jueves, 29 de septiembre de 2011

O rescatan a los bancos y al euro o hay guerra civil y/o golpe militar


UBS, el mayor banco suizo, resultante de la fusión en 1998 entre Union Bank of Switzerland y Swiss Bank Corporation, publicó un reporte de 21 páginas, Fractura del euro; las consecuencias(6/9/11), de corte apocalíptico y de entonaciones mafiosas sobre las consecuencias de la balcanización del euro, cuyos autores son los economistas Stephane Deo, Paul Donovan y Larry Hatheway.

En paralelo, para dramatizar sus investigaciones, el polémico UBS publica otras dos notas ominosas: 1) La recesión pasó, pero la depresión acaba de empezar, que predice una austeridad que llevará a una mayor forma muscular (sic) de gobierno (¿no habrá colaborado Calderón en su redacción?); y 2) La eurozona puede fracturarse en un horizonte de 5 años, por Nouriel Roubini, quien se ha vuelto el espantapájaros del financierista sionismo jázaro.

La brutal amenaza de UBS –que, por cierto, en fechas recientes destapó la cloaca de sus actividades metafinancieras con una nueva pérdida por más de 2 mil millones de dólares– es dicotómica: si sus bancos quebrados (sic) no son rescatados y la eurozona se balcaniza, ergo, advendría un gobierno autoritario o militar, o la guerra civil.

¿Por qué propaga el pánico UBS, uno de los nueve bancos que controlan el mercado de los derivados a escala global (Bajo la Lupa, 7/9/11)? ¿Para ganar más y/o intentar resarcir sus cuantiosas pérdidas bursátiles?

Como los clásicos pescadores, a río revuelto ganan más los nueve bancos globales que controlan los derivados financieros, que se calcula han rebasado la cifra estratosférica de alrededor de 2 mil billones de dólares, frente a unos exiguos 74 billones del PIB global.

UBS –que, por cierto, se ha dedicado a golpear al petróleo mexicano a través de un topo (ahora le dicen estratega), hijo de un anterior director de Pemex quien vende sin pudor la información privilegiada de la paraestatal mexicana (ver Bajo la Lupa, 23/11/08)– asevera que las pasadas instancias de fracturas de uniones monetarias tienden a producir uno de dos resultados. O bien existe una respuesta de un gobierno más autoritario (sic) para contener o reprimir (sic) el desorden (sic) social (un escenario que tiende a requerir un cambio de un gobierno democrático a uno autoritario o militar), o alternativamente, el desorden (sic) social opera con las fracturas tectónicas existentes en la sociedad para dividir (¡súper sic!) al país, desparramándose en una guerra civil (¡súper sic!).

El resumen ejecutivo del amenazante reporte lo divide en cinco partes:
1. El euro no debe existir (así): la estructura actual y su membresía deberán cambiar.

2. Confederación fiscal sin balcanización: la aplastante probabilidad es que el euro se mueva lenta (y dolorosamente) hacia alguna forma de integración fiscal. El casi riesgo o fractura se considera más costoso y cercano a una probabilidad de cero. Los países no pueden ser expulsados pero los estados soberanos pueden optar por salirse.

3. El costo económico (parte uno)el costo de un país débil (sic) que abandona el euro es significativo: quiebra soberana, quiebra empresarial, colapso del sistema bancario y del comercio internacional”, lo cual equivale a entre 40 y 50 por ciento de su PIB el primer año.

4. El costo económico (parte 2)si fuera un país poderoso como Alemania que abandona el euro las consecuencias serían: quiebra empresarial, recapitalización del sistema bancario y colapso del comercio internacional, lo que equivale a entre 20 y 25 por ciento de su PIB el primer año.

5. El costo político: el mayor de todos. “El poder blando de Europa y su influencia internacional cesarían (…) Ninguna unión monetaria se ha fracturado sin ninguna forma de gobierno autoritario o militar, o guerra civil”.
En este tenor, surge nuevamente Nouriel Roubini, quien sacude el espectro de una tercera guerra mundial (Moneynews, 26/9/11).

Vuelven a coincidir los mismos circuitos financieristas: Nouriel Roubini se suma a la no muy añeja amenaza de Ambrose Evans-Pritchard de hace tres años sobre la inminencia de una tercera guerra mundial (ver Bajo la Lupa, 7/9/08), curiosamente ocho días antes de la extraña quiebra de Lehman Brothers.

Nouriel Roubini considera que la austeridad fiscal puede desembocar en una calamidad económica seguida por una guerra. ¿Entre quién o quiénes?
Aduce también que la crisis financiera global y su depresión consecuente, al unísono de la inestabilidad política y social en Europa y en otras economías avanzadas (sic), va a ser extremadamente (sic) severa, de la que ni China estará exenta y a quien le predice un aterrizaje duro en los próximos dos años.

Han estado resonando demasiado los tambores de guerra en las recientes cumbres y reuniones financieras. ¿Las guerras como continuación de las finanzas por otros medios?

En Polonia se acaba de escenificar un choque de trenes entre Estados Unidos y la eurozona cuando Timothy Geithner, controvertido secretario del Tesoro estadunidense e instrumento de la potente banca de Wall Street, advirtió de una catástrofe a los ministros de Finanzas europeos.

Por cierto, contactos en Washington aseguran que Obama deseaba decretar ya la quiebra del insolvente banco Citigroup pero que Timothy Geithner se opuso rotundamente (a grado de amenazar con su renuncia). ¿Pues de tanto poder goza, no Obama ni Timothy Geithner, sino Citigroup?

A mi juicio, la razón del brutal apretón de tuercas de Timothy Geithner a Alemania está en la hermeneútica de Ambrose Evans-Pritchard (The Daily Telegrap, 26/9/11): Perdona Deutschland (nota: la tierra alemana). La historia ha conspirado contra ti de nuevo. Debes firmar 2 millones de millones de euros y corromper (sic) a tu banco central, y aceptar 5% de inflación o serás condenado a un Götterdämmerung (nota: el crepúsculo de los dioses).
Detalla el rescate Geithner bajo la brutal presión de Estados Unidos (a la que se sumó Obama): “El paquete multibillonario que ahora se conforma para la Eurolandia fue ampliamente cocinado en Washington (¡súper sic!), en colusión con la Comisión Europea, y es impuesto (¡extra súper sic!) a Alemania con la fuerza absoluta de la diplomacia (sic) de Estados Unidos”. ¡Uf!

Timothy Geithner ahora le propina a Alemania la misma receta de rescate bancario de la post crisis de Estados Unidos de 2008. En este jueguito bidireccional de los derivados financieros, más que rescatar a la eurozona, ¿no es la banca de Estados Unidos la que intenta salvarse?

La señal es prístina: o Alemania crea una hiperinflación monetaria en Eurolandia o viene la guerra. Mejor la hiperinflación.

Ahora Alemania tendrá que buscar un mecanismo en la que convierta un euro a cinco (Reuters, 25/9/11) en este nuevo modelo de estabilización monetaria europea. La alquimia monetarista convertiría así 440 mil millones de euros de sus fondos de rescate a 2 millones de millones de euros.
Y por si alguien no entendiese en Europa, el controvertido Goldman Sachs, otro insolvente banco de inversiones (y uno de los controladores de la Casa Blanca), amenazó con que ya no existen más paraísos financieros, en alusión al franco suizo y al oro, ambos detenidos por los mercados (Moneynews, 27/9/11).
¡Estamos en el paroxismo de la guerra global de las divisas!

Chávez desmiente su ingreso hospitalario de urgencia como afirman algunos medios



El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, enfatizó este jueves que se encuentra en pleno proceso de recuperación tras haber culminado con éxito, a mediados de este mes, su cuarto ciclo de quimioterapia.


"Estoy en mi sitio de trabajo, en plena recuperación física, en tratamiento para que el cuerpo sobrelleve los niveles de toxicidad (que producen las sesiones de quimioterapia)", enfatizó durante un contacto telefónico con el programa Toda Venezuela, que transmite Venezolana de Televisión.

Por otro parte, el ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, ya había desmentido este miércoles que el presidente Chávez haya sido internado de emergencia y dijo que a quienes hay que ingresar, "pero en un manicomio", es a los periodistas del Nuevo Herald de Miami, que dieron la noticia.

"A quien hay que internar es a los periodistas del Nuevo Herald, pero en un manicomio. #ChavezLosTieneLocos", escribió el ministro Izarra en su cuenta Twitter.

De igual forma lo desmintió Mario Silva a través del programa La Hojilla, a través de Venezolana de Televisión. "La canalla mediática ha dejado correr durante las últimas horas toda suerte de especulaciones en torno a la salud presidencial, mientras el presidente Chávez se recupera de una cuarta sesión de quimioterapia, que fuera aplicada en La Habana."

Este tipo de rumores persiguen generar un clima de incertidumbre y desestabilización de cara a las elecciones presidenciales, donde todas las encuestas, incluidas las de las oposición, le dan una clara victoria al Presidente Chávez después de 12 años de gobierno.