Adiós Humala
Oscar
Ugarteche
Alainet
Tras la "masacre política” de
diciembre del 2011, Ollanta Humala ha decidido convencer al mundo de que no solo
es un militar sin palabra, sino un político con ideología neoconservadora. Este
convencimiento se lo hizo primero a los venezolanos que lo apoyaron en la
campaña del 2006 y luego a los brasileños que lo apoyaron en el 2011, y ahora lo
viene llevando a la calle. No ha bastado “limpiar” a su gobierno de funcionarios
progresistas, ahora es fundamental declarar la lucha de clases a la antigua, a
balazo limpio. En distintas partes del Perú, y con el aplauso de la pintoresca y
bravucona derecha nacional, Ollanta Humala y su gobierno se enfrentan y desafían
al pueblo que ha votado por él. ¿Para qué?