jueves, 20 de octubre de 2011

Haití, un proceso de recolonización después del terremoto


El 12 de Enero 2010, en unos segundos murieron más de 300 mil personas, cayeron más de 250 mil casas, todas las infraestructuras del Estado desaparecieron (Palacio nacional, Parlamento, palacio de Justicia, entre otros) luego de un terrible terremoto, la más horrible tragedia en la historia del país.
El mundo entero manifestó su solidaridad. La clase trabajadora de muchos países industrializados dio todo lo que podía para ayudar al pueblo haitiano. Las familias campesinas recibieron a más de 800 mil personas que salieron de la capital en busca de techo y comida, recurriendo a las reservas de semillas que había en el campo y donde todavía no se encontró una respuesta para esta gente que deambula buscando su sobrevivencia.
Mientras ocurría esto, se estima que 11mil ONGs internacionales llegaron al país con mucha gente, vehículos, miles de dólares y buscando un lugar donde instalarse en Puerto Príncipe. La invasión fue total, agravada por la falta desde el gobierno (desaparecido con el terremoto) de una estrategia local para dirigir el apoyo que llegaba.
A pesar de este río de solidaridad internacional, hoy en día alrededor de un millón de personas siguen viviendo en condiciones infrahumanas, careciendo de todo, al sol y bajo la lluvia, muchas veces sin comida, sin agua; mientras se gasta mucho dinero construyendo "abrigos provisionales” después de casi dos años, una manifestación clara de falta de respeto a la dignidad humana.
Hay muchas palabras, muchos proyectos, mucho dinero gastado pero muy poca realización concreta a favor de las víctimas. No hay transparencia en los gastos de las ONGs. Están haciendo lo que quieren y sin control.
Por su parte, el gobierno tiene un plan de "reconstrucción nacional” montado fuera del debate con los sectores nacionales. Todo pasa entre Nueva York y Republica Dominicana bajo la conducción de Bill Clinton como presidente del Comité Temporal para la Reconstrucción de Haití (CIRH -Comité Intérimaire por la Reconstrucción de Haití) creado por el gobierno de Preval a través de una Ley de Emergencia donde el Parlamento Haitiano entregó la Soberanía Nacional al CIRH para que manejen y gestionen todos los fondos que prometió la comunidad internacional para la reconstrucción del país después del terremoto. Este proyecto, acordado además con la burguesía local, no se corresponde con los intereses de las víctimas del terremoto ni con la nación haitiana.
El país que está ya bajo ocupación militar multilateral avanza en una nueva colonización bajo la tutela de las Naciones Unidas que nombró a Bill Clinton "Gobernador” del país. El nuevo presidente haitiano, aún todavía no tiene gobierno, después de 4 meses de su instalación acaba de designar al Señor Gary Conille (jefe de gabinete de Bill Clinton) como primer Ministro de su futuro gobierno. En estos días, el presidente creó, un Consejo Presidencial para la Inversión y el Desarrollo Económico bajo la dirección del Sr Clinton y con la participación de muchos personajes extranjeros y haitianos.
Son signos claros de la voluntad del presidente Martelly de apoyar la ocupación y la recolonización de nuestro país que fue el primer país negro del mundo en tomar con su sangre la independencia.
No se puede hablar de un Proyecto Nacional de Reconstrucción del país devastado por el terremoto sin un debate con todas las fuerzas sociales del país, sin un plan de manejo del territorio, sin un plan de desconcentración y descentralización, sin un plan de desarrollo del medio rural para frenar su éxodo.
El proyecto de Bill Clinton y aliados no tiene nada que ver con las necesidades del pueblo haitiano porque lo hicieron fuera de su participación y conocimiento. Aun así, pretende acaparar los 10 mil millones de dólares prometidos por países extranjeros que beneficiaría a empresas de países donantes desde un sector del imperio norteamericano con aliados en Republica Dominicana y Haití. Pretende entregar a empresarios extranjeros tierras fértiles de vocación agrícola para la instalación de zonas francas y desiertos verdes para agro combustibles (Jatropha). Los campesinos tienen que convertirse en obreros en las plantaciones del capitalismo verde y en las zonas francas fuera de toda legislación nacional. Es una recolonización pura del país, un proyecto de muerte de la agricultura campesina y la desaparición del campesinado haitiano.
Las organizaciones campesinas y aliadas exigimos:
- Una ley prohibiendo la utilización de semillas transgénicas en el país;
- Una ley prohibiendo la entrega de las tierras agrícolas a multinacionales tanto para la producción de agro combustibles como para zonas francas;
- Una ley de reforma agraria integral con la participación de las organizaciones campesinas del país;
- La salida de las fuerzas militares de ocupación el más pronto posible y una indemnización de la ONU al país y a todas las víctimas de la presencia de las fuerzas militares extranjeras en Haití;
- La anulación de la ley de emergencia que crea el CIRH y la abolición de este comité porque la reconstrucción del país es y debe ser un asunto de los haitianos. Queremos apoyo solidario pero no a un nuevo tipo de colonialismo. Queremos un Haití soberano.
Pedimos a las organizaciones hermanas de América latina y otras partes del mundo de solicitar a los gobiernos que retiren lo más pronto posible sus tropas militares de Haití.
Decimos con mucha convicción que Haití puede rehacer su medio ambiente, puede producir a través de la agroecología alimentos sanos para alimentar a los 10 millones de habitantes y exportar productos orgánicos e importar lo que no producimos. Queremos hacer un comercio justo con otros países hermanos.

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