domingo, 27 de marzo de 2011

Medio millón de británicos dicen no a los recortes

Carnaval, samba, rastas, cornetas, gaiteros, tambores... Los sindicatos británicos esperaron un año para montar la primera gran movilización en la calle contra la política económica del Gobierno de David Cameron y al final los resultados les dieron la razón.
Cerca de 500.000 personas desfilaron por las calles de Londres en un ambiente festivo y familiar. Desde Embankment, a orillas del Támesis, la manifestación recorrió durante cuatro horas el centro de la ciudad hasta llegar a su destino.
En Hyde Park, se celebró un mitin al que la mayoría de la gente no pudo llegar a tiempo a causa de la asistencia masiva a la marcha.
Por la mañana, John Wills se reía al ver pasar una pancarta en la que una gigantesca Margaret Thatcher dejaba pequeña a la figura de Cameron. “Son los tories de siempre”, decía en una frase que repitieron muchos de los manifestantes. Algunos recordaban las grandes batallas callejeras de los años 80 contra el poll tax que quiso imponer Thatcher.
“La gente está enfurecida”, decía Mary, con el peto de color morado de Unison, el sindicato de los funcionarios, cuya presencia masiva en la concentración resultaba reveladora sobre el colectivo que de forma inmediata más se siente agredido por el espectacular recorte del gasto público aprobado por el Gobierno.
“El Gobierno dice que estamos todos juntos en esto”, comentaba una persona en alusión a uno de los eslóganes más repetidos por Cameron. “Pero sólo se preocupa por los beneficios de los bancos. La gente más pobre es la que se va a ver más perjudicada”.
En el mitin final, el líder laborista, Ed Miliband, utilizó en su discurso la carta segura de los bancos (con estatus de enemigos públicos de la opinión pública), pero también dijo que “necesitamos recortar el déficit”, pero no de forma “tan rápida ni tan profunda” como lo está haciendo el Gobierno.
“El desempleo no es un precio que merezca la pena pagar”, dijo. “La próxima generación no debería ver sacrificadas sus esperanzas en el altar de la reducción dogmática del déficit”.
El público le aplaudió pero sin mucho entusiasmo. Muchos destacaron que los laboristas tenían también responsabilidades sobre el penoso estado de la economía británica, aunque es probable que lo que más les molesta de ellos es que perdieran las últimas elecciones.
El líder de la confederación de sindicatos, Brendan Barber, hizo hincapié sobre todo en la defensa de la sanidad pública. “Con los supuestos ahorros para ganar en eficacia, el NHS (siglas del sistema público de salud) está ya en cuidados intensivos. No les vamos a dejar que destruyan lo que nos ha costado construir durante generaciones”.
El Gobierno ha prometido mantener como mínimo el presupuesto real de la sanidad, pero al mismo tiempo pretende hacerlo más rentable y recortar en unos servicios sanitarios para invertir en otros. Los propios conservadores están preocupados porque la imagen de la sanidad pública puede ser uno de los elementos básicos de la próxima campaña electoral.
La manifestación transcurrió de forma pacífica y sin incidentes. No se puede decir lo mismo de lo que ocurrió en el centro de Londres. Un millar de jóvenes, autodenominados anarquistas, atacaron con piedras y palos las sedes de bancos, hoteles y otras tiendas primero en Oxford Street y luego en la zona de Piccadilly.
Encapuchados, vestidos de negro y con la cara cubierta, la emprendieron con la tienda de ropa Top Shop, al que la campaña UKuncut acusa de evadir impuestos. A partir de entonces, no hubo ningún establecimiento seguro. Los ventanales del hotel Ritz acabaron hechos pedazos.
Lo mismo ocurrió con una sucursal del banco Lloyds, del que la mayoría de las acciones son propiedad del contribuyente. Una sucursal del Santander UK también fue atacada. A primera hora de la noche, la Policía informó de que había ya 75 detenidos y 35 heridos, de ellos cinco agentes.
Los canales de noticias se olvidaron de la manifestación de la mañana y se concentraron en los incidentes. La imagen de la mayor manifestación celebrada en el Reino Unido desde la invasión de Irak en 2003 se vio secuestrada por un millar de violentos.
Fuente: http://www.publico.es/internacional/368246/medio-millon-de-britanicos-dicen-no-a-los-recortes

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