viernes, 3 de febrero de 2012


Twitter se expande y se convierte en un nuevo censor global



Por Ariel Vercelli*
Miles y miles de usuarios de Twitter, la red social norteamericana de microblogging, se expresaron contra los últimos cambios en las condiciones del servicio. A medida que Twitter se expande a nivel mundial, inevitablemente comienzan los problemas para respetar la libertad de expresión. O peor aún: ocultar las sofisticadas formas de censura.
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Lo cierto es que, al igual que Google o Facebook, ahora Twitter también traiciona sus postulados fundamentales a nivel global.

El 26 de enero Twitter, la red social norteamericana de microblogging más importante del mundo, informó a sus clientes un profundo y repentino cambio en las condiciones de uso de sus servicios.

En concreto, informaron a través de su blog (ampliado el 27 de enero) que estaban en condiciones tecnológicas de segmentar la gestión corporativa de la libertad de expresión de sus usuarios de acuerdo a las realidades legales, políticas, históricas y culturales de cada país.

La estructura del comunicado y, sobre todo, de la solución propuesta desde Twitter es arbitraria e insustancial. Argumentan que, hasta el momento, la única forma de lidiar corporativamente con las diversas formas que puede adoptar la libertad de expresión era remover contenidos globalmente.

Para evitar ello, lejos de dar batalla contra la censura, desde Twitter proponen una “solución” tecnológica que busca retener (witheld) mensajes o cuentas de usuarios en cada país.

La posición ideológico-política de Twitter es sorprendente. Entienden que están evitando el mal mayor de la censura global gracias a haber implementado un sistema tecnológico interno que permitiría la censura, pero sólo en cada uno de los países. Además, para ganar ransparencia”, la empresa comunicó que está ampliando su asociación con Chilling Effects, un sistema de monitoreo vía web donde podrían alojarse por países los supuestos casos controvertidos.

Ahora bien, ¿quién decide qué se publica o qué se retiene? Desde la empresa afirman que en cada país sólo van a “retener” contenidos o cuentas a pedido de una “instancia legal válida”.

Es decir, desde Twitter sostienen que no bloquearán usuarios, mensajes, enlaces o contenidos en general y por propia voluntad, sino que, sólo darán curso “reactivamente” a los pedidos que les soliciten otros clientes, Estados o terceros interesados.

En vez de habilitar las instancias judiciales internacionales, Twitter se arrogó la potestad de diseñar un sistema donde va a evaluar administrativamente qué va y qué no va dentro de la red social.

Sí, es cierto, será a pedido de algunos interesados, pero será finalmente la empresa la que decidirá si esos contenidos pueden o no mostrarse dentro de cada país.

La propuesta es, ni más ni menos, una solución tecnológico-jurídica para permitir la gestión de la censura a nivel nacional e internacional.

¿Qué es peor: una censura visiblemente bruta, grotesca y desmedida o una censura silenciosamente sofisticada, inteligente y sutil?

Es insólito que Twitter alegue el respeto de las leyes locales para censurar.

¿Acaso Twitter no violaba hace un año las leyes internas de Egipto, Túnez, Libia, Siria y otros países árabes cuando Estados Unidos y las fuerzas de la OTAN reconectaban las redes sociales en medio de las revueltas? ¿Qué respetaba Twitter en estos casos?

El doble estándar de Twitter y muchas otras corporaciones de norteamericanas sobre la libertad de expresión apesta.

A Twitter le importa mucho más la venta de publicidad alrededor del mundo que la defensa de las libertades de expresión.

Al parecer, algunos negocios a nivel global se hacen más allá de los derechos humanos. Es claro, estos cambios jurídico-tecnológicos posicionan a Twitter como uno de los más grandes censores a nivel mundial.

* Ariel Vercelli es presidente de Bienes Comunes A.C. e investigador del CONICET/IEC-UNQ

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