lunes, 6 de diciembre de 2010

Esquema Forestal de la ONU pone en riesgo el Clima

"No REDD – Una Lectura Crítica  es obligado para todos los que buscan saber la verdad sobre este instrumento mercantilista. También es altamente recomendado para aquellos quienes creen que las políticas para enfrentar al caos climático deben ver a los pueblos y la Madre Tierra y no ver meramente a los árboles como mercancías para generar lucros y especular con el carbono”.
Nnimmo Bassey, Director de Amigos de la Tierra Internacional y Director Ejecutivo de Environmental Rights Action en Nigeria

Grupos de base advierten que el esquema de protección forestal de la ONU que se viene negociando en Cancún a través de la 16 va Conferencia de las Partes de la ONU puede socavar severamente las políticas de mitigación climática y exacerbar los problemas ambientales y sociales. No REDD, una Lectura Crítica incluye investigaciones innovadoras que exponen los vínculos entre REDD y el mercado de carbono, las Instituciones Financieras Internacionales, las industrias extractivas, los árboles GM y la biotecnología. Además, originales casos de estudio exploran los problemas del Programa Socio Bosque en Ecuador, la amenaza a los Pueblos Indígenas en aislamiento voluntario en Perú, corrupción y coerción en el esquema REDD en Papúa Nueva Guinea, la verdadera cara sobre “participación comunitaria” en Indonesia, entre otros. La publicación resalta como REDD está siendo empujado por poderosos intereses para permitir una continua contaminación e incrementar el lucro de una serie de industrias mientras que perjudica los derechos de los Pueblos Indígenas y comunidades dependientes de los bosques y por ende, los mismos bosques y ecosistemas.
“Nosotros ya sabemos que los esquemas de compensación como REDD no van a proteger a los bosques ni a los derechos de los Pueblos Indígenas. Si vamos a salvar el clima, necesitamos enfocarnos en soluciones reales que aseguren que los bosques queden en pie y los derechos de los pueblos sean respetados”, declaró Tom Goldtooth de la Red Indígena Ambientalista.
No REDD, una Lectura Crítica expone la pregunta sobre cómo los Pueblos Indígenas y dependientes de los bosques están siendo engañados en el nombre de la conservación y desarrollo. Viéndolo desde el punto de las comunidades viviendo donde los proyectos REDD se están realizando, los artículos se sumergen en las capas y contradicciones inherentes a REDD y su base de poder.
Joanna Cabello de Carbon Trade Watch afirma que “El Ministerio del Ambiente en Perú planea implementar REDD+ en 54 millones de hectáreas en la Amazonía Peruana, lo cual le abriría las puertas a más de la mitad del territorio boscoso a los mercados de carbono.” Chris Lang de REDD Monitor afirma, “Lo que sabemos es que el comercio de carbono en Papúa Nueva Guinea es un desastre. No está haciendo nada para detener la tala en los bosques de PNG. Y los pueblos locales están al final de una muy larga fila cuando se refiere a beneficiarse de REDD.”
La innovadora publicación, No REDD, Una Lectura Crítica, describe por qué REDD está dañado, financiado por los grandes contaminantes, intrínsecamente vinculado al mercado de carbono y podría resultar en el despojo de tierras más grande de todos los tiempos. Esta publicación está siendo lanzada durante la cumbre climática en Cancún, donde un paquete de medidas basadas en el mercado llamadas “Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación” (REDD) para proteger los bosques está siendo empujado como un resultado clave, resaltando perspectivas críticas que son frecuentemente silenciadas en los debates dominantes.
Descarga No REDD, Una Lectura Crítica en Inglés y Español en: noredd.makenoise.org

“La invasión de Afganistán fue ilegal, ya que nunca ha habido pruebas de que los autores del 11-s planificaran los atentados en ese país”

El eminente intelectual estadounidense Noam Chomsky ha declarado recientemente que la invasión de Afganistán por EE.UU. fue ilegal debido a que nunca ha habido pruebas de que el 11-S se planificara en ese país de Asia Central. Chomsky hizo estas declaraciones a la Televisión iraní Press TV (www.presstv.ir), en concreto al programa “A Simple Question” (Una simple pregunta) del 3 de noviembre de 2010. Dichas declaraciones suponen un giro radical respecto a lo dicho sobre el 11-S por Chomsky, y autorizan a añadir su nombre a la larga lista de personas que no se creen la versión oficial de los famosos atentados.
Entre otras cosas, el veterano activista dijo: "El motivo explícito y declarado de la guerra de Afganistán fue obligar a los talibanes a entregar a los Estados Unidos a las personas acusadas de haber perpetrado los ataques al World Trade Center y el Pentágono (…), los Talibanes de entonces pidieron pruebas de esas acusaciones… y la Administración Bush se negó a proporcionárselas”. Para añadir: "Más tarde descubrimos la razón por la que no aportaron pruebas: no tenían ninguna." La inexistencia de dichas pruebas fue confirmada por el FBI ocho meses más tarde. Chomsky recuerda: "El director del FBI, después de la investigación internacional más intensa de la historia moderna, informó a la prensa que el FBI creía que la trama podía haber nacido en Afganistán, pero que se llevó a cabo probablemente en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania."
Chomsky ha dicho también, “Tres semanas después de ganar la guerra los oficiales de EE.UU. y Gran Bretaña dijeron que continuarían con los bombardeos hasta que el pueblo de Afganistán derrocara a los talibanes (...) lo cual, más tarde, se convirtió en la justificación oficial de la guerra hasta hoy." "Todo esto fue totalmente ilegal. Es más, criminal", concluye Chomsky.

Incluirán en juicio de Posada Carriles pruebas de campaña terrorista contra hoteles en Cuba

En el próximo juicio a Luis Posada Carriles se presentarán pruebas reunidas por las autoridades cubanas y el FBI para mostrar el papel jugado del ex agente de la CIA Luis Posada Carriles en varios ataques dinamiteros en La Habana, dice hoy el diario Nuevo Herald de Miami.
También por vez primera un jurado escuchará como evidencia la entrevista grabada de Posada con una periodista de The New York Times en la que admite que fue el responsable de planear los ataques a hoteles en La Habana en el 1997.
Sin embargo, el juicio, fijado para el 10 de enero en El Paso, Texas, no intentará demostrar que Luis Posada Carriles es un terrorista, sino un mentiroso, que engañó a las autoridades migratorias norteamericanas cuando llenó un formulario sobre su entrada a los Estados Unidos.
En el 2011 se cumplen 6 años de la llegada de Luis Posada Carriles a Miami y de sucesivos y dilatados trámites legales por delitos menores para evitar que el terrorista pueda ser extraditado a Venezuela, país que desde el 2005 lo reclama por la voladura de avión civil cubano en el que perdieron la vida 73 personas.
En el Tribunal de El Paso, Texas, Posada está acusado de mentir en una entrevista rutinaria con autoridades migratorias donde se le preguntó sobre el papel que jugó en los atentados en La Habana, en los que murió el turista italiano Fabio di Celmo.
La jueza del caso Kathleen Cardone afirmó que había decidido permitir que se presentaran como pruebas las cinco horas de grabaciones que hizo la periodista de Ann Louise Bardach, porque había concluido que Bardach era una ”testigo digna de credibilidad” cuando declaró en una audiencia a puertas cerradas el 15 de noviembre sobre su entrevista y sobre el manejo de las cintas con ”The New York Times”.
Según el Herald, abogados del Departamento de Justicia planean presentar en el juicio más de 3 500 páginas de documentos oficiales de Cuba y Guatemala relacionados con la investigación de los atentados, entregados al abogado de Posada en noviembre.
En Cuba están presos dos personas contratadas por Posada Carriles para la operación terrorista en La Habana en 1997: Ernesto Cruz León y Francisco Chávez Abarca.
La fiscalía dijo que los informes investigativos detallan los atentados en La Habana, las personas que los planearon y los artefactos explosivos usados. Los documentos se centran en los arrestos, los sospechosos, los testigos y un pasaporte guatemalteco falsificado que se alega fue utilizado por Posada.
Los abogados del Departamento de Justicia planean usar pruebas del FBI revisadas por un jurado federal de instrucción en Nueva Jersey.
Agentes del FBI reunieron documentos que muestran transferencias de dinero por alrededor de $19,000 de Nueva Jersey a Posada en El Salvador y Guatemala entre octubre de 1996 y enero de 1998. El FBI considera que el dinero fue usado para financiar la campaña de atentados.
Sin embargo, a solicitud de la Fiscalía, la jueza bloqueó cientos de documentos sobre el vínculo de Posada con la CIA por más de 25 años.

Un comercio caliente

Ya estamos en Cancún. Después del fracaso de la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague, las posibilidades de enfrentar debidamente esta situación pasan, en buena medida, por los resultados que se den en esta ciudad del sur de México. Hasta que finalice la cita estaremos bien informados de lo que allá suceda, aunque será común leer y escuchar términos que probablemente a muchos de nosotros y nosotras se nos escapan.
Entre ellos, y de capital importancia, se aludirá a los llamados mercados de carbono o comercio de emisiones, uno de los mecanismos para combatir el calentamiento global prioritario para muchos países y sus gobernantes, a la vez que está en el centro de las críticas para muchos movimientos sociales y campesinos presentes en la cumbre.
¿Cómo funciona este comercio? La idea, como explica Larry Lohmann en La Jornada, es simple: “Si según las leyes europeas o japonesas se tienen que reducir las emisiones de gases, y si los países industrializados no quieren pagar los costos que ello implica, ¿por qué no hacer reducciones donde es más barato, en países como China o México? Entonces las industrias de esos países pueden ganar dinero vendiendo las reducciones al norte”. Efectivamente, la idea es simple pero perversa, porque el resultado final de esta operación aritmética es, la mayoría de las veces, cero y no se deja de contaminar. Es decir, la contaminación que se ahorra en un país del sur se genera en un país industrializado. Y cuando no es cero, es peor, porque no resta emisiones sino que las suma. El hecho de poder tener acceso a cuotas de emisión (que se compran y venden baratas) hace posible que muchas industrias contaminantes amplíen sus negocios sin adoptar las transformaciones medioambientales adecuadas.
Desde que la ONU puso en marcha este mecanismo en 1997, muchos son los ejemplos para constatar esta realidad. Como explica Lohmann, y sin salirnos de México, entre las exportaciones más importantes de este país podemos hablar de camarones, petróleo y manufacturas textiles; o el comercio ilegal de droga que tanto daño está haciendo a las comunidades del norte de México; o los millones de migrantes que salen vendiéndose como mano de obra barata; o –y esta es la novedad– el más sutil mercado de derechos de contaminación. Empresas hidroeléctricas o cementeras de Suiza, España, Francia, Japón y Holanda han adquirido en México derechos de contaminación que las exime de la obligación legal de reducir las emisiones de CO² que les imponen las leyes referentes al clima, pudiendo retrasar las medidas estructurales, y tan necesarias, contra el calentamiento global.
Como hemos visto, este mecanismo no parece ayudar a los objetivos para el que fue diseñado, pero como suele ser habitual, la utilización del mismo tiene unos beneficios insospechados para mentes teñidas de verde -del tono verde billete–. Por un lado, los mercados financieros, a los que no se les escapa un solo negocio, han desembarcado vestidos con un parche en en ojo y pata de palo, especulando con la compra y venta de derechos de emisión. Como si fuera el tradicional juego del teléfono, por aquí los compro baratos y por acá los vendo caros.
Por otro lado, y en países como México que pueden vender emisiones de carbono, aquellas empresas que de por sí son muy contaminantes han visto que vender parte de su contaminación es muy rentable. Casi más que su propia actividad. Por lo tanto –deducen–: “Si somos capaces de contaminar más o contaminar peor tendremos más mercancía para vender”. Parece muy miserable, pero –informa Lohmann– así lo están haciendo empresas del sector porcino, como la conocida multinacional Smithfield relacionada con el brote de gripe A del año pasado. O Quimobásicos de Nuevo León, el mayor exportador mexicano de derechos de contaminación, a base de ampliar su actividad. Cuanto más trabaja, más aumenta la generación de un gas contaminante y más le pagarán por destruirlo debidamente. El costo de esta destrucción se calcula en tres pesos por tonelada equivalentes de CO² (una forma de tasar), que se vende en el mercado de carbono por encima de los 200 pesos por tonelada equivalente de CO².
Por último, aunque me temo que la imaginación mercantilista no se agota aquí, también se da el caso de empresas europeas que han comprado terrenos a precios muy bajos a comunidades indígenas para la instalación de parques eólicos. Lo que no sospechaban los pueblos indígenas desplazados es que estas empresas ganarán con sus tierras por partida doble: por la generación de electricidad y por la venta de derechos de contaminación.
Queda claro, desde mi opinión, que este no es el buen camino para una efectiva y real lucha contra el cambio climático. Entender la alimentación como mercancía ya hemos visto que genera hambre. Entender la descontaminación como mercancía puede ampliar la emisión de gases de efecto invernadero. Que la Cumbre de Cancún sea un paso a favor de la vida futura y sostenible no depende de mecanismos parciales como el analizado, sino de potenciar decididamente la regulación e intervencionismo político para reducir la contaminación en origen y en sus focos principales. Aunque algunos de estos focos no parecen muy presentes, como denuncian desde las caravanas de La Vía Campesina en su viaje a Cancún, señalando las responsabilidades de la agroindustria alimentaria como actividad que calienta el planeta.
Gustavo Duch es editor de la revista ‘Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas’.
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2769/un-comercio-caliente/