sábado, 8 de diciembre de 2012

España
La prensa de derechas agoniza
Cuarto Poder
Espero junto a un amigo en el hospital, sentado junto a recepción, cuando llega un repartidor con un gran fajo de periódicos. Los deposita en una mesa, junto a un jarrón con flores de plástico, y se marcha sin saludar. La recepcionista se levanta, corta las correíllas de plástico con unas tijeras, y libera 25 ejemplares de La Razón, que quedan de manera gratuita al alcance de enfermos y familiares. Yo ni amago con levantarme a por un ejemplar. Ya tengo el mío: venía de regalo con La Tribuna de Talavera que compré por la mañana temprano para leer mientras desayunaba.


Cuando un rato después abro la puerta de casa me encuentro con el correo: algunas cartas, unos recibos y el ejemplar del día de ABC. Jamás pagaría por semejante bazofia, pero me lo regalan por estar suscrito a National Geographic.

Cuando entro en el salón me siento extraño. El cuerpo me pide ponerme un batín de seda, sentarme en un sofá de cuero, aparcado frente a una chimenea de mármol atiborrada de cálida leña de encina. Me apetece mover cadenciosamente una gran copa de coñac tibio, y deseo con todas mis fuerzas que una pareja de galgos afganos retoce a mis pies, adormecidos por la música de Bertín Osborne que suena en el estéreo. No tengo servicio, pero me gustaría poder ordenar a alguien que me preparase un aperitivo y me lustrase las botas. ¿Qué me sucede? ¿Acaso me estoy aburguesando? ¿O simplemente son las secuelas de llevar bajo el brazo el ABC y La Razón?
La prensa de derechas agoniza. Sí, se que cuesta trabajo creerlo viendo el volumen del sonido de los informativos de Intereconomía o escuchando los sermones de fray Marhuenda en las tertulias televisivas. Gallitos de pelea defendiendo las subvenciones de Rajoy, bien en forma de publicidad estatal, de exclusivas filtradas o de un futuro puesto de trabajo. Pero lo cierto es que, asúmanlo, la prensa de derechas agoniza. Lo dicen las cifras…

Los últimos datos ofrecidos por el Estudio General de Medios (EGM) y la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD) aseguran que en un año ABC ha perdido un 11% de sus lectores. La Razón ha caído en ese periodo un 19% en sus ventas y un 16% en difusión. La Gaceta directamente se desploma: sus ventas han bajado un 44% y su difusión ha caído un 39%. Las ventas de El Mundo han caído un 25% (las de El País “solo” un 16%).

Cuando la muerte de la prensa conservadora sea un hecho quedarán huérfanos cientos de ciudadanos, puede que incluso miles. Pero este Gobierno nuestro no piensa, no podía ser de otra manera, abandonarles a su suerte: ¡son sangre de su sangre! Para todos esos consumidores de periódicos nostálgicos, que ven cómo sus dosis de caspa informativa disminuye día tras día, la televisión pública anuncia tras el telediario de mediodía “Los años del NO-DO (1939-1940). Vencedores y vencidos”. Y es que en este país el que no está bien informado, a la última, es porque no quiere…

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