martes, 16 de abril de 2013


Se impone la autocrítica Bolivariana


El resultado de las elecciones en la Republica Bolivariana de Venezuela, da un ganador único: el actual gobierno bolivariano presidido por Nicolás Maduro. Falso que el perdedor haya sido Maduro y el actual gobierno, puesto que ello significaría que el ganador fue Capriles, y así no fue, ni es.
En una contienda electoral democrática como la realizada el domingo 14 de abril de 2013; el efecto centra en quien obtuvo más votos. Ese gana y ganó. Los efectos de un resultado de votación por “escaso margen”, es otra cosa, digna de analizarse. Pero hoy, junto con los demócratas del mundo entero, celebramos el triunfo con la continuidad de la revolución bolivariana y la vigente proyección del Socialismo del Siglo XXI.

DEL PANORAMA ACTUAL.
La corta e incompleta campaña electoral, como quiera que no estuviera centrada en lo programático, sino en la habilidad mediática de los dos candidatos enfrentados; para los fieles seguidores de la continuidad de un proceso revolucionario en particular, motivaba la esperanza que un acumulado capital político potenciara los resortes de una figura emblemática representada en el desaparecido líder Hugo Chávez. Esto se dio, pero no totalmente. Se supero- es lo cierto- el fantasma de la abstención. De diecinueve millones de votantes, sufragaron quince millones. Casi un 80%. Esto es un ejemplo de democracia participativa e inclusiva, para el mundo!. La perdida de un millón trescientos mil votos del chavismo hacia las toldas de la derecha, le hace expresar al carismático Diosdado Cabello lo inexplicable que el pueblo raso, siempre explotado, vuelva a votar por los explotadores de siempre. Y lanza la consigna acertada: La autocrítica. No existe revolución triunfante sin la autocrítica. En eso signará el derrotero de la consolidación de la revolución bolivariana. La suerte de la Revolución Bolivariana no esta ligada al desempeño ejecutivo del presidente Nicolás Maduro. Esta definida en la composición a futuro de la Asamblea Nacional. En la permanencia de un constituyente primario volcado en la organización popular.

Tan cierto lo anterior, como que el mensaje mediático de la derecha entronizada, centró en los últimos días el conduccionismo de opinión venezolana, nacional e internacional, en el aspecto de la problemática económica del país, única y exclusivamente. Expusieron que ante los retos económicos que debería enfrentar el nuevo gobierno estaba el actual problema económico interno venezolano. Que para la solución de tamaño entuerto, el candidato Maduro no daba la talla; pero que el candidato Capriles, tampoco representaba garantía alguna!. Como expresan los campesinos colombianos: “interés, cuanto vales”.

LA FUENTE CONSTITUCIONAL BOLIVARIANA.
Lo prioritario, para un somero análisis, radica en resaltar el instrumento fundamental con que se cuenta: La actual Constitución Bolivariana de Venezuela de 1999. Contra el contenido de ese librillo revolucionario caerán rayos y centellas. La autocrítica va más allá de reencauzar los votos perdidos, al llamado a los indecisos.
En el plano político va a la consolidación de la organización política popular y de masas; primando la erradicación del clientelismo burocrático y la corrupción.
En el plano económico, a la consolidación de los instrumentos constitucionales. Sabemos que la actual Constitución de 1999, no es socialista, per se; pero cuenta con la inspiración ideológica del llamado socialismo del Siglo XXI.
Se impone la racional expropiación y cierre de empresas privadas de capital nacional e internacional, que no comulguen con el servicio público esencial popular. La carta constitucional bolivariana supera lo del clásico bien común, liberal manchesteriano.
Se impone la consolidación del sistema de economía mixta (capital privado y estatal), con miras al servicio publico esencial popular. Esta reinmersión garantizará el tope o control a la fuga de capitales privados. Aunque las exportaciones no petroleras han sido bajas; la dependencia económica y fiscal, cuyos ingresos dependen en un 97% de exportación del petróleo; no es una calamidad, es un vehiculo de aprovechamiento revolucionario circunstancial. Lo de “vehiculo” es profano, pero grafica movilidad, cambio, sustitución. Proyecta en la dinámica que genera la autocrítica. La corrección a que cambie el actual panorama de un 70% de productos agrícolas importados. El bravo pueblo, también es un bravo pueblo trabajador productor de riqueza interna.
Es sabido que el sector energético eléctrico nacional está siendo saboteado y es cabeza de puente del narco paramilitarismo colombiano, en su labor contrarrevolucionaria al proceso interno bolivariano. La vigilancia revolucionaria bolivariana, lo superará.

La autocrítica logrará el cambio de paradigmas en la republica Bolivariana.
El reto – la mediática- lo continuaran azuzando en la personalidad del gobernante.
El reto es para el proceso revolucionario bolivariano, venezolano y continental.

Claro que resulta agobiante lo de una deuda publica (sea en bolívares o en dólares) venezolana de doscientos diez mil millones, con pagos vencidos de diecisiete mil millones. Lo de un déficit fiscal de del 12% del PIB; con inflación del 28% y devaluación del 45.6%. Falso que el aumento de más de un millón de empleados públicos durante los últimos diez años, haya sido contraproducente para la economía. Falso que a la ayuda petrolera- en préstamos e intercambios- a los pueblos hermanos y las campañas de dignidad humana, afecten el erario publico bolivariano. Entendámoslo como un panorama de sacrificio impuesto. Similar al sacrificio del bloqueo USA, a Cuba. A ello unido el contrabando mafioso de petróleo hacia Brasil, Colombia el Caribe. Pero en Nuestra América marcha, galopa, el sentimiento antiimperialista. Se cuenta con el MERCOSUR. El AlBA, existe!.

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