miércoles, 24 de octubre de 2012

ESPAÑA

Los neoliberales deberían pedir perdón al pueblo español, incluido el catalán
El Fondo Monetario Internacional ha sido la institución internacional que desde los años ochenta ha promocionado más las políticas públicas encaminadas a reducir el gasto público social, a disminuir la protección social, a privatizar los servicios públicos del Estado del Bienestar y las transferencias públicas como las pensiones, y a reducir los salarios, políticas todas ellas que han hecho un enorme daño a las clases populares de los países cuyos gobiernos han seguido sus mandatos. La evidencia de este daño es robusta y contundente. Tales medidas han sido enormemente contraproducentes. Lo fueron en Asia, lo fueron en Latinoamérica, y lo están siendo ahora en la Unión Europea, y muy en especial en la Eurozona.
Tal ideología, que ha alcanzado la categoría de dogma, ha dominado la sabiduría convencional de los establishments financieros (es decir, la banca, las compañías de seguros, los fondos de inversión de alto riesgo y otros instrumentos) que han influenciado en gran manera a las instituciones mediáticas y políticas del país. Tal influencia se ha realizado a través de fundaciones, instituciones, grupos académicos financiados por tales establishments, y economistas (con chaquetas llamativas o normales) promocionados en los mayores medios de mayor difusión del país. En realidad, la banca tiene una enorme influencia en la cultura académica económica (financiando congresos, trabajos de investigación económica -con claro contenido ideológico-, revistas económicas y un largo etcétera, siendo su influencia sobre el conocimiento económico semejante al que tiene la industria farmacéutica en el conocimiento médico). Y se encuentra por todas partes. Desde FEDEA a muchos departamentos de Economía Universitarios y Colegios de Economistas en este país. Todos ellos han estado reproduciendo el dogma neoliberal que ha causado y continúa causando tanto daño.
Y es muy fácil ver por qué han hecho tanto daño. Estas políticas neoliberales causaron las crisis y ahora dificultan la salida de ella. La desregulación financiera (característica del dogma neoliberal) fue la causa de la crisis bancaria causada por las actividades especulativas de la banca. Y las políticas fiscales regresivas aumentaron enormemente las desigualdades de renta y propiedad (con disminución de las rentas del trabajo), que facilitaron una pérdida de la capacidad adquisitiva de la población, causa de su enorme endeudamiento. Cuando este endeudamiento no pudo continuarse debido al estallido de la burbuja inmobiliaria, se creó un enorme problema de demanda, paralizando la economía y disminuyendo con ello los ingresos al Estado (ya insuficientes por la regresividad de la política fiscal), disparándose el déficit.
La política de reducir el déficit a base de recortes de gasto público empeoró y continúa empeorando la situación, pues en un momento de parálisis de la demanda doméstica en el sector privado, lo que se requiere es un estímulo económico a base de aumentar el gasto público, invirtiendo en áreas de creación de empleo. Si en lugar de hacer esto se recorta tal gasto, se está empeorando todavía más la situación. Esto lo saben los estudiantes de primer año de Políticas Económicas y Políticas Públicas que no hayan recibido ya un lavado de cerebro por los economistas neoliberales.
El centro de investigación económica del Fondo Monetario Internacional reconoce que las propuestas del FMI estaban equivocadas
Pues bien, el FMI, su centro de investigación, acaba de escribir un informe que dice que el FMI, la OCDE y la Comisión Europea (debería incluirse también al Banco Central Europeo y todas las instituciones, fundaciones, centros de estudios y economistas citados anteriormente) han estado equivocados en su aplicación de aquellas políticas neoliberales. Como habíamos dicho varios de nosotros, el informe indica que tales recortes son contraproducentes (sí, dice contraproducentes), y muestra datos que avalan su conclusión. Dice que por cada recorte del gasto público equivalente, por ejemplo, a un 1% del PIB, se disminuye la actividad económica mucho más de lo que se creía (se había supuesto que la economía bajaba un 0,5%). En realidad, el informe indica que va de un 0,9% a un 1,7%, y en el caso de la Eurozona ha sido nada menos que un 2,5%. Es decir que si se corta 1 millón de euros de gasto público, la economía termina perdiendo 2,5 millones de euros, debido al impacto multiplicador de tal recorte. Es decir que la reducción de un millón de euros del gasto público no solo causa la desaparición de un millón de euros sino también de otras actividades y gastos privados que quedan afectados negativamente, de manera que al final se pierden 2,5 millones de euros de actividad económica.
El segundo dato que muestra el informe del FMI es que los recortes que se están realizando en los países de la Eurozona están impidiendo su salida de la recesión. En realidad, subraya que está empeorando la situación, aumentando más y más la deuda pública. El aumento de la deuda pública se debe al descenso de los ingresos al estado resultado del bajo crecimiento económico.
El tercer dato es que la bajada de impuestos como medida de estímulo económico (como los economistas neoliberales recomiendan) es muy poco eficiente y reduce los ingresos al estado. El estudio señala que es mucho mejor para estimular la economía aumentar el gasto público invirtiéndolo en creación de empleo (lo que unos pocos hemos estado proponiendo desde el inicio de la crisis).
Yo esperaría que todos los establishments financieros, económicos, mediáticos y políticos que han estado vendiendo a la población española el dogma neoliberal distribuyeran ahora tal informe. Y sería de desear que pidieran perdón al pueblo español (incluyendo el catalán) por el enorme daño que han causado y continúan causando. No lo harán. En realidad, la falta de libertad y diversidad ideológica en los medios económicos y mediáticos lleva a una situación más que paradójica en la que los mismos que crearon el problema, ahora intentan resolverlo, aplicando las mismas recetas. Y así nos va en España, incluido Catalunya.

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