jueves, 13 de octubre de 2011

Obama autoriza una campaña internacional de asesinatos

El estadounidense Anuar Al-Aulaki, nacido hace 40 años en Nuevo México, fue asesinado el pasado viernes 30 de septiembre de 2011 en el Yemen, por orden de Barack Obama, tras ser declarado terrorista y anunciarse a los medios en abril de 2010 que estaba en una lista presidencial de ejecuciones extrajudiciales. La administración Obama puso reservadamente en ejecución una “idea incompleta” legada por la presidencia de George Bush II que consiste en un programa presidencial internacional de asesinatos “de hecho”. Documentos judiciales, evidencias ofrecidas por Human Rights Watch y un reporte especial de Naciones Unidas alegan que se ha puesto en “listas de la muerte” a ciudadanos de EEUU sospechosos de “animar el terror”. Las listas de la muerte, obviamente, apuntan a estadounidenses musulmanes.


El ex Director de Inteligencia Nacional de Obama, Dennis Blair, almirante retirado, dijo en una sesión del Congreso que el programa estaba dentro de los derechos del Poder Ejecutivo y, por tanto, los contenidos de la “lista de la muerte” no necesitaban ser revelados. Obama se las arregló, en abril de 2010, para quedar en el anonimato, pero envió a sus empleados de la Casa Blanca a recorrer los grandes medios para filtrar su decisión de asesinar al estadounidense Anuar al-Aulaki donde fuera encontrado por la CIA y la noticia fue reproducida como propaganda sin cuestionar la asunción de un poder presidencial sobre la vida y la muerte de los ciudadanos acusados de “terrorismo” sin debido proceso y contra la Constitución.

Por lo menos se sabe de otras dos personas que han sido asesinadas por operativos de la CIA bajo esa orden presidencial. Cuando el programa fue desafiado en una corte de Nueva York, en diciembre 2010, el juez John Bates rehusó acoger la demanda diciendo: “hay circunstancias en que la decisión del Ejecutivo de matar a ciudadanos de EEUU en ultramar está constitucionalmente comisionada a las ramas políticas [del gobierno] y es judicialmente inapelable”.

Las “listas de la muerte” salieron a la luz pública con un enfoque más fundado en la razón y los derechos ciudadanos que en la histeria mediática el 8 de diciembre de 2010, cuando el periodista William Fisher, de la agencia informativa Inter Press Service, reportó que el día anterior el juez Bates rehusó acoger una demanda de Nasser Al-Aulaki respecto a los derechos de su hijo Anuar Al-Aulaki, un clérigo musulmán residente en Yemen y nacido en Nuevo México, que supo de su inclusión en la lista. La judicatura renunció a desafiar la política de Obama de anotar para su futura muerte a ciudadanos de EEUU que están fuera de las zonas de combate y no plantean una amenaza inminente.

El magistrado admitió la "cuestión política” y reconoció “que algo perturbaba su conclusión”. Llamó al caso “único y extraordinario” y dijo que resulta crudo y deja perplejo, pues plantea “cuestiones fundamentales de la separación de poderes que involucran el papel apropiado de las cortes en nuestra estructura constitucional”. Pero en definitiva, rehusó el caso con argumentos procesales y encontró que “deben aguardar otro día los asuntos importantes respecto a los méritos de la autorización alegada de muerte anotada de un ciudadano de EEUU en ultramar".

Marcados para morir
El caso fue llevado a la corte en agosto 2010 por el Centro para los Derechos Constitucionales (CCR, por su sigla en inglés) y la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU, en inglés). Después que el juez acogió la moción del gobierno de sobreseer el caso, el jurista de la ACLU Jameel Jaffer dijo: “Si la sentencia está correcta, el gobierno tiene autoridad irrevocable para realizar matanzas apuntadas de norteamericanos dondequiera que el presidente juzgue que son una amenaza para la nación (...) Sería difícil -añadió- una proposición más inconsistente con la Constitución o más peligrosa para la libertad norteamericana”.

Jonathan Manes, asociado legal del Proyecto de Seguridad Nacional de la Fundación ACLU, le dijo a IPS: “La Corte ha limitado drásticamente quién puede acudir a la justicia para desafiar una muerte apuntada antes del hecho. Ha dicho 'si marcan a una persona para matarla, el estado de la persona apuntada probablemente podría intentar conducir una acción de muerte por negligencia después del hecho’ (…) El problema es que la decisión del juez Bates sugiere que las Cortes no tienen ningún papel en la determinación de la legitimidad de una matanza anotada, incluso después de cometida -por ejemplo en un pleito de muerte por negligencia-, incluso si la víctima es un ciudadano de EEUU", dijo. “Según el juez Bates, las reglas que gobiernan la muerte apuntada de ciudadanos se pueden escribir y aplicar en secreto, sin controles independientes en absoluto. Rechazamos la idea que el presidente tenga un poder tan amplio sobre las vidas y las muertes de ciudadanos en el extranjero”.

La ACLU y el CCR fueron requeridos por Nasser Al-Aulaki para iniciar un pleito respecto a la decisión del gobierno de autorizar la inclusión en la "lista de la muerte" de su hijo Anuar Al-Aulaki, ciudadano de EEUU asesinado finalmente el 30 de septiembre de 2011. La demanda pidió que la Corte dictaminara -fuera del contexto del conflicto armado- que el gobierno puede ejecutar muertes apuntadas de un ciudadano de EEUU solamente como último recurso para frustrar una amenaza inminente para la vida o la seguridad física. El libelo también pidió a la corte ordenar al gobierno divulgar la norma jurídica que utiliza para colocar a ciudadanos de EEUU en listas de la muerte.
El juez no contestó a la pregunta preocupante de los demandados: “¿Cómo es que se requiere la aprobación judicial cuando el gobierno decide apuntar para su vigilancia electrónica a un ciudadano de EEUU en ultramar, pero se prohíbe el escrutinio judicial cuando EEUU decide a apuntar para su muerte a un ciudadano estadounidense en ultramar?”

Mientras tanto, un juez yemení ordenó a la policía el sábado 4 de diciembre de 2010 capturar “vivo o muerto” a Anuar al-Aulaki, a quien el gobierno de EEUU describe como un clérigo musulmán radical que se ha ligado a varios diagramas de terror en EEUU. Lo han vinculado al diagrama de bomba del avión de carga el pasado mes de noviembre, al bombardero de una fábrica de ropa interior de Detroit y puede ser conectado con el bombardeo frustrado de Times Square.

Emplazamiento de HRW a Obama
Otras organizaciones de derechos humanos también están involucrándose en esta controversial batalla judicial. Human Rights Watch (HRW) invitó al presidente Barack Obama “a clarificar inmediatamente [por parte del gobierno] el raciocinio legal para muertes apuntadas”.

En una carta al presidente Obama, Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, dijo que el gobierno “debe contestar a las cuestiones fundamentales de cómo su administración determina si una persona puede ser apuntada”. Añadió: “Tales operaciones pueden ser legales en determinadas circunstancias, pero la ausencia de límites claros violará inevitablemente el derecho internacional y fijará un peligroso precedente para los regímenes abusivos del mundo entero”.

La administración Obama amplió dramáticamente el uso de listas de muerte fuera de los campos de batalla tradicionales que siguieron a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Muchas de estas matanzas son conducidas por la CIA con el uso de los sistemas de aviones sin tripulación de combate, o abejones (drones).

El gobierno de EEUU afirma que, bajo el derecho internacional, tiene autoridad para utilizar fuerza letal fuera de las zonas de guerra bien definidas, porque enfrenta un conflicto armado global con Al-Qaeda y fuerzas asociadas. La carta de Roth a Obama dijo que “la demanda del gobierno de EEUU de que el mundo entero es un campo de batalla en el cual son aplicables las leyes de la guerra, mina las protecciones del derecho internacional. Esta noción desacreditada invita al uso de la fuerza mortal a otros países en situaciones donde EEUU se opondría fuertemente a su uso”.

HRW invitó a Obama a “proporciona mayor claridad en cómo el gobierno de EEUU determina cuando una matanza apuntada en una situación de conflicto armado resuelve los requisitos de la distinción y proporcionalidad bajo las leyes de la guerra y las medidas que está tomando para minimizar daño civil”.

Opinión: Obama supera a Bush
Glenn Greenwald, de www.Politics.Salon.com, escribió el 7 de abril 2010:
“Hoy, The New York Times y The Washington Post confirman que la Casa Blanca de Obama ahora autorizó expresamente a la CIA para matar a Al-Aluaki no importa dónde lo encuentren, ni a que distancia esté de un campo de batalla. Escribí largamente sobre los peligros y la anarquía extrema de no prohibir al Ejecutivo el poder de asesinar a ciudadanos de EEUU lejos de un campo de batalla (es decir, mientras están durmiendo, en casa, con sus niños, etc.) y sin el debido proceso de cualquier clase. No repetiré esos argumentos (…) sino que quiero destacar cuan increíblemente orwelliano y tiránico es esto que hoy está a la luz en estos nuevos artículos …

“Ahora, en los Estados Unidos de Barack Obama, la manera de determinar la culpabilidad de los ciudadanos norteamericanos –y la imposición de la pena de muerte– es que el presidente, como piensa el rey que él es, decreta secretamente la culpabilidad de alguien como terrorista. Entonces él despacha a sus asistentes a correr a los periódicos de EEUU –ocultándose cobardemente detrás del escudo del anonimato que él mismo se concede– para proclamar que el culpable será muerto cuando sea visto porque el Líder lo ha decretado así por ser un terrorista. Simplemente, se afirma que Aulaki se ha convertido en un clérigo que expresa opiniones anti-norteamericanas y abogan por hacerlo blanco de un ataque militar estadounidense por terrorista “involucrado en diagramas”. Estos periódicos imprimen, entonces, este veredicto ejecutivo sin preguntar, sin ninguna oposición, ninguna investigación, ninguna refutación en cuanto a su verdad. Y el castigo se decreta así: la CIA ahora asesinará a este ciudadano norteamericano porque Barack Obama ha pedido que así se haga. ¿Qué clase de persona podría justificar esto como posible o pensar que así se ejerce un poder de gobierno legítimo?

“Sólo para conseguir un sentido de cómo es este comportamiento extremo, considere –como lo divulgó el NYT– que ni siquiera George Bush apuntó a los ciudadanos norteamericanos para este tipo de matanza extrajudicial (aunque un ataque de abejón en Yemen, 2002, dio lugar a la muerte de un ciudadano norteamericano). Más llamativo, Antonin Scalia, en el caso de Hamdi v. Rumsfeld, 2004, escribió una opinión (unido a Justice Stevens) sosteniendo que era inconstitucional que el gobierno de EEUU simplemente encarcelara (aún menos matara) a ciudadanos norteamericanos como “combatientes enemigos”; en su lugar, discutieron, la Constitución requiere que encausen a los norteamericanos por crímenes (tales como traición) y se les de un juicio antes de ser castigados. La corte completa de Hamdi sostuvo que por lo menos se requiere un cierto debido proceso antes que los americanos puedan ser encarcelados como “combatientes enemigos.” Con todo, ahora Barack Obama está demandando el derecho, no simplemente a encarcelar, sino de asesinar lejos de cualquier campo de batalla, a los ciudadanos norteamericanos sin ninguna clase de debido proceso. Incluso, el congresista republicano Pete Hoekstra, cuando interrogó al almirante Blair, reconoció los severos peligros de aumentar este poder omnímodo.

“¿Y qué pasa con todos los progresistas que gritaron por años contra el tratamiento tiránico de la administración Bush a Jose Padilla? Bush simplemente encarceló a Padilla por años sin un juicio. Si ése fue un vicioso asalto tiránico a la Constitución –y así fue– ¿qué debe decir el ganador del Premio Nóbel de la Paz [Obama] sobre el asesinato de ciudadanos norteamericanos sin debido proceso?

“Todo esto subraya el punto principal marcado en un nuevo artículo excelente de Eli Lake, que recopila y documenta comprensivamente lo que bien conocen aquí los lectores: que mientras los discursos de Obama y algunas políticas de su administración han acentuado una ruptura con lo que fue la era de Bush,” la realidad es que esta administración ha conservado y, en algunos casos, reconstruido lo esencial de Bush/Cheney respecto a las libertades civiles y al terrorismo. Como Al Gore, en su magnífico discurso 2006, protestó por la “Guerra de Bush contra la Constitución”:

“–¿Puede ser verdad que cualquier presidente tiene realmente tales poderes bajo nuestra Constitución?
“–Si la respuesta es sí, entonces ¿bajo qué teoría se rige la comisión de estos actos?, ¿hay actos que puedan ser prohibidos en su cara?

“–Si el presidente tiene la autoridad inherente para escuchar detrás de las puertas de los ciudadanos norteamericanos sin una autorización, encarcelar a los ciudadanos norteamericanos por su propia declaración, secuestrarlos y torturarlos, ¿después qué no puede hacer él?

“–Observe el poder que fue perdido desde la acusación de Gore al radicalismo de Bush: el poder de matar a ciudadanos norteamericanos. Añada a esta letanía lo que Obama ahora ha hecho y considere cómo se convierten los cuestionamientos acusatorios de Gore que ahora obligan más.

“–Actualización: Cuando Obama buscaba la designación demócrata, el Colegio de Derecho Constitucional contestó a un cuestionario sobre el poder ejecutivo distribuido por Charlie Savage del Boston Globe, y ésta fue una de sus respuestas:

“–¿Permite la Constitución que un presidente detenga a ciudadanos de EEUU sin cargos como combatientes enemigos ilegales?

–[Obama]: No. Rechazo la demanda de la administración Bush de que el presidente tenga autoridad plenipotenciaria bajo la Constitución para detener a ciudadanos de EEUU sin cargos como combatientes enemigos ilegales.

“Pues bien, en aquel entonces Obama dijo que el presidente carece de poder simplemente para detener a ciudadanos de EEUU sin cargos. Ahora, como presidente, él se arroga el poder de asesinarlos sin cargos.

Incluso sus seguidores duros, de corazón, ¿podrían intentar reconciliar eso con una apariencia seria?

“Como Spencer Ackerman documenta hoy, no sólo John Yoo reclama contra la arrogación de poderes del presidente. Obama está demandado aquí”.

Epílogo (Hispantv.com)
“Fuentes yemeníes y estadounidenses han comunicado este viernes [30 de septiembre de 2011] la muerte de Anuar al-Aulaki, ciudadano estadounidense de origen yemení, quien era uno de los terroristas de Al Qaeda más buscados, fallecido en un ataque organizado por la CIA y por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por sus siglas en inglés) dentro de Yemen.
“Anuar al-Aulaki, junto a otros integrantes de la red de Al Qaeda que le acompañaban murieron en el ataque aéreo, efectuado durante la mañana del viernes contra dos vehículos en que transitaban entre Maarib, en el este de la ciudad capitalina de Saná, y Juf, provincia fronteriza con Arabia Saudita, informa AFP citando a fuentes tribales.

“El presidente estadounidense, Barack Obama, ha calificado la muerte de al-Aulaki como "un golpe muy duro contra el brazo más activo de Al Qaeda".
“Al-Aulaki, considerado por Estados Unidos como una amenaza tan grande como Osama bin Laden, había sobrevivido a un bombardeo estadounidense similar a principios de mayo, poco después de que el presidente Obama informara de la eliminación del líder de Al Qaeda en Paquistán.

“El 24 de septiembre la aviación yemení trató de cumplir el deseo estadounidense al lanzar un ataque contra un supuesto paradero de al-Aulaki en la provincia de Shabwa, en el sur del país. No obstante, al-Aulaki no se hallaba en la localidad al momento del bombardeo. Dicho ataque se cobró 34 vidas”.

China expresa su oposición categórica a la iniciativa de ley estadounidense sobre la moneda china


El Ministerio de Comercio de China expresó hoy miércoles su oposición categórica a la aprobación de la iniciativa de ley sobre el yuan que fue aprobada por el Senado de Estados Unidos para buscar aumentar aún más el valor de la moneda china.

La aprobación del proyecto ha violado gravemente las regulaciones internacionales y ha enviado una señal equivocada de un incremento en el proteccionismo comercial, dijo el poravoz del ministerio, Shen Danyang.

En este momento crítico, con la aprobación de una legislación nacional para amenazar y castigar a China por la supuesta manipulación de la moneda, el Senado estadounidense ha arruinado los esfuerzos mundiales conjuntos para la recuperación económica global y para evitar el proteccionismo comercial, dijo Shen.

Indicó que China cree que los dos países deben promover la cooperación comercial bilateral mediante el diálogo y medidas positivas, y que China no desea que las relaciones comerciales sino-estadounideses se vean dañadas gravemente después de que el proyecto se convierta en ley.

"Esperamos que Estados Unidos considere seriamente el asunto y perciba la tasa de cambio del yuan de forma objetiva y racional antes de tomar decisiones ulteriores", dijo.

El proyecto de ley del Senado estadounidense permitirá al gobierno norteamericano imponer aranceles compensatorios sobre las mercancías que provengan de países que manipulan sus monedas para subsidiar sus exportaciones.

Para que el proyecto se convierta en ley, debe obtener la aprobación de la Cámara de Representantes y después debe ser firmado por el presidente estadounidense, Barack Obama.

http://spanish.news.cn/principales/2011-10/12/c_131187106.htm

OTRA MÁS PARA VIGILARTE


Localización extrema en móviles, obligatorio a partir de 2018

No es ningún secreto que uno de los puntos más vulnerables de nuestro anonimato y también de nuestra privacidad es el teléfono móvil. Es en el teléfono móvil donde tenemos a nuestra verdadera red social, donde guardamos el contacto de las personas que más nos importan y con quienes estamos más en contacto, de ahí que la preocupación por la privacidad en el móvil sea el tema de moda. Y es mediante la triangulación de conexiones y, más recientemente, mediante el GPS que traen integrados la mayoría de móviles como mejor se nos puede ubicar en todo momento. Aunque el teléfono esté apagado, como ya dijimos hace un lustro (qué jóvenes éramos).
La FCC estadounidense acaba de aprobar una norma que obligará a todos los teléfonos a mejorar enormemente la capacidad de geolocalización y seguimiento de sus usuarios a partir de 2018. Una piedra más en el camino asfaltado contra nuestras libertades; el Estado cada vez más protegido, nosotros cada vez más transparentes e indefensos.

Por nuestra seguridad, la FCC quiere que en las llamadas a números de emergencia desde dispositivos móviles la localización de la persona que hace la llamada sea tan exacta como lo es cuando la llamada se hace desde un teléfono fijo (PCMag). Actualmente se recurre a la triangulación de conexiones de antena, algo que es (dicen) lento e impreciso.

Eso ha sido interpretado por muchos como la obligación de incluir GPS en todos los teléfonos. Pero la FCC ya ha desmentido eso: «no hace falta que incluyas un GPS, tan sólo que sea posible ubicarte con la mínima exactitud que nosotros podemos proveer, unos 15 metros». Así, es un error decir que la FCC quiere que todos los móviles tengan GPS activado a partir de 2018, lo que quieren es que se te pueda vigilar como si tuvieran un GPS activado, y les importa poco (o nada) el método en que cumplas con ese requisito. No es que los GPS tengan un sex-appeal especial, lo que realmente quieren es saber dónde estás, y la técnica por la que se consiga les da bastante igual.
http://www.versvs.net/anotacion/localizacion-extrema-moviles-obligatorio-partir-2018

AMÉRICA CENTRAL


Avances y retrocesos

Recientemente se publicó el Cuarto Informe Estado de la Región (2008-2011), con el subtítulo “Un Informe desde Centroamérica y para Centroamérica”; elaborado con la participación activa de investigadores y centros de pensamiento de todo el Istmo, y auspiciado por el Gobierno de Dinamarca, a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (Danida). El Informe pretende ser un instrumento para reflexionar de manera informada sobre el presente y el futuro de Centroamérica; para promover procesos efectivos de petición y rendición de cuentas; identificar posibles acciones para ampliar oportunidades y potenciar las capacidades de la población, y proporcionar las bases técnicas para un diálogo social y político conducente a la promoción del desarrollo humano sostenible en la región.

Uno de los presupuestos básicos del Documento es que en Centroamérica pese a los malos tiempos, se continuaron registrando avances, pero también preocupantes retrocesos que, en general, vinieron a aumentar las brechas en la región y en los países. Veamos de manera concisa cuáles fueron los progresos y cuáles las involuciones:

El Informe identifica progresos en áreas claves para el desarrollo humano sostenible, aunque a ritmos lentos y en magnitudes todavía insuficientes. Se señalan, por ejemplo, el buen desempeño de los mercados internos y el comercio intrarregional que han atenuado el impacto de la crisis internacional; los flujos de las remesas familiares que, si bien se redujeron durante la crisis, contribuyeron a que no se produjera una mayor reducción en el ingreso nacional disponible; el incremento en la inversión social para proteger a los sectores más vulnerables; el aumento en la esperanza de vida a más de 70 años en todos los países del área; el impulso de programas sociales aliviando la situación de indigencia al incidir de forma inmediata sobre los ingresos de las familias pobres; la democracia electoral con la alternancia de partidos que sigue siendo la regla normal para el acceso al poder, con excepción de los casos que mencionaremos más adelante.

El Informe señala, por otra parte, que la magnitud de los rezagos, las débiles capacidades institucionales y la actual complejidad de los problemas que se viven en Centroamérica, dan un valor muy relativo a los avances. El régimen político ha tenido serios retrocesos: las múltiples implicaciones del derrocamiento del gobierno en Honduras, la alta penetración del crimen organizado en el Estado guatemalteco, y la concentración del poder desde el Ejecutivo, en Nicaragua y Panamá, son aspectos que vulneran al sistema democrático según los autores del Documento. Plantean además, que el área de la seguridad tiene rasgos de verdadera crisis; la región se ha convertido en los últimos tres años en el territorio más violento de Latinoamérica y, por causas distintas a las de un conflicto bélico, en una de las zonas más peligrosas del planeta. En 2009 y 2010, la tasa regional de homicidios por cada 100 mil habitantes se situaba por encima de 40. Asimismo, con preocupación se advierte que como tendencia regional, los homicidios en contra de las mujeres ha venido creciendo a una tasa mucho mayor que la de los hombres, sin que los Estados parezcan otorgarle una atención adecuada al problema.

Otra preocupación señalada por los autores del Informe, es que la ineficacia de las medidas adoptadas para revertir los climas de inseguridad, está acarreando otro efecto negativo sobre los Estados de derecho y la convivencia democrática: la participación casi regular de los ejércitos en las tareas de la seguridad interior; este fenómeno se observa en Guatemala, Honduras y El Salvador.

En materia económica, se indica que la crisis internacional de 2008-2009 trajo consigo retrocesos que empeoran los ya insuficientes niveles de desarrollo del Istmo. Este año, la tasa de crecimiento de Centroamérica fue la más baja comparada con cualquier otra subregión latinoamericana, al situarse en el orden del -0,7%. También hubo involución en el ámbito social, en particular incrementos en la pobreza y el desempleo. Al cierre de la primera década del siglo XXI, alrededor de 17 millones de personas en el Istmo subsisten en condiciones de pobreza extrema, con accesos nulos o precarios a los mercados de trabajo y bajísimos niveles de instrucción pública. En Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, la exclusión social afecta a cerca del 40% de los hogares. Por su parte, la tasa de desempleo mostró un aumento generalizado en 2009 y, tal como sucedió con la pobreza, se ubicó por encima del promedio latinoamericano.

Con respecto a la integración regional, se constata una tendencia a su paralización, motivada por una combinación de eventos. En primer lugar, las secuelas dejadas por el golpe de Estado en Honduras, pero también por el conflicto territorial entre Costa Rica y Nicaragua, y por las denuncias sobre irregularidades en el nombramiento de funcionarios de alto nivel en el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Finalmente, otro de los retrocesos está vinculado a la deuda ecológica que tiene nuestra región. En general, los países del área aparecen como los peor ubicados a nivel latinoamericano por grado de exposición y vulnerabilidad ambiental. Y en este contexto, Honduras y Nicaragua muestran las condiciones de mayor gravedad.

Por lo visto, en la balanza de los avances y retrocesos, estos últimos tienen mayor peso. No obstante, el espíritu del Documento estima que el contexto negativo, debe constituirse en una oportunidad para la búsqueda pragmática de soluciones a problemas que, ningún Estado, tiene capacidad para enfrentar de manera individual. Por tanto, la acción regional conjunta, ahora mismo, debe ser posible, necesaria y urgente.

- Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA

Fuente original: http://alainet.org/active/50063

TÚNEZ: ¿Quiénes son los ladrones de la revolución?


El pueblo tunecino fue el primer pueblo árabe que se sublevó a comienzos del siglo XXI para recuperar su dignidad y su libertad y borrar decenios de dictadura, corrupción, desigualdades, malversaciones e injusticias. Fue una revolución tan auténtica y contagiosa que anunciaba el comienzo de una nueva era para toda la región.

Algunos meses después de la huída de Ben Alí y sus allegados, la bruma que envuelve el paisaje político tunecino aún no se disipó, incluso se hizo más densa al punto que uno se pregunta si no anuncia una tormenta devastadora.

Las elecciones programadas para el 23 de octubre, que se supone que tendrán una participación masiva y que se han convertido, gracias al milagro de la inteligencia tunecina, en un escrutinio uninominal en forma de escrutinio mayoritario con resto mayor. ¿Quién dijo que somos un pueblo que no tiene ideas nuevas?

Tres mil seiscientas listas, más de diez mil candidatos para unos doscientos escaños. Es la avalancha democrática garantizada que anuncia auténticos tiempos de incertidumbre. De acuerdo con el optimismo o pesimismo de cada uno, se puede considerar esta primera elección como una verdadera oportunidad o una triste maldición.

Entre dulces soñadores, feroces revolucionarios, insidiosos oportunistas, verdaderos iluminados y antipáticos revanchistas, los ciudadanos ya no saben a qué santo encomendarse… los tiempos son duros y ahora los santos andan escasos.

Pero fuera de broma, ¿la situación es tan grave? ¿Hay un riesgo de un robo de la revolución? El riesgo es serio según algunos, es seguro según otros… ¿Y si fuera cierto?

Los ladrones son los que quieren desviar la revolución de sus objetivos para que sirva a otros.

En primer lugar, están los «resucitados»: aquellos conciudadanos nuestros que estuvieron en el poder desde hace algunos decenios, que nunca lo dejaron y que parece que no piensan abandonarlo… ¿Lógico? Por supuesto, ¿cómo puede ser alguien tan ingenuo hasta el punto de creer por un momento que se puede soltar el gobierno porque una parte de la población –pequeña o grande- grita «fuera»? ¿Hay algún ejemplo en la historia de los pueblos, de cualquier color de piel, en el que un soberano haya dejado el poder porque se lo pidieron amablemente?

Los tunecinos somos ante todo humanos y no vamos a derogar la regla de matar, robar, combinar, pactar, traicionar, asesinar, y pervertirse (por no decir más) para lograr el poder. Nuestros ilustres herederos de un poder condenado vuelven a entrar hoy por la ventana por deber nacional y para servir al país y a los ciudadanos. No se rían, muchos de nuestros ciudadanos lo creen… y no los menos inteligentes puesto que se trata de nuestros banqueros siempre tan ricos, tan oportunistas como deseen y jamás solidarios. Oigo a uno de estos resucitados justificar la «vuelta al pasado 2» por la necesidad histórica «¿Quién mejor que nosotros?» y con otro argumento no menos elegante «¿Quién mejor que nosotros con nuestra experiencia?».

Los resucitados se ríen cuando se habla de la «revolución», en la que siguen sin creer.

Los resucitados reflexionan poco y se mueven mucho. Son inteligentes, están unidos y tienen muchos recursos.

Para los resucitados, la palabra respeto significa poder, y la palabra pueblo no tiene ningún significado definido.

Para los resucitados, la historia significa lección a recordar o a evitar. El futuro es de ellos porque ésa es la ley de las cosas.

A continuación, están los que piensan que están sobre la tierra con una misión divina o simplemente una misión. Tienen en común la creencia de que la misión es más importante que el país, más importante que los ciudadanos reunidos y que vale todos los sacrificios, incluyendo el de sacrificar al pueblo, malograr un viraje de la historia, malograr la entrada en su siglo o incluso malograr sus vidas y las de millones de conciudadanos. Son los «ideólogos».

Los ideólogos no piensan. Otros han pensado por ellos.
Para los ideólogos estamos forzosamente en un modelo, forzosamente pasado, si es exitoso o no es solo un detalle.

Para ellos, la historia es la luz, el presente está pervertido, el futuro es el de ellos, porque ésa es la ley de las cosas.

Los ideólogos creen en la necesidad histórica del éxito de un modelo de pensamiento forzosamente único.

Los ideólogos siempre tienen razón. Son los poseedores de la verdad inaccesible para los incultos.

Todos los ideólogos tienen sus profetas. Los ideólogos tienen todos los libros sagrados divinos o humanos.

Cuando se habla de revolución con los ideológos, ellos también ríen… porque ellos ya lo leyeron y lo anunciaron en sus libros. Por otra parte son ellos quienes han hecho la revolución, son los guardianes contra los que intentan «cabalgar sobre la revolución» o «envolverse con ella» (las deliciosas palabras roukoub Iltifaf son genuinamente tunecinas y por lo tanto intraducibles).

Los ideólogos están unidos, son estrategas. Creen en el orden, en la disciplina. Sobre todo son muy activos porque sus militantes están dedicados y condicionados.

Frente a esas dos categorías de corrientes, está el resto:
El resto de una población que ve lo que sucede como un espectador. Están los que no piensan en el mañana porque están demasiado ocupados en su día a día, quienes no saben qué pensar ya que sus últimas ilusiones datan de algunos decenios. O quienes no tienen nada que perder porque ya han perdido todo. Están ausentes, sólo están presentes el tiempo de contemplar a sus hijos o de ver que están en el centro de una atención nueva totalmente interesada.

Están también todos los que piensan que hay una auténtica revolución popular, que la revolución tiene objetivos que hay que alcanzar, que Túnez es mayor que todos los pequeños cálculos, que es bastante extensa para acoger a todos sus hijos, que la democracia bien vale algunos sacrificios, que la diversidad es una riqueza, que la ciudadanía es el bello fruto de la revolución y que el trabajo es la verdadera riqueza de los pueblos.

Son ingenuos, divididos, acomplejados, no leen la historia y no ven el futuro. A veces son arrogantes, a menudo egocéntricos y sobre todo no son conscientes de que son muchos y de que su revolución no ha terminado. Son indisciplinados pero no al punto de pensar en pasar a retiro a sus jefes históricos con el fin de darse una oportunidad de ponerse a la altura del momento y de encontrar una nueva vía.

Una cosa es segura, todos nos despertaremos el 24 de octubre después de una noche corta para algunos, normal para muchos otros… en una misma nueva realidad que todos deberemos aceptar ya que será definitivamente el resultado del primer ejercicio democrático en nuestro país desde hace algunos siglos.

¡Y eso, vale la pena haberlo vivido!… y también que intentemos lo imposible para que nuestra revolución tenga éxito evitando que nos la roben.

EE.UU. acusa a dos iraníes de planear atentados en Washington


Con un guión que hasta Hollywood puede envidiar

El gobierno de Estados Unidos acusó ante la Justicia a dos ciudadanos iraníes –y, por elevación, al gobierno de Irán– de querer contratar a narcos mexicanos a cambio de 1.500.000 dólares con el objetivo de asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington. En verdad, los narcos no eran narcos, sino agentes de la DEA y eso –según la versión norteamericana– permitió descubrir el plan, lo que llevó a la detención de un iraní y a declarar prófugo a otro, que vive en Teherán. El documento oficial de 21 páginas presentado a la Justicia –y al que tuvo acceso Página/12– no menciona a la Argentina, pero según la agencia ABC News, fuentes de la investigación sostuvieron que los supuestos terroristas tenían también planeado atacar las embajadas de Israel y Arabia Saudita en Buenos Aires. Ni Interpol ni la SIDE recibieron información oficial sobre un eventual ataque en territorio argentino. Por las dudas, anoche se reforzó la custodia de ambas delegaciones diplomáticas. El encargado de Negocios de Irán en Buenos Aires, Alí Pakdaman, en diálogo con este diario, rechazó la acusación: “Es un armado rudimentario que no se lo puede creer nadie.

 ¿Quién va a creer que desde Irán giran dinero a través de un banco a un supuesto intermediario de terrorismo? ¿Quién puede creer que hablen por teléfono, cuando todos saben que cualquier llamada desde Irán a Estados Unidos está intervenida? Y, encima, meten a la Argentina a través de una agencia periodística. Justo cuando faltan unos días para las elecciones. Esto es una difamación y una forma de presionar al gobierno argentino (ver aparte)”.


Dos fiscales de Nueva York, Glen Kopp y Howard Kim, se presentaron ante el juez Michael Dolinger para anunciarle las conclusiones de una investigación realizada por el FBI, la CIA, la DEA y otras agencias norteamericanas. El secretario de Justicia, Eric Holder, fue quien presentó toda la investigación en una conferencia de prensa. La causa judicial se desarrolla en Nueva York porque en el aeropuerto de esa ciudad fue detenido Manssur Arbabsiar, un iraní naturalizado norteamericano, es decir, que tiene pasaporte de Estados Unidos. A Arbabsiar lo acusan de ser el organizador del ataque, aunque recibía instrucciones y dinero de Gholam Shakuri, supuestamente un militar que se mantuvo en Irán durante toda la puesta en marcha del plan. Para la Justicia de Estados Unidos, Shakuri ahora es un prófugo.

A lo largo de las páginas de la acusación, no aparecen ni Buenos Aires ni la Argentina. La única referencia indirecta surge en la transcripción de diálogos entre el iraní Arbabsiar y el supuesto narco, que en verdad es un agente de la DEA. El iraní le dice al mexicano que el plan es matar al embajador saudita en Washington, pero que después podrían hacer negocio con otros ataques: “Contra embajadas que están en Estados Unidos y fuera de Estados Unidos”. La agencia ABC News sostuvo ayer que fuentes no identificadas de la investigación dijeron que la intención era atacar las embajadas saudita e israelí de la capital argentina. Sin embargo, si se analiza toda la acusación y sobre todo el aspecto casi artesanal de la trama, la idea de los atentados en Buenos Aires parece más que lejana.

La denuncia
Lo denunciado por los norteamericanos es lo siguiente:
- Arbabsiar y Shakuri son parte de las Brigadas Revolucionarias y su objetivo era matar al embajador de Arabia Saudita en Washington, Adel Al-Jubeir.

- En el marco de ese plan, Arbabsiar se trasladó desde Texas a México para encontrarse allí con los integrantes de un cartel mexicano de drogas. A ese contacto mexicano lo llaman en el escrito judicial CS-1 y –justito– resultó un informante de la DEA. CS-1 fue acusado de tráfico de drogas en un estado norteamericano, pero a raíz de su colaboración con sucesivas investigaciones se cambió de bando y cobra de la DEA. Esto lo dice el texto en forma explícita.

- Lo que habrían pactado en ese viaje, el 24 de mayo pasado, es el asesinato del embajador saudita. Los mexicanos cobrarían 1.500.000 dólares por el trabajo. No se menciona el cartel, pero por la descripción que se realiza se trataría de los Zetas o del cartel de Sinaloa.

- En el encuentro de México se habría acordado también que el crimen se cometería usando explosivos, en particular un explosivo plástico, el C-4. En la acusación se relata que el mexicano le advirtió al iraní que podría haber más muertos, además del embajador, porque el ataque se concretaría en un restaurante de Washington. Arbabsiar dio el visto bueno “sin importarle la cantidad de víctimas”. En el texto se mencionan palabras que no le traen buenos recuerdos a Estados Unidos: “Se utilizarían armas de destrucción masiva”. Estos términos fueron usados por Washington en su momento para invadir Irak, aunque luego se demostró que tales armas de destrucción masiva no existían.

- Los fiscales enumeran varios viajes y encuentros en México. En el realizado el 14 de julio, CS-1 grabó su diálogo con Arbabsiar. La transcripción no es del todo clara: “Voy a necesitar cuatro tipos. Ya estoy hablando con uno. El acepta el millón y medio”. En la acusación se concluye que un total de cinco personas participarían y que cobrarían el millón y medio de dólares por asesinar al embajador. Es más, el agente de la DEA le dijo a Arbabsiar que uno de los hombres del cartel ya estaba en Washington estudiando al embajador saudita.

- En los diálogos grabados por el hombre de la DEA, Arbabsiar asombrosamente mostró todo su juego. Dijo, por ejemplo, que Shakuri, el que le mandaba el dinero desde Irán, trabajaba para el gobierno, que era un alto militar, que le entregaba la plata para los gastos y otros detalles que no parecen propios del secreto de un plan terrorista. Otro dato curioso es que Arbabsiar le hizo a CS-1 dos giros bancarios por 49.000 dólares, es decir que usaron bancos oficiales para mover el dinero.

- El 20 de septiembre el hombre de la DEA le anunció al iraní que estaba listo para el atentado, pero que requería una garantía. Y dio dos opciones: o entregaba la mitad del millón y medio o él mismo servía de garantía haciéndose presente en México durante la operación del asesinato en Washington. Arbabsiar contestó que viajaría a México y se quedaría allí durante el atentado y pagaría inmediatamente después.

- El 28 de septiembre, Arbabsiar se tomó un avión desde Nueva York a México. En este país no lo dejaron entrar y lo devolvieron al aeropuerto John F. Kennedy. Ahí fue detenido no bien se bajó del avión.

- De inmediato, Arbabsiar confesó. Dijo que efectivamente arregló con CS-1 el asesinato del embajador saudita en Washington, que le mandó por transferencia bancaria los 100.000 dólares de adelanto y que trabajó para Irán en ese plan. Es más, dijo que estuvo en Teherán, donde se encontró con Shakuri y con una tercera persona de la rama Quds de la Guardia Revolucionaria.

- En acuerdo con el FBI, Arbabsiar llamó a Shakuri en lo que los fiscales interpretaron como otra prueba. Arbabsiar le dijo que “el Chevrolet está listo”, lo que significaba, en código, que el atentado contra el embajador estaba preparado. “Este muchacho (por el de la DEA) quiere más plata, 50.000. Pero que termine el trabajo y después le damos el resto. Que lo haga rápido.”

Como se ve, lo denunciado consiste en que un supuesto enviado de Irán les compra un atentado, llave en mano, a supuestos narcos de los Zetas o del cartel de Sinaloa. Sólo habla con uno de esos narcos, que resultó ser un hombre de la DEA. No hay verificación de compra de explosivos ni de la forma en que se iba a realizar la operación. Y está la promesa de que si el atentado en Washington salía bien, le iban a comprar otros atentados. Según ABC News, en Buenos Aires.


El complot rápido y furioso para ocupar Irán


Nadie ha perdido dinero apostando a la aburrida previsibilidad del gobierno de EE.UU. Justo cuando Ocupad Wall Street aviva las imaginaciones a través de todo el espectro –penetrando las nocivas puertas giratorias entre el gobierno y el capitalismo de casino– Washington nos devuelve a todos a la tierra y anuncia sensacionalmente un complot terrorista de Irán y un cártel mexicano salido directamente de la franquicia de la cinta Rápido y Furioso. La víctima potencial: Adel al-Jubeir, embajador en EE.UU. de esa adorable Meca contrarrevolucionaria, Arabia Saudí.

El director del FBI, Robert Mueller, insistió en que el complot terrorista organizado por Irán “se lee como las páginas de un guión de Hollywood”. Así es. Y un guión bastante malo. El dúo de Rápido y Furioso, Paul Walker/Vin Diesel no querrían participar aunque les pagaran.

Los buenos muchachos en esta producción de Washington son el FBI y la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas). En boca del Fiscal General [Ministro de Justicia] Eric Holder, descubrieron un “mortífero complot dirigido por facciones del gobierno iraní para asesinar con explosivos a un embajador extranjero en suelo estadounidense”.

Holder agregó que el atentado contra la embajada saudí en Washington también formaba parte del plan. Elucubraciones posteriores lo ampliaron a atentados planificados contra la embajada israelí en Washington, así como contra las embajadas saudí e israelí en Buenos Aires.

El Departamento de Justicia ha pregonado una historia bastante tenebrosa –Operación Coalición Roja (no, no es posible inventar algo semejante)– centrada en un cierto Manssor Arbabsiar, de 56 años, que tiene pasaporte iraní y estadounidense y un “co-conspirador” basado en Irán, Gholam Shakuri, supuesto miembro de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos (IRGC, por sus siglas en inglés).

Presuntamente Arbabsiar tuvo una serie de encuentros en México con un topo de la DEA que se presentó como peso pesado de un cártel mexicano de la droga. El iraní-estadounidense parece haber sido convencido de que el topo era miembro del cártel mexicano de los Zetas, y supuestamente alardeó de que era “dirigido por importantes miembros del gobierno iraní”, incluido un primo “miembro del ejército iraní pero que no usa uniforme”.

Para completar el asunto, dijo al topo de la DEA que sus compinches en el gobierno iraní podrían contribuir con “toneladas de opio” al cártel mexicano (tal vez una conexión afgana). Luego discutieron una “serie de misiones violentas”, completas con el alarde de Arbabsiar sobre un atentado con bomba contra un restaurante repleto en Washington utilizado por el embajador saudí.
Holder caracterizó todo el asunto como un plan de “asesinato por encargo” por 1,5 millones de dólares. Arbabsiar fue arrestado hace solo algunos días, el 29 de septiembre, en el aeropuerto Kennedy en Nueva York. Supuestamente confesó, según el Departamento de Justicia. Por su parte Shakuri sigue en libertad.

Holder insistió: “EE.UU. está comprometido a responsabilizar a Irán por estas acciones”. Pero no llegó a afirmar que el complot fue aprobado por los máximos niveles del gobierno iraní. ¿Y ahora qué? ¿Guerra? Domínate. Washington debería consultar primero a los chinos sobre si están dispuestos a pagar la cuenta (la respuesta será que no).

Predeciblemente, el proverbial torrente de “funcionarios estadounidenses” salió con una tormenta de fuego, dando su propio giro a todo lo que veían. Un Pentágono alarmado aumentará su vigilancia de la Fuerza Quds y las “acciones de Irán” en Iraq, Afganistán y el Golfo Pérsico. Ex embajadores de EE.UU. declararon que “es un ataque contra EE.UU. si se ataca a este embajador”. Washington está a punto de imponer más sanciones a Irán; y Washington llevará urgentemente el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Qué nos espera? ¿Una resolución de R2P (“responsabilidad de proteger”) que ordene a la OTAN que proteja a todo acólito de la Casa de Saud a través del mundo bombardeando Irán hasta un cambio de régimen?

Ali Akbar Javanfekr, portavoz del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, por lo menos introdujo un poco de sentido común. “Pienso que el gobierno de EE.UU. está ocupado en fabricar un nuevo escenario y la historia ha mostrado que tanto el gobierno de EE.UU. como la CIA tienen mucha experiencia en la fabricación de escenarios semejantes… Pienso que su objetivo es llegar al público estadounidense. Quieren apartar la mente del público de los serios problemas interiores que enfrenta actualmente y atemorizarlo con problemas fabricados fuera del país.” Irán ni siquiera ha establecido todavía si esos dos personajes son realmente ciudadanos iraníes.

El gobierno iraní –que se enorgullece de una actitud lógica ante la diplomacia– tendría que haber sido inoculado con un virus al estilo de demencia Stuxnet para conducirse de una manera tan contraproducente, al atacar a un consejero de política exterior de alto perfil del rey Abdullah en suelo estadounidense. La agencia noticiosa oficial iraní IRNA describió el complot como el “nuevo escenario propagandístico de EE.UU.” contra Irán.
En cuanto al mantra de Washington de que “Irán se ha estado insinuando en muchas de las luchas en Medio Oriente”, es propaganda saudí sin diluir. De hecho, es la Casa de Saud la que ha estado realizando la feroz contrarrevolución que ha aplastado toda posibilidad de una Primavera Árabe en el Golfo Pérsico, desde la invasión y represión en Bahréin a la rápida prevención de protestas dentro de las provincias orientales de Arabia Saudí dominadas por chiíes.

Todo el asunto huele a un pretexto debilucho para un casus belli. La oportunidad del anuncio no podría ser más sospechosa. El consejero nacional de seguridad de la Casa Blanca, Thomas E. Donilon, informó al rey Abdullah hace ya dos semanas, en una reunión de tres horas en Riad. Mientras tanto el gobierno estadounidense no ha estado planeando complots, sino realizando asesinatos selectivos de ciudadanos de EE.UU., como en el caso de Anwar al-Awlaki.

¿Por qué ahora? Holder está atrapado en un escándalo más –sobre si mintió respecto a la Operación Rápido y Furioso (no, no se puede inventar algo semejante)-, una operación federal encubierta mediante la cual numerosas armas estadounidenses terminaron en manos de –aquí los tenemos de nuevo– cárteles mexicanos de la droga.

Por lo tanto, ¿cómo enterrar Rápido y Furioso, el abismo económico, los 10 años de guerra en Afganistán, el creciente atractivo de Ocupad Wall Street, para no hablar del papel saudí en el aplastamiento del espíritu de la Primavera Árabe? Descubriendo un lindo complot al estilo al Qaida en suelo estadounidense, y para colmo, dirigido por el “malvado” Irán. Al Qaida y Teherán encabezan el reparto; ni siquiera Cheney y Rumsfeld en su apogeo podían presentar algo semejante. ¡Viva la GWOT (guerra global contra el terror)! ¡Y viva el espíritu neoconservador! Recordad, los hombres de verdad van a Teherán, y el camino comienza ahora.

Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times. Su último libro es Obama Does Globalistan (Nimble Books, 2009).