reino Unido en una organización dedicada a ayudar a otros ex prisioneros de Guantánamo.

¿Por qué le cuesta tanto a Obama cumplir su promesa de cerrar el penal?
Después de perder la mayoría en el Congreso, no ha podido encontrar una vía para resolver la situación de los presos. Además, es difícil tomar una medida con la que, según las encuestas, la mitad de los estadounidenses está en desacuerdo. Porque aunque es cierto que muchos ven la cárcel como una aberración, otros consideran que convierte al mundo en un lugar más seguro.

¿Cómo puede influir en el futuro de Guantánamo el año electoral en EE. UU.?
Creo que este año no se va a tomar ninguna decisión. Es un hecho que, por ahora, Obama no va a poder cerrar Guantánamo. Su equipo cree que podrá hacerlo en un segundo mandato. Pero, claro, primero tiene que salir reelegido.
Fechas clave de una prisión cuestionada

11 de enero del 2002: Llegan los primeros 20 prisioneros al Campo Rayos X, de Guantánamo.

25 de mayo del 2005:
 Amnistía Internacional pide el cierre de la cárcel. Luego se suman al llamado la ONU los ex presidentes estadounidenses Carter y Clinton, jefes de Estado de Europa y organizaciones de derechos humanos.

10 de junio del 2006:
 Tres detenidos mueren en prisión. Al parecer se suicidaron. Son los primeros de seis, en estos 10 años. 28 de septiembre del 2006: El Congreso de EE. UU. crea los tribunales militares para enjuiciar a los detenidos. 

Julio-agosto del 2008:
 Se celebra el primer juicio ante un comisión militar, que condena al yemení Salim Hamdan a cinco años y medio de prisión.22 de enero del 2009: Obama ordena el cierre de la cárcel en un plazo máximo de un año. No obstante, el pasado 31 de diciembre promulgó una ley que autoriza la detención militar indefinida sin juicio para sospechosos de terrorismo.

Reino Unido no descarta ataque militar contra Irán
El ministro británico de Exteriores, William Hague, aseguró este domingo que el Reino Unido no descarta un ataque militar contra Irán por su programa nuclear con fines pacíficos y civiles, según la nación europea el desarrollo atómico "es cada vez más peligroso".

"Somos de la opinión de que todas las opciones deben estar sobre la mesa (...) Es parte de la presión sobre Irán", advirtió Hague a un canal británico.

Asimismo, dijo que Londres "quiere intensificar las sanciones contra Teherán (capital)", supuestamente para que la nación islámica retome el diálogo sobre su desarrollo nuclear pacífico.

"La posibilidad de que Irán desarrolle un programa atómico es cada vez más peligrosa", según la autoridad de la potencia occidental.

Las sanciones contra Irán por su plan nuclear han aumentado recientemente. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decretó en diciembre de 2011 que las personas o empresas que aportan ayuda y material a Irán, o apoyen al desarrollo de los recursos petroleros y del sector petroquímico de esa nación islámica serán penalizadas.

Estados Unidos es el país que más ojivas nucleares tiene, además de ser el único que ha utilizado bombas de este tipo contra población civil, sin embargo, acusa a la República Islámica de supuestamente ocultar bajo su programa otro de naturaleza clandestina y de ambiciones bélicas cuyo objetivo sería la adquirir armas atómicas.

Por su parte, el Reino Unido ha anunciado la ruptura de todos los contactos con los bancos iraníes, mientras que Canadá dijo que bloquearía "virtualmente" todas las sanciones con el país.

Francia propuso a países como Alemania, Estados Unidos, Japón y Canadá congelar "de inmediato" los activos de la banca iraní y de interrumpir las compras de petróleo a ese país, para convencer a Irán a renunciar a su programa nuclear.

Irán ha reiterado su rechazo a suspender el enriquecimiento de uranio con fines pacíficos y medicinales, como lo han exigido las potencias occidentales y ha reafirmado su derecho y soberanía a tener un programa nuclear.

Fuente: http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/102685-NN/reino-unido-no-descarta-ataque-militar-contra-iran/


Europa
La dictadura de las calificadoras
El viernes pasado la agencia Standard & Poor’s (S&P) rebajó la calificación de la deuda de nueve gobiernos integrantes de la Unión Europea (UE), en algunos casos a niveles considerados humillantes, como el de Portugal, cuyos bonos públicos fueron colocados en la categoría basura. La firma financiera dio cumplimiento así a la amenaza formulada el 5 de diciembre del año recién pasado en el sentido de revisar las clasificaciones crediticias de las principales economías europeas con una perspectiva negativa.

Diversas autoridades de la eurozona han buscado minimizar el hecho, como las francesas: el ministro de Economía, François Fillon, dijo que la rebaja era una medida anunciada y que “hay 21 escalones en la calificación de deuda, y Francia –que fue bajada por S&P del exclusivo estatuto AAA a AA+ – está ahora en el vigésimo sobre 21; seguimos, por tanto, entre los mejores del mundo, junto a Estados Unidos”. En Alemania –único país del euro cuya calificación crediticia no fue degradada–, la canciller Angela Merkel se abstuvo de criticar la decisión de S&P y aprovechó la circunstancia para presionar por la aprobación de nuevos paquetes económicos de choque y disciplina fiscal en Europa.

Si bien es cierto que en un primer momento los mercados reaccionaron poco, como lo afirmó Fillon, la rebaja en la calificación de la deuda tendrá, necesariamente, efectos devastadores para la UE y, en particular, para los países de la zona euro, pues los gobiernos deberán pagar mayores tasas de interés para los créditos que contraten y para las nuevas emisiones de deuda pública, lo que llevará a un incremento generalizado de los intereses. El consiguiente encarecimiento del dinero será, a su vez, un obstáculo adicional para la recuperación de la estabilidad en una de las tres principales regiones económicas del mundo y se traducirá en mayor sufrimiento social para las poblaciones correspondientes, de por sí afectadas por los recortes generalizados, las medidas de austeridad que afectan a los grupos más vulnerables y el creciente desempleo.

Significativamente, tanto las calificadoras de deuda –S&P, Moody’s, Fitch y demás– como los bancos de inversiones –UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Nomura, Goldman Sachs, Merryl Linch y otros– han venido presionando a las autoridades económicas europeas para que profundicen y extiendan las medidas recesivas, adelgacen los programas sociales y se olviden de cualquier idea de Estado de bienestar, como no sea para procurar el de las pequeñas elites financieras y comerciales y el de los grandes conglomerados trasnacionales.

El hecho aquí comentado pone sobre la mesa, de nueva cuenta, el vastísimo poder fáctico que han acumulado esas entidades privadas para determinar políticas económicas y sociales y para asegurar el sometimiento de cualquier gobierno nacional a los dictados de los organismos financieros internacionales, los cuales condicionan la entrega de asistencia financiera a que las autoridades sacrifiquen a sus respectivas sociedades.

Tal circunstancia pone en entredicho los principios básicos de representatividad política y soberanía nacional, toda vez que la conducción macroeconómica de un país acaba dependiendo, en última instancia, de un puñado de tecnócratas al servicio de intereses particulares que emiten dictados sobre la base de una atribución de poder absolutamente anómala.
Para colmo, tales firmas son corresponsables plenas de la actual crisis en el viejo continente, pues, en su momento, dieron su aprobación a los techos irracionales de endeudamiento del gobierno griego y se hicieron de la vista gorda ante la gestación de desajustes fiscales como los que han terminado por reventar en Europa. Cabe recordar, a mayor abundamiento, que en los meses previos al inicio de la crisis de 2008, tales compañías otorgaron las calificaciones crediticias más altas a las hipotecas basura estadunidenses que contaminaron los mercados financieros mundiales, y que hicieron otro tanto con el desfondado banco Lehman Brothers.

Una crítica adicional que ha de formularse a las calificadoras es su doble o triple rasero para calificar economías: aunque las inestabilidades y desajustes de la estadunidense contagiaron al resto del mundo en 2008, y pese al abultadísimo déficit fiscal que ostenta la superpotencia, S&P y sus análogas no se atreven a rebajar la calificación de la deuda de Washington; en el caso europeo, lo hacen a destiempo, cuando la medida no sólo ha perdido su capacidad preventiva sino que contribuye a magnificar la crisis; por lo que hace a los países de América Latina, las calificadoras suelen premiar las subordinaciones al llamado Consenso de Washington y castigar a los proyectos económicos orientados a fortalecer la soberanía, el mercado interno y la integración regional.



Nadie entiende la deuda

En 2011, como en 2010, Estados Unidos experimentaba una recuperación técnica, pero seguía sufriendo un desempleo desastrosamente alto. Y a lo largo de la mayor parte de 2011, como en 2010, casi todas las conversaciones en Washington giraban en torno a otra cosa: el problema supuestamente urgente de reducir el déficit público.

Los países con Gobiernos estables y responsables han sido capaces de vivir con niveles de deuda elevados Este enfoque inapropiado dice mucho sobre nuestra cultura política, en concreto sobre lo desconectado que está el Congreso del sufrimiento de los estadounidenses de a pie. Pero también revela algo más: cuando la gente en Washington habla de déficits y deuda, la inmensa mayoría no tiene ni idea de lo que está hablando, y la gente que más habla es la que menos entiende.

Lo más evidente es quizá que los "expertos" económicos en los que confía gran parte del Congreso han estado totalmente equivocados una y otra vez sobre los efectos a corto plazo de los déficits públicos. La gente que obtiene sus análisis económicos de instituciones como la Fundación Heritage lleva esperando desde que el presidente Obama asumió el cargo a que el déficit público disparase los tipos de interés. El día menos pensado.

Y mientras ha estado esperando, esos tipos han descendido hasta mínimos históricos. Se podría pensar que esto llevaría a los políticos a cuestionar su elección de expertos (es decir, se podría pensar eso si no supiéramos nada sobre la política posmoderna no basada en hechos).

Pero Washington no se confunde solo en lo que respecta al corto plazo; también está confundido acerca del largo plazo. Porque aunque la deuda pueda ser un problema, la forma en que nuestros políticos y lumbreras piensan en la deuda es incorrecta y exagera el tamaño del problema.

Los que se preocupan por el déficit retratan un futuro en el que nos vemos empobrecidos por la necesidad de devolver el dinero que hemos tomado prestado. Ven a EE UU como una familia que pidió una hipoteca demasiado alta y que se ve en apuros para pagar las cuotas mensuales. Sin embargo, esta es una analogía realmente mala por lo menos en dos sentidos.

En primer lugar, las familias tienen que devolver su deuda. Los Gobiernos, no; todo lo que tienen que hacer es asegurarse de que la deuda aumenta más lentamente que su base imponible. La deuda de la II Guerra Mundial nunca se devolvió; sencillamente, se fue volviendo cada vez más irrelevante, a medida que la economía estadounidense crecía, y con ella, la renta sometida a tributación.

En segundo lugar, y esto es lo que nadie parece entender, una familia excesivamente endeudada debe dinero a otra persona; la deuda estadounidense es, en gran medida, dinero que nos debemos a nosotros mismos.

Esto era claramente cierto en el caso de la deuda en que incurrimos para ganar la Segunda Guerra Mundial. Los contribuyentes asumieron la responsabilidad de una deuda que era significativamente más elevada, como porcentaje del PIB, que la deuda actual; pero los titulares de esa deuda también eran los contribuyentes, como la gente que compraba bonos de ahorro. De modo que la deuda no hizo más pobre a los Estados Unidos de la posguerra. En concreto, la deuda no impidió que la generación de la posguerra experimentara el mayor aumento de la renta y el nivel de vida en la historia de nuestra nación.

Pero esta vez es diferente, ¿no? No tanto como creen.

Es verdad que ahora los extranjeros poseen grandes intereses en EE UU, entre ellos una buena cantidad de deuda pública. Pero cada dólar de participaciones extranjeras en Estados Unidos se ve igualado por 89 céntimos de participaciones estadounidenses en el extranjero. Y como los extranjeros tienden a hacer sus inversiones en Estados Unidos en activos seguros y de baja rentabilidad, EE UU gana en la práctica más por sus activos en el extranjero de lo que paga a los inversores extranjeros. Si se han hecho la idea de que es un país profundamente endeudado con los chinos, les han informado mal. Y tampoco estamos avanzando rápidamente en esa dirección.

Claro que el hecho de que la deuda federal no implique ni mucho menos que el futuro de Estados Unidos esté hipotecado no quiere decir que la deuda no sea perjudicial. Para pagar los intereses hay que recaudar impuestos, y no hay que ser un ideólogo de derechas para reconocer que los impuestos suponen algún coste para la economía, aunque solo sea porque apartan los recursos de las actividades productivas y los desvían hacia la elusión y la evasión de impuestos. Pero estos costes son mucho menos trágicos de lo que la analogía de la familia excesivamente endeudada podría dar a entender.

Y esa es la razón por la que los países con Gobiernos estables y responsables -o sea, Gobiernos que están dispuestos a elevar moderadamente los impuestos cuando la situación lo exige- han sido por regla general capaces de vivir con niveles de deuda mucho más elevados de lo que la opinión convencional nos induciría a pensar. Gran Bretaña, en concreto, ha tenido una deuda superior al 100% del PIB durante 81 de los últimos 170 años. Cuando Keynes escribía sobre la necesidad de gastar para salir de una depresión, Gran Bretaña estaba más endeudada que cualquier país desarrollado hoy en día, con la excepción de Japón.

Naturalmente, EE UU, con su movimiento conservador furibundamente antiimpuestos, podría no tener un Gobierno que sea responsable en ese sentido. Pero en ese caso, la culpa no es de la deuda, sino nuestra.

De modo que, sí, la deuda es importante. Pero en estos momentos hay cosas más importantes. Necesitamos más, no menos, gasto público para sacarnos de la trampa del desempleo. Y la terca y desinformada obsesión con la deuda se interpone en el camino.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4655